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EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

Uruguay, un ejemplo para la región con claroscuros

 

Infolatam
Madrid, 29 de junio de 2009


(Especial para Infolatam).- Uruguay es un ejemplo para Latinoamérica y para el mundo. Un país estable, sólido y con una democracia en constante perfeccionamiento como lo demuestra la celebración ayer de las internas. El duelo Mujica-Lacalle con Bordaberry como invitado de piedra en las presidenciales de octubre de 2009 no despeja incógnitas: ¿Será Mujica un nuevo Chávez o un nuevo Lula?¿Lacalle será el campeón del neoliberalismo como en los 90 o el político centrado de la actualidad?¿Bordaberry dará nueva vida al alicaido coloradismo o lo hundirá para siempre en el averno?

Uruguay, el paisito, es un ejemplo de democracia para el resto de la región. Ha celebrado unas internas modélicas con duelos verbales duros pero dentro del respeto máximo al sistema. Tabaré Vázquez ha tenido su favorito, Danilo Astori, y en buena lid le ha defendido y en buena lid el presidente ha sido derrotado. Juego limpio de principio a fin, nada de trampas o trapacería al más típico estilo Kirchner.

Ha habido poca participación, pero eso es comprensible, las internas no polarizan ni mueven masas. Pero es un sano ejercicio democrático desconocido en la mayoría de países de la región, donde el dedazo y la imposición son lo que se lleva. Todos deberían aprender de la "Suiza americana".

Los resultados evidencian que no han ganado los candidatos más centrados sino dos extremos. Danilo Astori era un candidato con mucha llegada en los sectores de centro pero las formas y maneras de José Mujica desagradan y alteran a blancos y colorados. Y porqué no decirlo a miembros del Frente Amplio.

Para muchos del Frente Amplio y del centroizquierda, Luis Alberto Lacalle es el pasado y dentro del pasado lo más desagradable: las reformas neoliberales que atentaban con una de las esencias de Uruguay, el legado batllista de estado laico, intervencionista y promotor de políticas sociales. Jorge Larrañaga, el candidato blanco derrotado, sin embargo con su lenguaje moderno y su llamamiento interclasista e interpartidario suponía un camino nuevo.

Mujica es un símbolo: exguerrillero de gran carisma con poder de comunicación y popular, por no calificarlo de populachero. Mujica se caracteriza por su estilo de vestir desaliñado y un lenguaje informal lleno de refranes y palabras malsonates. 

No es un Chávez aunque sin duda que utilizará apelaciones populistas y lenguaje directo y franco para defender sus posturas y atacar a sus rivales, si gana y es presidente. Es imposible que gane en primera vuelta (no atrae al voto de centro) y en la segunda todo indica que blancos y colorados se unirán, por lo que ganar entonces, si no imposible, será francamente difícil.

Mujica afirma que ha aprendido la lección de los años y que ya no es el guerrillero de los  70 que no creía en la democracia. Lo dice y hay que creerlo, pero sus formas y maneras delatan a un personaje poco sutil aunque listo, en la mejor acepción de la palabra. Si es presidente esperemos que su inteligencia natural pueda a sus instintos. Si es así quizá podamos estar ante un nuevo Lula.

Pedro Bordaberry, hijo de un dictador, no es el más indicado para lograr el renacimiento del Partido Colorado. Los colorados que fueron casi una especie de partido único, en realidad partido hegemónico, durante más de un siglo ahora no pasan del 10% de la intención de voto.

El electorado de centroizquierda que antes respaldaba al coloradismo batllista ha emigrado al Frente Amplio, y el electorado conservador y liberal del coloradismo ahora vota blanco. Bordaberry no va a ser capaz de reconducir al redil al viejo voto colorado.

La clase política uruguaya parece anquilosada, Dos ancianos, Mujica de más de 70 años y Lacalle de más de 60, van a disputarse la presidencia. Los derrotados no eran unos muchachos precisamente: Astori pasaba de los 60 y Larrañaga de los 50. La juventud no es un valor en sí mismo y la veteranía no es un defecto, pero Uruguay necesita claramente sangre fresca.

 
 

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