
Infolatam
(Especial para Infolatam) Realmente el triunfo de la acusación constitucional que se ha llevado por delante, de momento, a la ministra de Educación chilena es obra de la Presidenta Bachelet. Más allá de la paradoja, no es fácil hallar explicación cabal del empecinamiento presidencial en llevar hasta sus últimas consecuencias una situación con final cantado.
El cuarto mandato de la Concertación está dando demasiadas señales de final de un ciclo político exitoso para la estabilidad de Chile. Los apuntes de ruptura de la coalición de centro izquierda ponen de manfiesto la debilidad de una Presidencia de la República que sobrevive impulsada por la inercia de muchos intereses y la carencia de una alternativa real inmediata dentro de las filas del bloque opositor, la Alianza.
La fragmentación en el seno de los tres principales partidos de gobierno, la DC y los socialistas PS y PPD, presagiaban el resultado de la votación ayer producida en Valparaíso, sede del Congreso chileno. Por encima del alcance real de la malversación de fondos en el ministerio de Educación, o de los errorres, negligencias y retrasos según la terminología del Contralor General, el caso de la señora Provoste era para demasiados agentes la gran ocasión de propinar un varapalo al gobierno Bachelet. Un susto, por otra parte, sin excesivo coste inmediato para la vida del país; un tirón de orejas a la Presidenta y a los conductores de los partidos de la Concertación.
La iniciativa de la opositora Alianza se vió acrecentada por los votos de algunos democristianos y las ausencias no menos significativas de otros diputados de la Concertación al momento de defender a su ministra. La falta de sensibilidad de la presidenta chilena para enfrentar la situación abortando el sacrificio cruento de su secretaria de Estado, ha servido de catalizador para mostrar todos los descontentos en curso. Algo parecido a las torpezas incurridas la pasada semana por su colega argentina, la sra. Kirchner.
Muchos se preguntan si la resistencia de Michelle Bachelet a cambiar de titular en la cartera de Educación hubiera sido tan sólida en caso de haber estado ocupada por un ministro. En los medios académicos nunca se comprendió el nombramiento de una profesora de Eduación Física para gerenciar el departamento responsable de todo el sistema educativo y parte de su sistema investigador. El acoso estudiantil inciado con el mandato presidencia hace dos años provocó la caída de su predecesor. Y es que tal vez hayan sido ya demasiados los cambios ministeriales en tan sólo dos años de presidencia.
El ministro reemplazante, René Cortázar, lo es de otra de las carteras más vapuleadas, la de Transportes. La presidenta dio la orden de reempalzo desde Londres. Y el ministro portavoz dejó claras las razones: "Cortázar tiene capacidad para caminar y mascar chicle al mismo tiempo", cosa al parecer no al alcance de todo el mundo. ¿Recuerdan a Gerald Ford?
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