
Infolatam
México, 9 de noviembre de 2006
..."A estas alturas es inevitable que Felipe Calderón, quien tomará posesión el primero de diciembre tenga que llegar a solucionar un enredo que Fox no quiso o no pudo resolver".
Vicente Fox está verdaderamente enojado y acaba de acusar al Congreso mexicano de tenerlo secuestrado. Y todo porque por primera vez en la historia del presidencialismo mexicano, los diputados le negaron un permiso para salir del país.
Fox dejará la Presidencia de México el 30 1 de diciembre de este mismo año y había planeado completar su larga sesión de despedidas con un frenético tren de viajes: iría a Australia y a Vietnam durante 10 días, lo cual supone que estaría ausente la mitad de los 23 días que le quedan en el mandato.
A los diputados no les gustó y le negaron el permiso.
La excusa fue de que las cosas en Oaxaca no terminan por resolverse y que hace dos noches tres bombas estallaron en una sucursal bancaria, en el edificio del PRI y en las oficinas del Tribunal Federal Electoral.
Los diputados dicen que en este clima se inquietud y bombazos, Vicente Fox debe estar en México.
La verdad es otra: los partidos de oposición están en verdad enojados por la larga cadena de eventos de despedida que Fox ha tenido y, en especial, por los discursos del Presidente.
En varios de ellos ha dicho a quienes lo despiden, que los espera en su rancho, allá en San Cristóbal, Guanajuato, en el centro de México. Y con esa invitación se han ido colegios de contadores, ingenieros, ejecutivos de finanzas.
En otros más ha defendido a su nada popular esposa, Martha Sahún, de quien ha dicho que "le tocó bailar con la más fea"; se ha quejado de que la atacan, "entiendo los ataques al Presidente, pero no a la señora Martha" y para colmar el vaso, "al país no lo gobierna un presidente, sino una pareja presidencial".
Y así todos los días durante los últimos tres o cuatro meses.
Esta semana los diputados cobraron venganza y le negaron a Vicente Fox el permiso para viajar. Tendrá que quedarse en México lo que le queda de su mandato y es posible que lo que veamos sea una amarga cadena de reproches entre el mandatario y los diputados y senadores.
Más allá de lo que de anecdótico tengan estos episodios, la verdad es que hace muchos, muchos años que no se vivía un final de sexenio tan caliente.
México cambió aquellos fines de periodo presidencial en los que siempre el peso se devaluaba luego de masivas fugas de capital y el Mandatario que llegaba lo primero que hacía era pedir ajuste de cinturones, por una despedida donde no hay crisis económica y los mercados están boyantes, pero donde el clima político y social se deteriora.
Durante casi 6 meses los maestros y organizaciones sociales de Oaxaca, de inspiración izquierdista han tomado la capital de ese estado, con el mismo nombre. Desde hace una semana la Policía Federal Preventiva entró a la ciudad para poner el orden y la verdad es que lo hacen con tal timidez que el orden nos e ha recuperado y nadie ve una salida.
A estas alturas es inevitable que Felipe Calderón, quien tomará posesión el primero de diciembre tenga que llegar a solucionar un enredo que Fox no quiso o no pudo resolver.
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