
La República
Lima, 9 de julio de 2008
".... No es, pues, un paro, sino varios, cada uno con una agenda propia, y unos cuantos rasgos comunes. Tal vez el común denominador más fuerte sea el reclamo por promesas electorales incumplidas. En esto viene implícita la búsqueda, acaso todavía no del todo conciente, de alguien que cumpla esas promesas en un próximo gobierno. Humala, o alguien como Humala, que reconstruya la ola crítica del 2006". (La República. Perú)
"...Circulan varias tesis sobre la destemplada reacción del gobierno a la convocatoria al paro. Pero lo que el gobierno y los sectores empresariales deben considerar más amenazador para los plazos que cuentan es su posible condición de primer ensayo general de las movidas electorales antisistema del 2011. En otras palabras, un primer balance de cuánto pesan realmente en la política los avances de la economía peruana.
Por lo pronto es notorio que no estamos ante un solo paro. Como ocurrió en el 2004, también a unos dos años de la campaña electoral, la convocatoria de la CGTP busca funcionar como un catalizador de protestas que exceden largamente su influencia organizativa, institucional y política. La central obrera aporta un momento y un foco para un variadísimo archipiélago de actitudes de protesta en el país.
No es, pues, un paro, sino varios, cada uno con una agenda propia, y unos cuantos rasgos comunes. Tal vez el común denominador más fuerte sea el reclamo por promesas electorales incumplidas. En esto viene implícita la búsqueda, acaso todavía no del todo conciente, de alguien que cumpla esas promesas en un próximo gobierno. Humala, o alguien como Humala, que reconstruya la ola crítica del 2006.
Pero por diversos motivos el 2008 no es el 2004. Ahora hay un gobierno con otra capacidad de presión política, y dispuesto incluso a abusar de ella, y hay intereses mucho más claros e importantes sobre el tablero. Lo cual se traduce en divisiones. Mineros y transportistas, dos gremios claves, han tomado su propio camino. Los gobiernos regionales se han dividido en participantes, indiferentes, y opuestos al paro.
En cambio es probable que este paro tenga el tipo de cobertura pan-territorial que no han tenido los anteriores, y en esa medida será bastante más difícil de controlar, por parte del gobierno o de los organizadores. La sensación es que son muchos los pueblos a los que les gustaría volverse Moquegua por un día, y rebasar al alcalde, al presidente regional, al gobierno de Lima.
¿Y Humala? No lo imaginamos marchando físicamente del brazo de Mario Huamán y Olmedo Auris en las jornadas de hoy, ... Salga exitoso o regular, el paro significa cientos, si no miles, de localidades buscando un líder para su protesta. No lo están buscando en el Congreso o en los medios. Lo están buscando en la calle.
Los experimentadísimos políticos del Apra entienden todo esto, y han reaccionado planteando el paro como una lucha por las conciencias del electorado nacional. Sus argumentos (terror, inversiones, intromisión de fuera) son los mismos que van a salir a relucir en el 2011. Además la guerra ya estaba avisada en la declaración de intenciones electorales de la CGTP hace poco más de un mes".
Extracto del artículo publicado por el diario La República
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