Uribe dejó primar el "sentimiento humanitario" al permitir la mediación de Chávez con las FARC.
Infolatam
Bogotá, 6 de diciembre de 2007
El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, dijo ayer que, cuando autorizó la mediación de Hugo Chávez, con las FARC pensó, "de muy buena fe, que por muchas razones políticas que analicé cuidadosamente, el presidente Chávez podría ser la única persona a quien la guerrilla le entregara los secuestrados".
El presidente colombiano autorizó a mediados de agosto la mediación de Chávez y de la senadora opositora colombiana Piedad Córdoba con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para buscar un intercambio humanitario que lograse la liberación de 45 secuestrados, considerados canjeables por la guerrilla, a cambio de unos 500 guerrilleros presos.
Entonces, comentó Uribe, había "que escoger entre dos opciones": no permitir la mediación por "cálculo político" o primar el "sentimiento humanitario" y permitirla, que es lo que se hizo.
Sin embargo, el mandatario colombiano decidió suspender esa mediación el pasado 21 de noviembre, lo que le ha valido críticas, no solo en Colombia, sino de Chávez, que congeló sus relaciones con Colombia y hoy mismo ha vuelto a calificar a Uribe de "lacayo del Imperio", como denomina a Estados Unidos.
El presidente colombiano aseguró que su Gobierno está "buscando el intercambio humanitario" y dispuesto "a liberar a unos guerrilleros" y a "reunirse con las FARC de inmediato, a mirar ese tema de ese intercambio humanitario". Agregó que si la guerrilla, "por respeto, por consideración al presidente Hugo Chávez, le entregan los secuestrados, el Gobierno de Colombia viene diciendo desde hace días: bienvenido, porque necesitamos es que los liberen".
Recordó la conversación que mantuvo el sábado con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y aseguró que "el apoyo exclusivo de Francia es muy importante, a ver cómo logramos ese intercambio humanitario".
En cualquier caso, recordó que está dispuesto a hacer "esfuerzos humanitarios", en pro de la liberación de los secuestrados, "pero sin cometer errores". Rechazó una vez más desmilitarizar una zona para negociar, porque la guerrilla ya tuvo "una zona de despeje cuatro años, de 42.000 kilómetros, y no liberaron a los secuestrados", durante el Gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), y esa zona, agregó, "no resolvió el secuestro, lo estimuló".
La otra condición es que los guerrilleros que sean puestos en libertad se comprometan a no volver a delinquir, dos "inamovibles", como los denomina, que impone "no por capricho, sino pensando en la seguridad de los ciudadanos".
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