Análisis realizado por Carlos Malamud
(Especial para Infolatam)).-
"... Es lógico pensar que la votación y consecuente derrota parlamentaria no debe suponer el fin de un gobierno presidencialista, pero hay varios interrogantes importantes, algunos de los cuáles irán develándose en las próximas horas. ¿Cuál será la reacción de la presidenta? ¿Impulsará cambios en su gobierno? ¿Llamará a silencio a su marido, que ha tenido en los últimos meses un rol ultraprotagónico que llegó a eclipsar a la actual inquilina de la Casa Rosada? ¿Negociará con los dirigentes agrarios agrupados en la “Mesa de Enlace” (o comité de desenlace según la versión kirchnerista) la retirada o modificación del régimen de retenciones a las exportaciones de granos que se quería imponer?
La falta de una oposición estructurada hará descansar, una vez más, la resolución de esta crisis política en el peronismo y sus estructuras. Pero a diferencia de otras ocasiones hoy nos encontramos con un peronismo dividido. De un lado Kirchner y sus seguidores, del otro todos aquellos que en algún momento fueron derrotados por el entonces poder efectivo y que hoy esperan cobrar venganza".

Senado argentino en sesión plenaria
El rechazo del Senado argentino al proyecto de incremento de impuestos a la exportación de granos, con el voto decisivo del vicepresidente de la Nación, Julio Cobos, produjo un quiebre en el oficialismo y torció las alianzas del Gobierno con el Parlamento, que parece haber salido de su letargo.
Rogelio
Núñez
¿Cómo es posible que Cristina Kirchner ganara en octubre de 2007 con el 46% de los votos y mayoría absoluta en ambas cámara y que 10 meses después tenga sólo el 20% de apoyo y sus diputados y senadores se le subleven? La respuesta es un estilo de gobernar marcado por la prepotencia, el autoritarismo, la polarización y el nacionalismo trasnochado que exasperó a los grandes centros urbanos y que acabó enfrentándose también con las provincias del interior.
La oposición y el sector agrario llamaron al diálogo al Gobierno argentino, que acusó en silencio el golpe que le significó el rechazo del Senado al aumento de los impuestos a las exportaciones de granos con el voto de desempate del vicepresidente del país, Julio Cobos.
Fuera de Argentina nadie conocía hasta hace dos días al gris vicepresidente de la República, Julio Cobos. Cualquiera habría pensado que simplemente era una figura decorativa más en el universo de Cristina Kirchner y su esposo Néstor. Pero Cobos se ha convertido en el hombre que con su voto derrotó por primera vez en cinco años al imbatido poder kirchnerista. Sin duda, no se sabe como le juzgará la historia, aunque su nombre pasará a la posteridad.
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