Política      

Venezuela: oposicion critica a Chávez por irresponsable ante crisis internacional


Partidos opositores, sectores empresariales y comerciales, y la jerarquía católica rechazan el proyecto de cambios constitucionales por "antidemocrático".


Las claves:
  • Colombia y Venezuela comparten una frontera terrestre de 2.219 kilómetros.
  • La presidenta de la Cámara Colombo-Venezolana de Comercio, calificó de "grave" la crisis diplomática bilateral.

Infolatam
Caracas, 26 de noviembre 2007


La crisis entre Venezuela y Colombia generó  críticas de la oposición contra lo que llamó política internacional "irresponsable" del Gobierno de Hugo Chávez, al tiempo que sectores económicos pidieron "cordura y sensatez" para superar el conflicto

El secretario general del democristiano Copei Partido Popular, Luis Ignacio Planas, dijo que Chávez desarrolla la "práctica irresponsable" de "poner a pelear a Venezuela" con Colombia y otros países para "distraer" a la nación del "verdadero tema: la reforma constitucional". Partidos opositores, sectores empresariales y comerciales, y la jerarquía católica rechazan el proyecto de cambios constitucionales por "antidemocrático" y porque consideran que concentra el poder en las manos del gobernante y defensor de socialismo del siglo XXI. Pero Chávez insiste en que la reforma dará "más poder al pueblo" y acelerará la instauración del sistema socialista en Venezuela, que, a su juicio, es el "único camino a la paz y la justicia".

El proyecto de reforma constitucional incluye la reelección presidencial ilimitada, varios tipos de propiedad, como la comunal, además de la privada, un nuevo ordenamiento territorial, y la posibilidad de que el Estado restrinja la información y el debido proceso durante los estados de excepción. El ex embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas Adolfo Taylhardat opinó, por su parte, que lejos de meter en el "congelador" las relaciones con Bogotá, Chávez las "metió en el horno" y advirtió que el final de esta historia podría ser "desafortunado".>

Chávez confirmó ayer la crisis con Colombia y, en medio de acusaciones de "mentiroso" y "enemigo de la paz" contra el presidente colombiano, Álvaro Uribe, anunció que metió en el "congelador" las relaciones con Bogotá. La "crisis con el gobierno de Colombia" afectará "las relaciones de cooperación, las económicas y el regreso" del país a la Comunidad Andina (CAN), que Venezuela denunció en 2006 por su corte "neoliberal y capitalista", agregó Chávez.

El mandatario venezolano respondió así a la explicación de Bogotá por la decisión del gobierno de Uribe de suspender la labor mediadora de Chávez para el canje humanitario colombiano. Chávez y la senadora colombiana Piedad Córdoba cumplían desde agosto pasado gestiones de mediación para un acuerdo humanitario con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que permita la liberación de los secuestrados por esa guerrilla a cambio de 500 rebeldes presos.

Uribe reaccionó con dureza a las palabras de Chávez, al que acusó de querer "montar un imperio" con la riqueza petrolera, y le advirtió que Colombia necesita "una mediación contra el terrorismo y no legitimadores del terrorismo". La presidenta de la Cámara Colombo-Venezolana de Comercio, la colombiana María Elisa Chiappe, calificó este lunes de "grave" la reciente crisis diplomática bilateral y llamó a la "cordura y a la moderación" de las partes.

Se han sucedido las intervenciones de los dirigentes opositores con llamamientos a protestas en la calle por parte de los sectores más radicales, como el minoritario Comando para la Resistencia, o del alicaído partido Acción Democrática (AD-socialdemócrata), y al boicot de las urnas. Por su parte, el partido Un Nuevo Tiempo, cuyo líder, Manuel Rosales, obtuvo un 37 por ciento de votos en las presidenciales de diciembre de 2006, ha llamado a participar en la consulta y votar "no" a una iniciativa que califica de "abusiva e innecesaria".

El secretario general de Podemos, Ismael García, llamó a votar masivamente en contra de la reforma con el argumento de que los cambios impulsados por Chávez "violan" principios democráticos. García afirmó que los artículos sobre una "nueva geometría del poder" y la inclusión del "Poder Popular" en la Carta Magna acaban con la democracia, porque permitirían al presidente designar "a dedo" a las autoridades de los territorios federales y delegarían en "asambleas" y no en el "sufragio universal, directo y secreto" la toma de decisiones.

También ha pedido a Chávez retirar su propuesta y convocar una Constituyente el general en jefe retirado Raúl Isaías Baduel, ministro de Defensa hasta el pasado mes de julio. Considerado el artífice de la vuelta al poder de Chávez tras su breve derrocamiento en abril de 2002, Baduel sorprendió el pasado 5 de noviembre al comparar la reforma con un "golpe de Estado". "Los ciudadanos deben acudir de manera cívica" al referendo, porque el voto "es el arma que tenemos para evitar este fraude constituyente en marcha", dijo Baduel, al que Chávez acusó, a raíz de ello, de "traición".

A los rechazos y críticas se sumaron los estudiantes opositores, que han vuelto a manifestarse en la calle como lo hicieron en mayo y junio cuando la cadena privada de televisión RCTV dejó de emitir en abierto al negarle el gobierno la renovación de su licencia. Las cúpulas empresarial y comercial, y también el Episcopado, se han pronunciado asimismo en contra del proyecto de cambios constitucionales con el alegato de que es "antidemocrático" y que otorga poderes "imperiales" al presidente venezolano.

 
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