Infolatam
Madrid, 5 de marzo de 2008
(Por Rogelio Núñez).- Hugo Chávez antes que "socialista del siglo XXI" o "comunista", como le califican sus enemigos, es un nacionalista venezolano y como tal "anticolombiano", en la más tópica tradición del nacionalismo decimonónico venezolano. Su otra herencia ideológica, el bolivarianismo de izquierdas (producto intelectual de Douglas Bravo, líder los guerrilleros venezolanos de los años 70), le convierte en un "antiimperialista" enemigo de Estados Unidos y cercano ideológicamente a las Farc, que no dudan en calificarse a sí mismas como bolivarianas.
De hecho, una de las justificaciones del golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 fue la indignación existente entre los militares bolivarianos, de los que Hugo Chávez era su líder, por la "traición" del gobierno venezolano que cedió ante el colombiano tras la crisis de 1987. Ese año ambos países estuvieron al borde de la guerra por la incursión de un buque de guerra colombiano en el Golfo de Venezuela.
Como señalaba Alberto Garrido, "uno de los argumentos de los comandantes que se alzaron el 4-F fue el rechazo a la excesiva complacencia de Carlos Andrés Pérez con el gobierno colombiano. Esa posición se expuso con claridad en un documento dado a conocer desde el cuartel San Carlos el 28 de marzo de 1992. El documento, que tenía como título «La posición de CAP le hace reo de traición a la patria».
La actual constitución venezolana de 1999 encarna a la perfección el nacionalismo venezolano anticolombiano: el artcículo 10 de la Constitución Bolivariana de 1999, impulsada por Hugo Chávez, para devolver a Venezuela a las fronteras coloniales.
Es decir, obliga al Presidente a recuperar parte del actual territorio colombiano: La Guajira, César, Los Santanderes, Llanos Orientales, así como Guyana y teritorios brasileños: "El territorio y demás espacios geográficos de la República son los que correspondían a la Capitanía General de Venezuela antes de la transformación política iniciada el 19 de abril de 1810, con las modificaciones resultantes de los tratados y laudos arbitrales no viciados de nulidad".
Al nacionalismo anticolombiano une su clara filiación con los movimientos guerrilleros colombianos. En 1994, apenas salido de la cárcel de Yare, Hugo Chávez visitó Colombia, invitado por militantes del movimiento bolivariano M-19.
Nada más acceder a la presidencia, en 1999, Chávez se declaró neutral frente al conflicto armado en Colombia, colocando en el mismo status a guerrilleros y gobierno. Andrés Pastrana, disgustado por esas declaraciones de Chávez, suspendió un encuentro con el presidente venezolano.
Chávez ya ordenó movilizar tropas en 2001
Los vínculos entre Chávez y las FARC siguieron creciendo con los años. En 2000, se produjo la visita de una delegación de las FARC para asistir como invitados a un foro sobre el Plan Colombia en la Asamblea Nacional venezolana. Además, Chávez se mostró como un decidido adversario del Plan Colombia. En marzo de 2001 las relaciones entre los gobiernos de Chávez y Pastrana vivieron su peor momento sobre todo cuando Chávez fue ordenó ejercicios militares en Castilletes.
Sus declaraciones sobre las FARC han variado significativa en estos nueve años. Así en 2004 afirmaba que "Yo soy un hombre de honor. Si yo apoyara a las FARC tengan la seguridad de que lo diría, no lo escondería. Para que quede claro: no apoyo, no he apoyado jamás ni apoyaré jamás a la guerrilla colombiana ni a movimiento subversivo alguno contra gobierno democrático alguno, de ninguna manera. Les juro por Dios y mi madre santa que si yo apoyara la guerrilla, no tendría cara para venir aquí".
Sin embargo, el pasado mes de enero aseguraba que "las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia [FARC] y el Ejército de Liberación Nacional [ELN] no son ningunos cuerpos terroristas; son verdaderos ejércitos que ocupan espacio en Colombia. Hay que darles reconocimiento a las FARC y al ELN".
En general Uribe y Chávez trataron de mantener entre 2002 y 2007 una fachada de buenas relaciones pese a las diferencias ideológicas y geoestratégicas que les separan. Hubo momentos de fuerte tensión como cuando Rodrigo Granda, el canciller de las FARC, fue capturado en enero de 2005 en Caracas. Chávez acusó de Uribe de cometer un delito: "presidente Uribe, el tema central que se debe conversar, y que usted debe admitir, es que aquí se cometió un delito".
Incluso, como ahora, Venezuela anunció que se habían suspendido los acuerdos comerciales con Colombia, hasta que el presidente Álvaro Uribe no se retractara de lo que Caracas califica como una violación a su soberanía. El gobierno colombiano publicó una lista de 10 jefes guerrilleros que viajaban frecuentemente a Venezuela entre los que se encontraba Raúl Reyes. La mediación de Lula acabó por reconciliar a los dos presidentes que después de superar el conflicto ambos gobiernos trataron de mantener las apariencias.
Chávez "el ideólogo de las FARC"
Pese a las aparentemente buenas relaciones y el creciente volumen de intercambios así como de proyectos de integración energética, de vez en cuando volvían las tensiones que se superaban con rapidez. El canciller colombiano Fernando Araújo, que huyó en 2006 tras haber estado secuestrado por las FARC, dijo que Chávez era el "líder ideológico de las Farc". O cuando el ministro colombiano de interior Carlos Holguín afirmó que el Polo Democrático buscaba "una democracia estilo Chávez, en donde se ganan las elecciones sobre el desprestigio".
Del lado venezolano destacan las palabras de Hugo Chávez: quien aseguró tener "muchas evidencias" de que el DAS conspiraba contra Venezuela. Uribe le respondió que: "Espero que Chávez nos ayude con las pruebas, porque no conocemos el tema".
La permisividad del régimen de Chávez con las FARC quedó al descubierto en un reportaje del diario El País de España en el que se señalaba que Ingrid Betancourt podría estar en territorio venezolano y que existen nexos del narcotráfico y de cómo la Guardia Nacional custodia los campamentos guerrilleros en Venezuela: "la guerrilla tiene un pacto de no agresión con los militares venezolanos. El Gobierno venezolano deja a las FARC operar libremente porque comparten el mismo pensamiento bolivariano, y también porque las FARC pagan sobornos a su gente".
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