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Ollanta o Keiko, a quién creer
Publicado el 27 de abril de 2011 Sin comentarios aún ...Para el votante de centro, de derechas o de la izquierda moderada peruana el panorama político para la segunda vuelta es casi un quebradero de cabeza.
A quién creer. Se puede confiar en que Humala es ahora la encarnación de Lula; o desconfiar de él pues en realidad es la reencarnación de Chávez.
¿Se puede confiar en Keiko, y sobre todo en el entorno fujimorista de la hija del dictador? Es verdad que ella no es como su padre, pero los asesores de su padre la rodean y aconsejan. Votarla es votar por aquellos que respaldaron el golpe de Estado, la corrupción rampante entre 1992 y 2000 y el desprecio a los Derechos Humanos. Esos mismos hombres volverán a ser ministros y asesores presidenciales.
Si partimos de la teoría de Mario Vargas Llosa, según la cual podemos atrevernos a creer a Ollanta Humala, enseguida sse plantea una pregunta: ¿y por qué no creer a Keiko, quien asegura que ella es diferente a su padre?
Entiendo, y comparto en gran parte, las aprensiones de Vargas Llosa con respecto al fujimorismo. Pero Ollanta Humala no es de fiar, o lo es en un grado muy pequeño.
Keiko no daría un golpe de estado en caso de ganar, como hizo su padre pero como dice el Premio Nobel respaldarla es legitimar un régimen deleznable.
Estamos por tanto en plena trampa saducea. Vargas Llosa propone votar a Humala y ejercer sobre él un fuerte control, para que no tome una senda antidemocrática (“Este apoyo no puede ser una abdicación sino un apoyo exigente y crítico”).
El problema es que si Humala tomara ese camino, el mal camino, pararle sería muy difícil: tendría el poder ejecutivo y enfrente un Congreso dividido, con poca legitimimidad popular, unos partidos debilitados… Un escenario que recuerda al Hugo Chávez de 1999: apelar a las expectativas crecientes y culpar a la “clase política” en caso de no poder cumplirlas.
Solo queda esperar, y rezar si se es creyente, en que Humala no tomará el sesgo autoritario.
¿Qué hacer? Reconozco que aún no lo tengo claro. Mi gran fortuna, pobre fortuna, es que no soy peruano y no tengo que votar.
Si fuera peruano votaría por….
¿Y tú que opinas?

