La canciller Merkel sorprendió a la propia delegación alemana al dar instrucciones telefónicas para que pidieran que se cancelara la discusión sobre Cuba
Infolatam
Luxemburgo, 16 junio 2008
La canciller alemana, Angela Merkel, forzó de manera inesperada el aplazamiento hasta el próximo jueves del debate de la Unión Europea sobre un posible levantamiento de las sanciones a Cuba, cuando parecía que sólo era necesario vencer las reticencias de República Checa y Suecia.
La canciller sorprendió a la propia delegación alemana al dar instrucciones telefónicas para que pidieran que se cancelara la discusión sobre Cuba en el Consejo de Asuntos Generales y Relaciones Exteriores de Luxemburgo, según fuentes diplomáticas germanas. Alemania pretendía retrasar un mes el debate, hasta que Francia asumiese la presidencia de turno en el segundo semestre del año, pero una reclamación del ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha propiciado que finalmente se retome la discusión en la cena de jefes de la diplomacia del próximo jueves, durante la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE.
"Haremos todo lo posible para que este jueves se apruebe un levantamiento de las sanciones", señaló el ministro de Asuntos Exteriores luxemburgués, Jean Asselborn, que fue quien propuso formalmente al Consejo no esperar más de tres días. Oficialmente, los alemanes alegaron que el rechazo irlandés a la ratificación del Tratado de reforma de la UE había copado por completo el orden del día, pero en privado la delegación confesó que desconocía los motivos de la iniciativa de Merkel.
Distintos representantes diplomáticos sugirieron la posibilidad de un desacuerdo ideológico en el gobierno de coalición alemán entre la jefa del ejecutivo, del partido democristiano, y su ministro de Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmayer, sin vincular el cambio de actitud a la reciente visita a Alemania del presidente de EEUU, George Bush, firme defensor de las sanciones a la isla.
Fuentes alemanas subrayaron que, en cualquier caso, ha sido preferible un aplazamiento, ya que los dos países más reticentes a un gesto con Cuba -República Checa y Suecia- seguían con reservas. La redacción de la presidencia eslovena de turno incluye el levantamiento de las sanciones; el inicio de un diálogo político en todos los frentes, incluidos los derechos humanos, y la revisión del resultado de estas acciones en el plazo de un año.
La revocación definitiva de las sanciones diplomáticas impuestas a Cuba en 2003 es un gesto con el que se pretende favorecer el diálogo e influir en la democratización de la isla. Las sanciones -congeladas en 2005- limitaron las visitas gubernamentales de alto nivel, redujeron la importancia de la participación de los países de la UE en las manifestaciones culturales cubanas y estrecharon los lazos con la oposición.
Una amplia mayoría de los países de la UE, encabezados por España, están a favor de aprovechar la revisión anual de las relaciones con la isla para revocar estas medidas. La opinión de esta mayoría, a la que se suma también la Comisión Europea (órgano ejecutivo de la UE), es que en Cuba las cosas se están moviendo y que las sanciones, que en realidad no se aplican, impide a la Unión mantener "una política activa en este proceso".
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