
Infolatam
Madrid, 3 de diciembre 2007
(Especial para Infolatam)
"... Si bien se mira, y sin desentenderse de la inquietante desaprensión que este domingo ha mostrado una mayoría aplastante los venezolanos ante un referéndum crucial para su futuro, las cosas se presentan tal como Moleiro las pinta cuando añade, más adelante : "Una victoria estrecha [del SI], un resultado literalmente pírrico, un forcejeo en el cual, como ya dijo Unamuno, se venza, pero no se convenza, hará ingobernable este país.... Si el resultado no fuese contudente, invocar una ventaja de infinitésimos para intentar ir a la brava más allá de derrotar la reforma, no haría más que acercarnos al abismo."
Escribo estas notas a media tarde del domingo 2 de diciembre, luego de recibir la llamada de un amigo quien, como tantos votantes por el NO, se mostró extrañado de la rapidez con que, en menos de veinte minutos votó en el "Urbaneja Achelpohl", no atribuyó la ausencia de colas a la fluidez del proceso y me transmitió su desconsuelo.
Otra amiga, sabedora de que no veo televisión si puedo evitarlo, llama para contarme, con el cauto anhelo de que yo sepa algo que la tranquilice, que acaba de ver en pantalla a un risueño Ramón Martínez, al mismísimo gobernador del Estado Sucre.
Según mi amiga, Martínez ha sorteado cazurramente la prohibición de dar cifras electorales afirmando que los resultados de los "exit polls" a escala nacionales, a los que dijo tener acceso, lo autorizaban a decir que "tranquilos", que "el burro estaba amarrado".
Una persona cuya profesión la obliga a estar sumamente enterada, me comunica que el NO le ha sacado ya 10 puntos de ventajas al SI en todo el territorio nacional. Parientes cercanos que viven en los Altos Mirandinos llaman y cuentan que en el centro de votación al que acudieron "parecía como si nos estuvieran esperando".
Otros familiares, llamando esta vez desde Río Chico, reportaban retrasos en el proceso. Otra llamada, hecha por un médico amigo y quien supone que ser columnista te hace omnisciente, llama para saber si es verdad lo que alguien le ha enviado a su blackberry: porcentajes que muestran al SI ganando por 62% al 48% del NO.
Otro amigo "lee" con suspicacia los rostros satisfechos de Rangel y Barreto mientras hablan en la televisión del gobierno. También la fisonomía y las palabras de Chávez, al momento de ir a votar.
De San Félix, en el amazónico estado Bolívar, un amigo proclive al chavismo - esta vez fui yo quien hizo la llamada- me confesó su preocupación porque "la base", sencillamente, no respondió al llamado del Máximo Líder. Atribuyó esto a la gestión arrastrapies de la Gobernación local, no a la tiránica calidad de la aborrecible propuesta de reforma. Un redactor de Internacionales de un diario español me escribe un email ¡ para felicitarme ! por el claro e indiscutible triunfo del NO. "¿Cómo lo sabes?", le escribo de vuelta, "¿cuánto sabes, de parte de quién lo sabes?" Eso fue hace 45 minutos y todavía no ha respondido.
Un sobrino de visita en casa sintoniza por Internet la señal de Caracol, siguiendo la tradición venezolana de atribuirle a la bien ganada reputación del radionoticiero colombiano la facultad de poder enterarnos de lo que aquí ocurre antes que Globovisión. La banda sonora de la espera se llena ahora de inflexiones y modismos colombianos, de noticias colombianas, de publicidad comercial colombiana, pero por ahora no sale al aire ningún "flash", ningún "exit poll", ninguna llamada a un vocero del bloque del NO o del SI.
Toda la mañana he estado preguntándome qué rayos escribir. La desazón natural de ver cómo, en el curso del día, no ha habido sino indicios de una altísima abstención, reforzó el sentimiento de que asistimos al fin de una época - ¿ resultará más benigno al ojo lector decir "el fin de un período"´-, acaso por no admitir que pueda tratarse del fin de un país, tal como lo conocimos hasta ahora.
Tal desazón, que me embargó no bien desperté a pesar del entusiasmo de los últimos días, se agudizó al ver un "fumetto" de chateo en la pantalla de mi PC, no bien me senté a trabajar en mis cosas: "Suena la diana en Petare, bro", me escribía un pana madrugador que vive en un piso muy bien puesto al este de la capital:" ya se oyen cohetones", continuaba : "Nos jodimos". Petare es el municpio-barriada más populosa del este de Caracas.
La diana es la señal dada por Chávez para que los suyos bajen de sus chabolas a votar.
Me digo ahora, para serenarme, que total no se trata de ofrecer en esta columna un pronóstico electoral ¡ al día siguiente de los comicios!, y que quizá la mera efusión de lo que sienten mis tripas acerca de los tiempos por venir bastará. No será poca cosa, espero.
Para ello no encuentro cosa mejor que traer a esta página lo que el joven periodista venezolano Alonso Moleiro, en uno de los más lúcidos e impertérritos artículos de opinión que se hayan escrito en mucho tiempo en nuestra dividida Venezuela, afirmó el viernes pasado en este mismo diario.
"Independientemente de cuál sea el resultado de las elecciones de este domingo- decía hace cuatro días Moleiro, en "El Gobierno Ya Está Derrotado", Tal Cual, 30/11/2007 -, podemos afirmar con toda serenidad que el proyecto de reforma constitucional está derrotado, y que su instrumentación, en caso de ganar el SÍ, será absolutamente inviable."
Hace falta aplomo, dirá alguno, para afirmar tal cosa sin tener el burro amarrado, para usar la gráfica expresión de Ramón Martínez.
Pero, si bien se mira, y sin desentenderse de la inquietante desaprensión que este domingo ha mostrado una mayoría aplastante los venezolanos ante un referéndum crucial para su futuro, las cosas se presentan tal como Moleiro las pinta cuando añade, más adelante : "Una victoria estrecha [del SI], un resultado literalmente pírrico, un forcejeo en el cual, como ya dijo Unamuno, se venza, pero no se convenza, hará ingobernable este país."
Moleiro recuerda en su artículo que una de los atributos de Chávez como político fue, durante mucho tiempo, su conexión con el país y por eso mismo le advierte: "Aferrarse a un microscópico porcentaje para consolar sus ánimos y seguir creyendo, arrullado por los balances de su entorno de adulantes, que los millones de venezolanos que no lo acompañan no existen" sólo llevaria agua al molino de una crisis política terminal que lo aproximará, tarde o temprano "a una contundente y definitiva derrota en el mediano plazo."
Estas cosas escribía Moleiro para el caso del SI, pensando en Chávez y en su ya desembozada vocación totalitaria. Me ocurre pensar que lo mismo vale para el bloque del NO.
Si el resultado no fuese contudente, invocar una ventaja de infinitésimos para intentar ir a la brava más allá de derrotar la reforma, no haría más que acercarnos al abismo.
Termino formulando un deseo: que la reforma sea derrotada de una forma clara. Chávez volaría, en ese caso, con una turbina apagada y por largo tiempo, hasta 2012, cuando finalice del único período que le ha sido acordado.
Condición necesaria, si bien no suficiente, para que una oposición, ahora moralizada por un esforzado triunfo se apreste a seguir combatiendo sin respiro la vocación totalitaria de Chávez hasta vencerla definitivamente.
En el mediano plazo, como dice Moleiro.
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