
Infolatam
Washington, 7 enero 2009
(Especial para Infolatam).- "... 2009 no ha sido un buen año para las relaciones Estados Undios-América Latina... A pesar de su cálida bienvenida en la Cumbre de abril de 2009, los gobiernos de América Latina le hicieron la vida más difícil de los que estaba previsto al presidente Obama".
2009 no ha sido un buen año para las relaciones Estados Undios-América Latina. Los congresistas Republicanos bloquearon el nombramiento de altos cargos claves y sabotearon los esfuerzos del Gobierno para responder a la crisis de Honduras y otros desafíos hemisféricos.
Los Demócratas no fueron capaces de resolver responsablemente cuestiones comerciales vitales. Se impidió la aprobación de los acuerdos comerciales con Colombia y Panamá y se continuan parando camiones mexicanos por las carreteras de los EE.UU. El Gobierno tuvo éxito en sustituir el proteccionismo del "buy America" por estímulos económicos.
A pesar de su cálida bienvenida en la Cumbre de abril de 2009, los gobiernos de América Latina le hicieron la vida más difícil de los que estaba previsto al presidente Obama.
- En junio, los gobiernos de América Latina presionaron fuertemente a Washington para que acabara con la suspensión de la OEA a Cuba, una decisión que los EE.UU. quisieron evitar mientras ponían en marcha su propia y prudente estrategia de colaboración con Cuba.
- Despues de que la posición inicial de la OEA - respaldada por Estados Unidos y el resto de los miembros- no pudiera revertir el golpe de Honduras, la opinión de Washington y el resto del hemisferio se polarizó rápidamente. La mayoría de los gobiernos se opusieron a la decisión de Estados Unidos de reconocer las elecciones presidenciales hondureñas y abandonar los esfuerzos para restituir al presidente Zelaya. La crisis de Honduras demostró lo difícil que es para EE.UU. intentar acercamientos multilaterales en una América Latina políticamente dividida.
- Casi todos los gobiernos suramericanos condenaron el acuerdo entre Estados Unidos y Colombia que permite que tropas de EE.UU. utilicen bases militares colombianas para ayudar a combatir el narcotráfico y las guerrillas. La profunda desconfianza latinoamericana hacia las intenciones de los EE.UU. en la región (a pesar de la simpatía por Obama) quedó en evidencia. Colombia y los EE.UU. manejaron la situación pobremente, pero la desconfianza visceral de los gobiernos latinoamericanos sorprendió también en Washington.
- Brasil, que había sido considerado como un socio prometedor por la administración de Obama, ha terminado discrepando de los EE.UU. en muchas cuestiones claves, dejando a ambos países decepcionados. Brasil criticó con dureza el acuerdo Estados Unidos/Colombia y el acercamiento de Washington a Honduras.
El fortalecimiento de los lazos entre Irán y el acrítico abrazo de Lula al presidente Ahmadineyad preocuparon profundamente en Estados Unidos. La cooperacion entre Estados Unidos y Brasil en la ronda de Doha y sobre el biofuel parece atascada, aunque hubo una eficaz coordinación sobre el cambio climático en Copenhague. En noviembre, Lula dijo que los EE.UU. "no prestaban atención a América latina".
- A pesar de los apretones de manos y las sonrisas en la Cumbre, el presidente Chávez ha continuado su entusiasta campaña anti Estados Unidos. Comenzó a atacar directamente a Obama, más que menospreciándole, como hizo al principio, acusándole de bien intencionado pero demasiado débil para contener a organismos depredadores como el Pentágono y la CIA.
La agenda latinoamericana de Obama no va ser más fácil en 2010.
Los Estados Unidos necesitan reconocer al presidente de Honduras recientemente elegido, Porfirio Lobo, y dejarle gobernar. Pero Washington debe también trabajar con la OEA y otros gobiernos para encontrar una fórmula mejor para la defensa colectiva de la democracia.
Quizás lo más importante: Estados Unidos debe poner un énfasis renovado en las relaciones económicas regionales. La administración de Obama ha descuidado los temas económicos, incluyendo los acuerdos comerciales con Colombia y Panamá, pendientes de ratificación; problemas relacionados con las preferencias arancelarias, los desafíos de la energía y de la emigración y la reposición de los recursos del BID. Éstos son problemas cruciales para la mayoría de los gobiernos latinoamericanos frente a los que EE.UU puede ser más útil.
Desalentada por la paralización del tratado comercial, Colombia necesita ratificar la ayuda de Estados Unidos contra la guerrilla y los narcotraficantes, hacer frente a la amenaza de Venezuela y a su vez, Colombia debe esforzarse para frenar las violaciones de Derechos Humanos.
La respuesta a Venezuela requiere un ejercicio de equilibrio. La confrontación con el presidente Chávez es contraproducente pero EE.UU. no puede ignorar las violaciones de la democracia por parte de Chávez, el intervencionismo en otros países y las crecientes relaciones con Irán.
Las relaciones con Brasil necesitan ser encarriladas. A pesar de los desacuerdos políticos y los distanciamientos, la cooperación en muchos problemas es crucial.
Los problemas de México, incluyendo su descenso económico severo y la implacable violencia y crimen organizado, no tienen visos de solución. El plan Mérida puede ayudar, pero sobre nuevas actuaciones sobre inmigración, lucha antidroga y el contrabando fronterizo que son importantes, no se ha avanzado mucho este año. Tampoco se puede ignorar la inseguridad en America Central y el Caribe.
El avance en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba necesita ser sostenido.
Pero no todo depende de Washington y Obama. Los gobiernos latinoamericanos tienen también que trabajar más duramente para construir la cooperación con los EE.UU.
INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal - Publicidad: Magnoliart SCom. - Programación: Taller Digital