• La ironía peruana

    Publicado el 31 de marzo de 2011 Rogelio Núñez Sin comentarios aún ...

    El 80% de los peruanos vota por candidatos (Toledo, Kuczinsky, Keiko o Castañeda) que aceptan el actual modelo económico y el 60% por candidatos intachablemente democráticos (Toledo, Kuczinsky, o Castañeda).

    Pero podría producirse una trágica ironía: que pasaran a segunda vuelta Ollanta y Keiko. Entonces, el electorado debería elegir entre una mujer que encarna al autoritarismo fujimorista o un candidato tendente también al autoritarismo y que en el fondo suspira por el modelo chavista.

    Terrible dilema para una población en su mayoría demócrata y que aprecia el actual modelo económico.   

    Perú funciona muy bien económicamente, y va mejorando socialmente.

    Pero en el terreno político sigue siendo un país en pañales. Carece de sistema de partidos, de liderazgos nacionales y de proyectos inclusivos.  El APRA es alandependiente (sin él ni siquiera presenta candidato), la derecha es limadependiente (fuera de la capital no existe) la izquierda, más allá de Susana Villarán, no computa. Todos los demás convergen en un centro político atestado de pretendientes.

    En ese batiburrillo el voto duro de los extremos ideológicos (fujimorismo y Ollanta) pasa de ser anecdótico a decisivo.

    Una clase política poco profesional y un electorado caprichoso, voluble y poco instruido provocan situaciones así.

    El futuro en paz, democracia y prosperidad de Perú está en juego. No es poca cosa.

  • Instituciones frente caprichos

    Publicado el 22 de marzo de 2011 Rogelio Núñez Sin comentarios aún ...

    Si los países latinoamericanos desean dejar de ser repúblicas calificados como repúblicas de opereta, debe apostar por edificar fuertes y eficaces instituciones.

    Algunos ya están en esa senda e icluso han recorrido un largo camino: Chile, Colombia y con algunas lagunas México y Brasil.

    Pero en otros campa a sus anchas el capricho del caudillo de turno. Es el caso de Daniel Ortega forzando la constitución para poder ser candidato presidencial… o de los Kirchner empeñados en sucederse mutuamentre hasta que el destino salió al encuentro de Néstor Kirchner.

    Y ahora tenemos el caso guatemalteco, sin duda, el más chusco. Sandra Torres se va a divorciar de Álvaro Colom para poder ser presidentaa, algo que como esposa del actual Jefe de Estado le está vedado.

    Eso legalmente se llama fraude de ley y democráticamente, representa un golpe para la institucionalidad.

    Los fundamentos del republicanismo y la democracia hechos trizas en un país que necesita reorzar su institucionalidad y no caer en caprichos o burlas al sistema.

    Pobre Guatemala

  • La última amenaza populista

    Publicado el 14 de marzo de 2011 Rogelio Núñez Sin comentarios aún ...

    La primera década del siglo XXI trajo una nueva oleada populista encarnada en la figura de Hugo Chávez y sus aliados (Daniel Ortega, Rafael Correa y Evo Morales). La segunda puede ser la década que entierre estas experiencias para siempre. De todas formas, no hay que olvidar que este fenómeno político tiene una gran capacidad para sobrevivir: comenzó en los años 30-40, luego renació en los 90 bajo formas neoliberales, y ahora con características de socialismo del siglo XXI.

    Hasta ahora se ha visto a los líderes populistas en sus momentos de auge, con mucho dinero para repartir y hacer clientelismo. Pero las vacas gordas están pasando y las flacas están por llegar (Ecuador), o ya están pastando, como ocurre en Bolivia y Venezuela.

    Las preguntas que surgen son por lo tanto: ¿cómo se irán estos caudillos populistas del poder cuando les llegue la hora? ¿De que serán capaces para mantenerse en el poder y conservar el respaldo popular?

    En realidad, tres son las opciones. La primera que acepten democráticamente los resultados de unos comicios en los que resulten derrotados. En este caso dependerá de la situación del país y, sobre todo, de la magnitud de la derrota.

    Otra alternativa es morir matando, al estilo Gadafi, algo que se antoja difícil pues en las sociedades latinoamericanas, afortunadamente, no suele haber inmolaciones de ese estilo.

    Lo más probable es que los líderes populistas opten por huidas hacia delante y apelen a los sentimientos más primarios de sus seguidores y de la población en general. Dado que, en el fondo, no son sino líderes populistas ultranacionalistas (Hugo Chávez anticolombiano-antiimperialista; Evo Morales, antichileno.) la tentación estará clara: excitar las pasiones nacionalistas de la población.

    Eso ya está ocurriendo en el caso boliviano y sirve de ejemplo y aviso para navegantes de lo que puede venir. Evo Morales, acosado por las protestas populares, ha encontrado dos vías de fuga reactivando sus ataques a Estados Unidos y a Chile.

    Morales lanzó un ultimátum a su vecino del sur cuando dijo que espera que Chile ofrezca a su país una respuesta sobre su centenario reclamo de una salida al mar, antes del próximo 23 de marzo, fecha en que los bolivianos recuerdan la pérdida de su acceso al litoral en 1879: “Esperamos una propuesta concreta.ya es hora de que haya propuestas concretas para debatirlas..esta propuesta será una base para debatir. No es la solución, por supuesto”. Prueba de que era un ultimátum en toda regla fue la respuesta del canciller chileno Alfredo Moreno: “Chile trabaja por resultados y no por fechas”.

    La segunda víctima de sus ataques ha sido Estados Unidos, buscando incentivar a su favor los tradicionales sentimientos “antiimperialistas” tan extendidos en Bolivia y en toda la región. Morales, por ejemplo, ha ratificado que, mientras esté en el cargo, no va a permitir la vuelta del Departamento Antidrogas de Estados Unidos (DEA): “Primero está la dignidad y soberanía de Bolivia, además de que Estados Unidos y otras naciones utilizan como pretexto la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo para ejercer control político y hegemónico en las naciones”.
    Además, Morales afirmó que el incidente del avión militar norteamericano en Argentina demuestra que Estados
    Unidos “negocia con la droga en el mundo” y agregó que Washington no tiene moral para hablar de la lucha contra el narcotráfico. Para él, el incidente es una acción “arbitraria e ilegal, y viola no solamente la soberanía e integridad de Argentina y los países latinoamericanos, sino que es una demostración de cómo Estados Unidos negocia con la droga en el mundo”.

    El caso de Evo Morales no es el único. Daniel Ortega, para ganar las elecciones presidenciales de este año, ha recurrido a estimular un conflicto limítrofe con Costa Rica. Es una jugada política en un año electoral para intentar tapar las críticas que recibe así como las dudas constitucionales sobre su reelección, algo, en principio, prohibido por la Constitución.

    Así, Ortega ha encontrado en Costa Rica -país sin ejército- un enemigo útil para sus intereses: “¿Si ya se nos llevaron el (provincia) Guanacaste, y se han intentado quedar con el San Juan, quién tiene dudas de que ha estado en la visión geopolítica de Costa Rica, alimentada por Colombia, adueñarse del río San Juan?”.

    Huida hacia delante

    Esto sólo es el principio. A medida que las economías de los países del socialismo del siglo XXI se vayan deteriorando aún más (inflación, estancamiento, alto endeudamiento, ineficacia administrativa) los líderes populistas cada vez más acosados por demandas sociales no satisfechas irán teniendo las vías de escape más acotadas. Esto les llevará a buscar alocadas huidas hacia delante. Y qué mejor que un conflicto con el enemigo centenario (Chile en el caso de Bolivia).

    El populismo es un gato salvaje que, en ocasiones, parece manso y confiable. Es lo que ocurre en estos momentos. Juan Manuel Santos ha sabido aprovechar esa situación para acercarse a Venezuela y mejorar las relaciones políticas y, sobre todo, comerciales. Pero Santos debe guardarse las espaldas y pensar que Chávez vive el día a día, no tiene políticas a largo plazo (salvo mantenerse y acrecentar su poder). En la actual coyuntura necesita llevarse bien con Colombia, lo cual quizá no ocurra en el futuro cuando un conflicto con su vecino le vuelva a ser funcional a sus intereses.

    Vista la actual situación, Laura Chinchilla, Juan Manuel Santos o Sebastián Piñera deben tener muy presente el viejo adagio que asegura que “el patriotismo es el último refugio de los canallas”.