Cuando los caminos de Falkland/Malvinas y el Brexit se cruzan…

19/03/17

La noticia saltó con una espectacularidad inusitada, al punto que hasta el Financial Times terminó recogiéndola. Un empresario argentino, multimillonario para más señas, quiere comprar un importante paquete accionarial de la mayor empresa de las Islas Malvinas, el Falkland Islands Holding Group (FIH). El FIH no es una empresa cualquiera, con diversos frentes comerciales, ya que simultáneamente posee una cantidad no desdeñable de tierras en el archipiélago austral (hay quien dice que es el mayor propietario de tierras de Malvinas). Por eso, y con independencia del éxito que pueda o no tener la oferta de Eduardo Elsztein, será interesante ver la reacción de las autoridades británicas en esta nueva coyuntura marcada por el deseo de Theresa May de comenzar a negociar a la brevedad el Brexit con la Unión Europea.

Precisamente, en torno al Brexit se articularon dos ideas fuerza. La primera que el Reino Unido recuperaría plenamente su soberanía una vez consumada su ruptura con Europa. La segunda, derivada de la anterior, que en el nuevo mundo ideal los británicos establecerían una maravillosa relación económica con todas las naciones, presidida por una apertura comercial prácticamente ilimitada. Las primeras reacciones ante la oferta de un ciudadano argentino, empresario para más señas, que no de la Argentina como país, fueron algo contradictorias con las premisas más arriba explicitadas.

Elsztein posee una gran cantidad de centros comerciales, edificios de oficinas y de importantes empresas agrícolas y a través de una sociedad participada, el Dolphin Fund, establecido en Uruguay, envío una carta al FIH para interesarse por las acciones en poder de la familia Rowland. Según fuentes periodísticas habría ofrecido cerca de 37 millones de libras esterlinas, unos 48 millones de dólares, por un paquete accionarial que le permitiría tener un mayor control del FIH. Se da la circunstancia de que Elsztein, a través de una de sus empresas, ya es dueño del 2,34%  de las acciones del FIH.

Si no fuera por el diferendo que opone a la Argentina con el Reino Unido en torno a la soberanía de las Islas Malvinas/Falkland la discusión sería bastante absurda. Que un empresario quiera adquirir nuevas empresas forma parte de la realidad económica cotidiana en buena parte del mundo. En Reino Unido el acceso de los extranjeros a la propiedad inmobiliaria es prácticamente ilimitado. En Argentina, es considerable la extensión de la Patagonia en manos de ciudadanos o empresas no nacionales.

Como se mencionó, la oferta de Elsztein provocó importantes reacciones. Para comenzar, fuentes diplomáticas británicas señalaron que “Por tratarse de un asunto entre dos compañías, el Foreign Office no puede emitir opinión alguna”. Se da la circunstancia de que esta semana llega a Buenos Aires Greg Hands, ministro de Estado de Comercio e Inversión, quien con toda seguridad no sólo “mantendrá una serie de encuentros con los ministros [argentinos],… con quienes analizará diversas medidas para incrementar la inversión y el comercio bilaterales”, sino también abordará las implicaciones del tema.

Por su parte Edmund Rowland, presidente ejecutivo del FIH, ha dicho que no quiere que Dolphin Fund tenga más acciones en su empresa. El Evening Standard, el primer periódico en publicar la noticia, dijo que éste sería un test de importancia para el gobierno de May, que debería decidir si quiere que “empresas extranjeras” se conviertan en propietarias en las islas. Y aquí emergen argumentos del “interés nacional” o de la “seguridad nacional”. Barry Elsby, presidente de la Asamblea Legislativa de Falkland, dijo que “como en cualquier país” verán si esta oferta atenta o no “contra los intereses nacionales”, o como apuntan otras fuentes si el gobierno se vería obligado a actuar en caso de considerar que la intención de Elsztein afecta la “seguridad nacional”.

Es cierto, como sostiene el ex secretario de Comercio Vince Cable que “Los motivos por los que el gobierno puede intervenir en interés público son muy limitados… Pero si se trata de una cuestión de seguridad nacional y algunos argentinos están tratando de tomar las islas por la puerta de atrás, habría que pensar que podría ser un muy buen caso para intervenir”. En esta línea también se manifestó el gobierno isleño, muy preocupado ante esta amenaza potencial, en el comunicado que hizo público y que entre otras cosas dice: “El gobierno sigue monitoreando de cerca la situación de la posible oferta del fondo Dolphin. Cualquier cambio de propiedad propuesto que afecte a los activos mantenidos en las Islas Falkland será examinado para verificar su cumplimiento con la ley de las Islas Falkland”.

Si por un lado la oferta de Elsztein supone un abordaje radicalmente distinto e impensable a lo actuado hasta ahora por Argentina y algunos argentinos, más propensos a las bravatas y amenazas que a formular propuestas constructivas, por el otro las respuestas británicas asombran por el elevado nivel de proteccionismo manifestado. El recurso al interés o a la seguridad nacionales muestran la sorpresa con que pilló el tema a las autoridades del Reino Unido, pero también el escaso recorrido librecambista sobre el que sostuvo en su día la campaña del Brexit. De seguir por este camino el gobierno británico no sólo lo tendrá mal con la Unión Europea, también sufrirá con algunos teóricos socios, potencialmente llamados a compensar las fuertes pérdidas que sufrirán los británicos como consecuencia de su abandono de Europa.

 



Las encrucijadas colombianas

12/03/17

(Infolatam).- Colombia, más allá de sus grandes dificultades, logró en los últimos años responder adecuadamente a la magnitud de los desafíos planteados. Sin estridencias y de forma gradual los colombianos y sus gobiernos han solido escoger lo mejor para su futuro. Pese a las grandes dificultades que enfrenta y ha enfrentado el proceso de paz con las FARC sigue su marcha. La economía tiene un comportamiento más sólido que el de sus vecinos aunque el precio de los hidrocarburos y minerales se haya hundido. La apuesta por la apertura comercial y su vinculación a la Alianza del Pacífico continúa dando frutos superando algunos vaticinios agoreros.

Sin embargo, el país afronta retos inconmensurables que deberá resolver en los próximos años, al estar en juego el futuro de Colombia como proyecto nacional y el porvenir de sus habitantes. Para comenzar, una seria crisis de corrupción afecta a todas las fuerzas políticas prácticamente por igual. El escándalo Odebrecth se ha hecho sentir y de momento se cobró la candidatura del uribista Óscar Iván Zuluaga. Las sospechas, por diferentes casos, también afectan a los diferentes niveles del gobierno, al igual que al Legislativo y al poder judicial. En 2016 Colombia ocupó el puesto 90 de 176 en el Índice de Transparencia Internacional sobre percepción de la corrupción, con una puntuación de 37 sobre 100. El país mantiene el mismo puntaje desde 2014.

En 2018 habrá elecciones legislativas y presidenciales donde se dirimirán una gran cantidad de cosas, comenzando por la identidad y filiación partidaria del próximo mandatario y también la composición del Parlamento. ¿Reconquistará el uribismo el poder? ¿Se mantendrá la amplia coalición electoral estructurada en torno a Juan Manuel Santos o será solo un recuerdo del pasado? ¿Qué papel le corresponderá a la izquierda? ¿Se aliará finalmente con las FARC y buscarán un candidato de convergencia, como Piedad Córdoba, o cada parte concurrirá a la elección con sus propios candidatos?

En alguna medida el futuro de la paz con las FARC dependerá de la identidad del nuevo inquilino de la Casa de Nariño y de su voluntad de seguir adelante con un proceso que sigue provocando demasiados resquemores. Ahora bien, ante la evolución de los acontecimientos después de la derrota por la mínima de las posiciones gubernamentales en el plebiscito de octubre pasado, es muy difícil una vuelta atrás. Lo será también para el próximo gobierno, que debería pagar un elevado precio político en caso de retomar las hostilidades,  salvo que se produzca un cambio radical en relación a lo que está ocurriendo en las últimas semanas.

También lo sería para las FARC, cuya cúpula está instalada desde hace meses en el territorio menos agreste de la política y cuyos cuadros medios y militantes de base han empezado a paladear las mieles de la calma y de la tregua. No en vano, por ejemplo, se ha producido una especie de baby boom dentro de las FARC, tras un cierto relajamiento de las políticas de control de la natalidad y de aborto voluntario (o forzoso) para las guerrilleras que quedaban embarazadas.

En las actuales circunstancias cada día sin guerra, cada día con avances en la desmovilización y el desarme, hace más complicada la vuelta al enfrentamiento armado. Es verdad que ya hay algunos problemas internos en las FARC, como las deserciones en algunos frentes, especialmente visibles en zonas de producción de coca, lo que da algún indicio de los verdaderos motivos de desafección con la línea oficial. Si bien en algunos casos la quiebra de la disciplina con la política de diálogo ordenada por la dirección se recubre de argumentos ideológicos (la traición a la lucha revolucionaria), lo que está en juego es la continuación de boyantes negocios e inclusive el reconocimiento social de unos guerrilleros que, llegado el momento de la paz, se convertirán en simples ciudadanos de a pie.

El narcotráfico y la minería ilegal de oro son dos de las actividades económicas más lucrativas impulsadas por las FARC en los últimos años y fuente de gran liquidez. Entre los sectores de dentro que quieren mantenerse en activo y los grupos de fuera (como el ELN o las bacrim -bandas criminales) que pretenden un pedazo de la tarta es fácil predecir fuertes tensiones en algunas zonas y un gran desafío para las fuerzas de orden público y para el propio aparato estatal.

El área cultivada de coca se ha extendido sin control entre 2012 y 2015. Prácticamente se ha duplicado, pasando de 48.000 a 96.000 hectáreas. Es tal la magnitud del desafío que Rafael Pardo, el ministro del Postconflicto, ha manifestado en Madrid que “la principal amenaza de la paz… es la coca”. No se trata solo de una amenaza a la paz, sino también a la relación con Estados Unidos, algo mucho más preocupante dadas las políticas erráticas de la administración Trump en América Latina.

Finalmente queda el reto económico. Hasta ahora Colombia ha eludido la recesión, en la que sí han caído otros países sudamericanos, como Argentina, Brasil, Ecuador o Venezuela. Y esto, pese a su excesiva dependencia de combustibles y minerales. El gran reto, desde este punto de vista es como diversificar la economía, como hacerla más productiva dotando de más valor añadido a sus exportaciones. La aprobación de la reforma fiscal tras el trauma del plebiscito fue un importante paso hacia adelante, pero no es suficiente. La paz, si se persiste en ese camino, y la construcción de infraestructuras son dos de sus mayores oportunidades para romper el techo de cristal que todavía atenaza su crecimiento. No deberían desaprovecharse.



“Aquí amamos a Chávez”

05/03/17

(Infolatam).- El 5 de marzo de 2013 moría Hugo Chávez en medio del desconsuelo de sus seguidores. Su despedida, convertida en un funeral de estado, fue seguida por cientos de miles de venezolanos y numerosos mandatarios extranjeros. Cuatro años después las cosas han cambiado y es el gobierno bolivariano quien debe recordar a sus compatriotas la obligación de amarlo, probablemente por temer que ese sentimiento no aflore de forma espontánea.

Así se pone en marcha la maquinaria propagandística para rescatar su figura y, de paso, salvar al régimen de la debacle y la pérdida de prestigio en que se haya inmerso. En pocas semanas hemos pasado del “aquí no se habla mal de Chávez” para minimizar el impacto de la serie “El comandante”, al “aquí amamos a Chávez”. Ninguno de los dos casos es una sugerencia o invitación sino, más bien, una imposición que invade la esfera privada y los sentimientos.

Ante la falta de respaldo popular y argumentos convincentes, el chavismo ha entrado en un terreno resbaladizo e imprevisible. Al invocar a los “escuálidos” (opositores), Diosdado Cabello demuestra una vez más que la campaña de amar a Chávez no es una invitación cordial: “No nos van a sacar al comandante del corazón, escuálidos, ni hoy ni mañana ni nunca, dentro de 100 años seguiremos hablando de Chávez”.

Las encuestas confirman la orfandad del gobierno. Sólo el 17% de los venezolanos dice amar a Chávez y más del 50% ni lo ama ni lo odia. Y si bien Chávez mantiene un 50% de popularidad, cuatro años atrás tenía 71%. Maduro apenas es bien valorado por el 18% de los encuestados, en un declive constante de su imagen.

Uno de los retos del chavo-madurismo fue convertir el recuerdo de Hugo Chávez en mito religioso. Daniel Lozano cita en La Nación a Michele Ascencio, una antropóloga haitiana-venezolana ya fallecida: “El uso de las creencias religiosas del chavismo es una forma de hacer política. El reto es convertir al ciudadano en devoto”.

Es una nueva vuelta de tuerca a la religiosidad latinoamericana, no ajena a la fuerte expansión de las iglesias evangélicas. Esto explica la presencia del “amor” y del verbo “amar” en el discurso político regional. En su campaña electoral de 2002, el PT brasileño ganó por primera vez unas elecciones presidenciales con el lema “Lulinha, paz e amor”. Y en 2009, tras 10 años en el poder y en pleno fragor para lograr la reelección indefinida, el PSUV publicó un decálogo de razones por las que se debía votar que Sí en el referéndum. La primera: “Porque Chávez nos ama, y amor con amor se paga”.

Al margen de su mala gestión de gobierno, un gran obstáculo del chavo-madurismo para impulsar el enaltecimiento de su líder es que, a diferencia de Fidel Castro, carece de rasgos heroicos que puedan ser convenientemente exaltados. Su amor por los pobres, su servicio a la patria o sus logros en la gestión, hoy son insuficientes. Su hoja de servicios militar no incluye nada parecido a Sierra Maestra, ni ninguna entrada triunfal en La Habana. Sólo el mítico “por ahora” tras el fallido golpe de febrero de 1992. El intento de convertir el “por ahora” de entonces en el actual “Chávez para siempre” e instituir el 4 de febrero como “día de la dignidad nacional” no alcanza.

Chávez será recordado por sus buenas obras y no por mitificaciones. Sin embargo, el desgobierno de sus sucesores, comenzando por la cúpula gubernamental y la del partido político que la sustenta, está haciendo todo lo posible para enterrar el legado chavista. Siguiendo a Derrida se podría afirmar que la nueva campaña de “amar a Chávez” prosigue la deconstrucción de la “revolución” bolivariana.

Pese a todo se insiste en los tópicos tradicionales, comenzando por el del “espíritu inmortal”. Por eso se pretende redimensionar al “Gigante de América”, haciéndolo aún más grande. O se intenta que el maná que reparte el “Mesías de los Pobres” llegue a un mayor número de destinatarios y aumente el número de sus fieles y seguidores, aunque los recursos (materiales y de ideas) a disposición del proyecto bolivariano sean cada vez más escasos.

En definitiva, se busca que el “Chávez infinito” llegue más allá, que realmente no tenga límites nacionales, regionales o internacionales, pese a su creciente desprestigio. Por eso Maduro insiste: “Además de las actividades previstas en homenaje a nuestro Comandante Chávez, para conmemorar un año más de su partida física, hemos decidido lanzar la campaña ‘Aquí amamos a Chávez’ que tendrá su canción en varios idiomas, porque nuestro Comandante Chávez es un líder mundial que trascendió nuestras fronteras”.

En 2014, a 15 años de la llegada de Chávez al poder, Maduro afirmaba tajante: “La actividad de la vanguardia revolucionaria no está en la calma está en la actividad. Amar a Chávez y a la Patria es convertir el amor en acción” o “Todo el que se sienta patriota, que ame a esta Patria, el que ame a Chávez, el que se sienta bolivariano y bolivariana”. El hecho es trascender el amor platónico y pasar de las palabras a los hechos: “No basta con decir lo amo tanto que no puedo vivir. ¿Qué nos enseñó Chávez? La lucha todos los días, la acción, el compromiso, el trabajo permanente”.

La “Marcha peronista” es rotunda en lo referente a la valía del líder y al recuerdo que se debe cultivar: “Por ese gran argentino/que se supo conquistar/a la gran masa del pueblo/combatiendo al capital./Perón/Perón, que grande sos./Mi general, cuanto vales”. La duda que angustia a Maduro, Cabello y sus principales seguidores es si la gran masa del pueblo venezolano seguirá subyugada por la figura de Hugo Chávez o buscará nuevos referentes. De momento, y como no las tienen todas consigo, apelan al temor y así se pasa del “aquí no se habla mal de Chávez” al “aquí amamos a Chávez“. Así sea.

 

 



Las complicadas negociaciones UE – Mercosur

26/02/17

(Infolatam).- Un tema recurrente durante la exitosa visita de Estado del presidente argentino Mauricio Macri a España fue instalar la idea, junto a la necesidad de relanzar la inversión extranjera, de cuán importante sería cerrar en breve las negociaciones en torno a un Tratado de Asociación entre la Unión Europea (UE) y Mercosur. Si bien Macri hablaba desde la perspectiva argentina y sudamericana, un éxito en la negociación sería igualmente beneficioso para una UE doblemente amenazada por los efectos negativos del Brexit y la oleada proteccionista desatada tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

El abandono por Estados Unidos del TPP (Trans Pacific Partnership) y la virtual parálisis del TTIP (Trans Atlantic Trade and Investment Partnership) son sólo parte de una ofensiva proteccionista de mayor alcance, que incluye la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA en sus siglas inglesas). A nadie se le escapa cuán perjudicial es esta deriva para Europa, que ha hecho de su apertura al mundo, de su vinculación con las cadenas globales de valor y de su relación con la globalización y la sociedad del conocimiento una de sus principales señas de identidad. Desde esta perspectiva si bien es cierto que la firma del CETA (Comprehensive Economic and Trade Agreement) con Canadá es una excelente noticia, es algo insuficiente para Europa, que debe plantearse en este momento objetivos más ambiciosos.

De ahí la importancia de cerrar un acuerdo con Mercosur en el menor tiempo posible, aunque sin perder la perspectiva histórica ni los obstáculos que hasta ahora han impedido un final feliz. Las interminables negociaciones para la firma del Tratado de Asociación son lo más parecido a una comedia de enredos, donde algunos protagonistas cambian con el paso del tiempo. En diciembre de 1995 se firmó un Acuerdo de Asociación Interregional, que sentaba las bases de lo que debía ser una estrecha y fructífera colaboración. De ahí la insistencia en el carácter transitorio del Acuerdo y la necesidad de comenzar a negociar cuanto antes con metas más sustanciosas.

En 1999 se acordó comenzar la negociación, iniciada formalmente en julio de 2001, tras haberse definido el año anterior su calendario y contenido. Sin embargo, ésta fue interrumpida en 2004, ya con Lula da Silva y Néstor Kirchner al frente de Brasil y Argentina, en medio de un debate cacofónico sobre el proteccionismo agrario y la PAC (Política Agraria Común) por un lado y el proteccionismo de manufacturas y servicios por el otro. Recién en 2010, durante la Cumbre ALCUE (América Latina, Caribe, Unión Europea) celebrada en Madrid se decidió destrabar la parálisis existente, aunque hubo que esperar a 2016 para recomenzar las negociaciones formales. La salida de Cristina Fernández y de Dilma Rousseff ha facilitado las cosas.

Más allá de las dificultades existentes, hoy existe una ventana de oportunidad para concluir este largo viaje de forma adecuada y satisfactoria. Esto no implica que los problemas hayan desaparecido, como muestran la pervivencia de presiones agrícolas en Francia, Polonia e Irlanda. En este sentido, el Brexit es más un obstáculo que un estímulo, dado el tradicional respaldo británico al libre comercio.

Para el Mercosur la firma del Tratado es vital, y más ante las dificultades económicas de Argentina y Brasil. Las declaraciones recientes de Macri y Michel Temer buscan profundizar este camino. Si bien, en el caso de una conclusión positiva, habría que esperar largos años para que sus efectos comerciales se dejen sentir, sí habría una potente señal a los mercados e inversores respecto a la fiabilidad del Mercosur. También sería un gran estímulo en el proceso de convergencia entre Mercosur y la Alianza del Pacífico, un proyecto relanzado tras el cambio de gobierno en Argentina.

Para la UE también sería importante reforzar sus lazos y alianzas con los países occidentales, y sin duda América Latina es parte de Occidente. Tras el triunfo electoral de Trump y el repicar de su mensaje proteccionista se comenzó a mirar en dirección a América Latina para ver las consecuencias que allí tendría su llegada al poder. Una de las primeras conclusiones fue que sería una gran oportunidad para China, que podría reemplazar incluso a Estados Unidos si estos decidían retroceder en su propio hemisferio y recluirse tras el muro que intentan construir.

A fines de noviembre de 2016, durante la última gira del presidente Xi Jinping por Chile, Perú y Ecuador, el New York Times título uno de sus artículos: “Mientras Estados Unidos construye muros en América Latina, China levanta puentes”. Esta ecuación excluye a la UE, que es, sin embargo un gran inversor regional, mucho mayor que China, y un importante socio comercial de todos sus países. Es más, en el conjunto de las exportaciones latinoamericanas Europa compra más productos manufacturados y semimanufacturados que China, más centrada en las materias primas. Por eso, se trata de un tren que la UE no debería dejar pasar.

En diciembre de 2017 se celebrará en Buenos Aires la próxima Cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Se trata de una excelente oportunidad para que la UE y Mercosur anuncien buenas noticias sobre el Tratado de Asociación. Lo ideal sería poder cerrar para esa fecha la negociación, aunque permanecieran pendientes obstáculos importantes. Las ventajas para los países del Mercosur y para la UE de contar con una herramienta semejante son considerables. Es de esperar, que los gobiernos europeos, frente a un momento tan trascendental como el que estamos viviendo, faciliten la firma del Tratado con Mercosur y actualicen el ya existente con México.

 



Ecuador y su segunda vuelta, las espadas siguen en alto

22/02/17

leninlasso(Infolatam).-  No pudo ser. Lenin Moreno, el candidato de la oficialista Alianza PAIS (Patria Altiva i Soberana) fue incapaz de ganar en la primera vuelta, tal como le hubiera gustado a su mentor Rafael Correa. Pese a contar con un buen número de apoyos extranjeros, el respaldo de los votantes ecuatorianos fue insuficiente para superar el listón del 40% que exige la ley para evitar el desenlace por “muerte súbita”. De acuerdo con el 98,5% de las actas escrutadas, Moreno alcanzó el 39,33% de los votos, frente al 28,19% de Guillermo Lasso, de CREO-SUMA (Creando Oportunidades – Sociedad Unida Más Acción).

La preocupación del entorno bolivariano frente a unos resultados analizados como adversos es evidente. La pérdida de Ecuador sería vivida como un claro mensaje de fin de ciclo, por más que las realidades nacionales de los restantes países del ALBA sean muy diferentes. La derrota electoral del kirchnerismo en Argentina y la destitución vía juicio político de Dilma Rousseff en Brasil han realzado el creciente aislamiento regional de los “hijos de Chávez” y su preocupación por los resultados electorales ecuatorianos. De ahí el más que voluntarista (y apresurado) mensaje de Evo Morales la noche electoral vía twitter: “Celebramos el triunfo en primera vuelta del Hermano ‪@Lenin [Moreno]. Una victoria más de los pueblos revolucionarios de la ‪#PatriaGrande“.

El resultado de la primera vuelta dejó claras las motivaciones de Rafael Correa para no presentarse a una nueva reelección, a la que hubiera podido acudir si hubiera tenido la voluntad política de hacerlo. Pero, dicho en lenguaje criollo, “no le dio el cuero”. Lenin Moreno, o cualquier otro candidato oficialista, puede no conquistar la presidencia en la primera vuelta, ganar en la segunda y gobernar con total legitimidad. No es el caso de Correa, envuelto en una gran altivez y en el soberbio y altisonante discurso de la “revolución ciudadana”. El carisma de Moreno es incomparablemente menor que el de Correa. Pero eso no le garantizaba al hasta ahora presidente un porcentaje de votos mayor al insuficiente 39,33% cosechado por su partido.

Tras un raudo despegue inicial del escrutinio, llegó un momento en la noche electoral que el recuento se frenó, que el portal del Consejo Nacional Electoral (CNE) comenzó a tener problemas y que los partidos y los ciudadanos se lanzaron a manifestar su temor frente a una supuesta manipulación en el recuento de votos. Dentro del oficialismo había un sector impaciente por ganar en primera vuelta y dar por cerrado el proceso en ese mismo instante. De ese modo se reforzaría la mayoría absoluta obtenida en el Parlamento con el control del Palacio de Carondelet, sede de la presidencia ecuatoriana.

La falta de imparcialidad de los mecanismos de control, comenzando por el CNE, alimentaba las sospechas de fraude y manipulación, unas sospechas que se intensificaban con el paso del tiempo y la falta de resultados definitivos. Esta situación y la amenaza de movilizaciones callejeras llevaron a los militares a pronunciarse por la limpieza del proceso y a los responsables del CNE a pedir calma. Pese a eso, y herido en su orgullo, Correa fue rotundo al sostener que en caso de fraude el perjudicado era Alianza PAIS y no la oposición, más allá de la omnipresencia del oficialismo en ciertas instituciones claves del estado. De todos modos, en uno de sus tuits, Correa apuntó: “existe una mano chueca… infiltrada” en el CNE.

Despejada finalmente la incógnita de que habrá una segunda vuelta, Ecuador se prepara para la batalla definitiva del próximo 2 de abril. Como en otros escenarios distintos asistiremos a una elección muy diferente a la previamente celebrada. Simón Pachano ha recordado que en los balotajes de 1984, 1996 y 2006 no ganó el vencedor de la primera vuelta. Por eso habrá que ver cómo se recomponen las alianzas, cómo se manifiestan los respaldos de los partidos minoritarios a uno u otro candidato y cómo se movilizan los ciudadanos en favor de las distintas opciones.

Cynthia Viteri, la candidata social cristiana que obtuvo el 16,22% de los votos ya mostró su apoyo a Lasso, al igual que Jaime Nebot el alcalde de Guayaquil. Mauricio Rodas, el alcalde de Quito, se manifestó en la misma dirección. Por su parte Paco Moncayo, el candidato de la izquierda no correista y del movimiento indígena Pachakutik ha dicho que no iba a apoyar a ninguno de los dos candidatos en la segunda vuelta, lo que es un pequeño revés para Moreno.

Quedan poco más de cinco semanas para conocer el desenlace, pero la gobernabilidad en Ecuador será más complicada que en los pasados gobiernos de Rafael Correa. Las debilidades económicas se prolongarán en el tiempo y el encargado de gestionar Ecuador deberá hacer grandes equilibrios para cuadrar las cuentas públicas y ganar el favor de sus ciudadanos. Por si todo esto fuera poco, en el caso de una eventual victoria de Lasso, éste tendrá que gobernar con un Parlamento adverso.

De cualquier modo no está nada claro que la apuesta de Correa, de retornar victorioso en rescate de un país quebrado, funcione. Más allá de su voluntad manifiesta de iniciar un retiro académico europeo intentará mantener una presencia cuasi permanente ante la opinión pública marcando la agenda política ecuatoriana. Pero eso puede ser un arma de doble filo para una población que en un porcentaje elevado ha quedado saturada de tanta revolución, aunque ésta solo sea ciudadana y no bolivariana o plurinacional.




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