
Milenio
México D.F., 16 de enero de 2008
"Es un movimiento audaz. Calderón parecería estar pensando que con su hombre fuera de Los Pinos podrá sincronizar mejor los acuerdos con gobernadores, reordenar las tareas policiacas y militares, sentar a los empresarios, enviar señales inequívocas a los partidos, líderes sociales, obispos; a Washington, La Habana, Caracas...". (Milenio. México)
"...La llegada de Juan Camilo Mouriño a Bucareli tiene los ingredientes necesarios como para suponer que el Presidente quiere tener de nuevo un secretario de Gobernación. Con mayúsculas. Ramírez Acuña no lo fue. Las cosas que importaban dejaron de estar hace rato sobre su despacho. Si es que alguna vez estuvieron.
Calderón estaría mandando el mensaje de que ahora sí habrá alguien al que más vale tomarle las llamadas, como se le tomaban a Mario Moya Palencia y Manuel Bartlett: secretarios que hablaban con la voz del Presidente.
Es un movimiento audaz. Calderón parecería estar pensando que con su hombre fuera de Los Pinos podrá sincronizar mejor los acuerdos con gobernadores, reordenar las tareas policiacas y militares, sentar a los empresarios, enviar señales inequívocas a los partidos, líderes sociales, obispos; a Washington, La Habana, Caracas...
Y como en los priistas tiempos de los viejos jefes de gabinete, Calderón pone el anuncio de que ya tiene una primera carta ganadora para relevarlo. Su amigo Francisco era, a fin de cuentas, una pieza cómodamente desechable. Su amigo Juan Camilo, no.
Ramírez Acuña era de temporal. Mouriño es de riego".
Extracto del artículo del diario Milenio
INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal - Publicidad: Magnoliart SCom. - Programación: Taller Digital