• Por una nueva política de Estados Unidos hacia América latina

    Publicado el 8 de febrero de 2011 Rogelio Núñez Sin comentarios aún ...
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    El viaje que el próximo marzo emprenderá Barack Obama por América latina (a Brasil, Chile y El Salvador) ha creado mucha polémica. Esos tres países se sienten recompensados, otros indignados (Argentina), algunos aliviados (Venezuela, Bolivia, Ecuador o Nicaragua) y otros injustamente olvidados (Colombia).

    Evidentemente, salvo los adscritos al socialismo del siglo XXI, todos querrían haber recibido al presidente de Estados Unidos que, claro está, no puede visitar en una gira 14 ó 15 países. Hubo una selección previa (se excluyó a los que viven, o van a vivir en breve, procesos electorales -Argentina, Guatemala, Perú) y los que mantienen una posición crítica con Estados Unidos.

    Pero por qué no a Colombia. La versión oficial es que Obama irá a este país en 2012 con motivo de la cumbre de las Américas en Cartagena de Indias. Más allá de que eso sea cierto, que lo es, Colombia es un aliado muy especial de Estados Unidos, al menos desde los años 50. Obama, y cualquier gobierno estadounidense sea del signo que sea, debe apostar por Colombia, lo cual se ha echado en falta desde que asumió la presidencia (más allá de su compromiso de que impulsará la aprobación del TLC con Colombia).

    Esta falla remite a otro problema de la administración Obama. Es necesario mantener unas relaciones diferenciada además de diversificadas con la región. No todos los países son lo mismo, y, por lo tanto, es necesario mantener una serie de prioridades y apuestas en la región. Mantenerlas en el tiempo y con convicción.

    En un contexto de un mundo que ya es no unipolar, Estados Unidos debe construir dos relaciones estratégicas en la región: con Brasil y con México. Estados Unidos debe de apoyarse en ellos para preservar la gobernabilidad de la región Ambos será decisivos en el mundo que se está gestando por su potencialidad económica -Brasil es ya un Bric y México lo será en breve.

    Brasil además es claramente una potencia emergente en otros aspectos: en el regional sudamericano, a escala mundial e incluso militar. Con México la alianza estratégica nace por múltiples razones (una amplia frontera, problemas compartidos como la lucha contra los cárteles o la emigración, los intensos vínculos económicos etc.).

    Junto a estas dos relaciones estratégicas, Estados Unidos debe tener un conjunto de “relaciones prioritarias” con otros países de la región o conjunto de países. La primera relación prioritaria debe ser con Colombia que posee una posición geoestratégica clave en la lucha contra el narcotráfico (con acceso al Pacífico y al Caribe, puente entre Centroamérica, y Sudamérica) y con una trayectoria de aliado fiel y confiable. Además, hace frontera con tres de los cuatro bastiones del bolivarianismo.

    Otra de las relaciones prioritarias debe ser la que mantenga con Centroamérica pues si existe en la región una zona de peligro, en la que pueda anidar con fuerza el poder de los cárteles e incluso riesgo de que un estado se convierta en fallido, esa es la región centroamericana.

    El próximo conflicto a gran escala que va a mantener Estados Unidos no va a ser en Oriente Medio, va a ser contra los cárteles, muy cerca de su casa, en México y sobre todo en Centroamérica.

    Ya en Sudamérica, Estados Unidos debe apoyarse en Chile y prestar una especial atención a Perú. Chile por ser un ejemplo regional de economía seria y desarrollada. Perú por su magnitud como país y porque su cada vez mayor vinculación económica con China es un dato que no debe pasar por alto la administración estadounidense. Además, es el primer exportador de cocaína del mundo y Sendero Luminoso crece día a día, no como guerrilla maoista, sino como brazo armado de los cárteles.

    Del resto de la región, destaca el caso de Argentina, importante país pero poco previsible y confiable. Hoy por hoy, y con un Kirchner en el poder, las relaciones deben ser buenas pero Estados Unidos no puede contar con Argentina para crear ni impulsar nada.

    Es cierto que América latina importa poco para Estados Unidos. Pero con el tiempo la propia potencialidad de países con México y Brasil y el peligro que supone la presencia de los cárteles o la posible desestabilización en ciertas zonas (Centroamérica, Cuba o quizá Venezuela) obligará a Estados Unidos a replantearse sus prioridades, una de las cuales será tener bien definida sus relaciones con la región.

    ¿Y tú que opinas?