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Caracas, 5 de oviembre de 2009
La inseguridad que sacude la frontera de Venezuela con Colombia no es espontánea y responde a una estrategia elaborada en Washington y ejecutada por Bogotá, indicó el ministro venezolano de Relaciones Exteriores, Nicolás Maduro. El ministro asegura que el arma utilizada para llevar adelante el plan desestabilizador son "los paramilitares".
"Ese plan incluye tratar de desestabilizar a Venezuela por la vía de la violencia, el sicariato, los asesinatos, el incremento de la criminalidad en la frontera y en las principales ciudades del país. Es una operación que ha sido denunciada y que estamos enfrentando", dijo Maduro. "Hace cuatro años fueron capturados 200 paramilitares que venían a asesinar al presidente de la República; el grupo que fue asesinado semanas atrás en Táchira también era de ese movimiento irregular; se capturó a paramilitares responsables de muerte de dos efectivos de la guardia nacional y el miércoles fueron apresados otros dos mas con armamento en la frontera", detalló el canciller.
Denunció, además, que los "paramilitares" cuentan con la complicidad de venezolanos opositores al Gobierno del presidente Hugo Chávez, especialmente César Pérez, gobernador del estado Táchira, fronterizo con el departamento colombiano Norte de Santander. "Tenemos pistas importantes que vinculan a factores de la oposición en Venezuela con grupos paramilitares colombianos, particularmente el gobernador del Táchira, César Pérez, instrumento apátrida de grupos oligarcas de Colombia contra nuestro país", acusó Maduro.
Añadió el canciller que esa complicidad se refleja en el aumento de la criminalidad y la presencia de paramilitares en la frontera desde que hace un año Pérez llegó al poder regional. Señaló, sin embargo, que el Gobierno central tiene el control de la situación y derrotará cualquier plan de desestabilización. "Hay un plan en marcha que se va a incrementar en función de enfrentar a estos grupos. Ellos no han podido detener las ideas de nuestro pueblo ni las van a detener. Por la vía que nos busquen los vamos a derrotar", afirmó el titular de Relaciones Exteriores.
Las autoridades venezolanas indicaron que encontraron los fusiles de asalto que pertenecían a los dos guardias nacionales recientemente asesinados, en un lugar cercano a la frontera de Colombia donde también había un cadáver. "Recuperamos los dos fusiles y el radio de los dos guardias asesinados y en el sitio encontramos también el cadáver de una persona que no ha sido identificada", dijo a la prensa el ministro del Interior, Tarek El Aissami.
El ministro explicó que la localización se produjo ayer en las cercanías de la población de San Antonio del Táchira, a escasos metros de la frontera colombiana. "La policía científica está trabajando para identificar el cadáver y las causas de la muerte. También encontramos una pistola 9 milímetros con los seriales adulterados", explicó El Aissami.
La Fiscalía de la nación pidió el miércoles la "radicación" del caso en un circuito judicial diferente al del lugar donde ocurrieron los crímenes, aunque sin especificar en cuál será visto. Por este crimen, ocurrido el 2 de noviembre, está detenido el venezolano Johan Mora, de 20 años, al que la Fiscalía acusó de "sicariato y asociación para delinquir" así como de "robo agravado, porte ilícito de arma y resistencia a la autoridad". Mora está recluido en la penitenciaría de Yare, 70 kilómetros al sur de Caracas.
De acuerdo a la versión oficial, Mora fue uno de los cuatro "paramilitares" que el pasado lunes a bordo de dos motos dispararon y mataron por la espalda a los guardias nacionales Gerardo Zambrano y Buyssi Segnini en las cercanías de Ureña, junto a la frontera colombiana. Los otros tres atacantes, según las autoridades, están identificados y se trabaja en su captura.
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