
La Nación
Buenos Aires, 3 de septiembre de 2007
"Binner es un médico con cara de hombre bueno, que aprendió de los socialdemócratas europeos que el progreso consiste en que la gente viva bien. Los empresarios se sintieron cómodos con ellos y los programas sociales consistían en acercar el Estado a las necesidades de la gente común y en darle a ésta la oportunidad de un ascenso social. Los socialistas santafecinos son un serio problema para la corporación política nacional". (La Nación. Argentina)
"...Kirchner podrá decir que no le fue tan mal en ninguno de esos dos grandes distritos electorales, pero sólo podrá decirlo. Ni el santafecino Hermes Binner ni el cordobés Luis Juez, autor de una elección mejor que buena, fueron las opciones electorales que había elegido, aunque nunca dejó de enviarles algún mensaje amable.
Binner es un médico con cara de hombre bueno, que aprendió de los socialdemócratas europeos que el progreso consiste en que la gente viva bien. Aplicó esa sencilla receta en Rosario durante su eficiente gestión como intendente, que luego continuó su sucesor, el también socialista Roberto Lifschitz, con las mismas ideas del ahora gobernador electo.
Lifschitz tuvo ayer otro aplastante triunfo en Rosario y fue reelegido como intendente. Nunca vieron a ninguno de los dos haciendo populismo latinoamericano en palcos electorales. Tampoco usaron los recursos públicos para el clientelismo político o para encender fogatas de improbables revoluciones. Los empresarios se sintieron cómodos con ellos y los programas sociales consistían en acercar el Estado a las necesidades de la gente común y en darle a ésta la oportunidad de un ascenso social. Los socialistas santafecinos son un serio problema para la corporación política nacional.
...Binner tiene con Kirchner una relación ambivalente y, a veces, contradictoria. Eligió ese juego zigzagueante para no enemistarse con los simpatizantes kirchneristas de Santa Fe. Sin embargo, como diputado nacional se opuso tenazmente a los proyectos oficiales que afectaban a las instituciones de la República y promovió proyectos e investigaciones para reinstalar un sentido de la moral pública en la política argentina.
Su principal socio político en el Congreso, el senador socialista santafecino Rubén Giustiniani, líder nacional del socialismo también, lo acompañó en esos menesteres, aunque la relación política entre ellos no siempre es perfecta. Giustiniani, más inclinado a políticas claramente opositoras, nunca pudo entender aquel juego de acercamiento y distancia de Binner con Kirchner.
...La estructura del PJ cordobés también sufrió ayer, golpeada por el inesperado crecimiento de Juez. Kirchner hizo con el intendente de la capital cordobesa lo mismo que con Binner: le puso otro candidato, pero no dejó de seducirlo. Con más desgano, en Córdoba Kirchner se quedó con el candidato formal del peronismo, Juan Schiaretti. Schiaretti no es un hijo político de Kirchner, sino del gobernador José Manuel de la Sota. Pero Kirchner les impuso a Schiaretti y a De la Sota, antes de apoyarlos, a Héctor Campana como candidato a vicegobernador. Campana, una antigua estrella del básquet, más conocido en Córdoba por su apodo "Pichi", había deslumbrado a Kirchner con su arte de deportista más que de político...".
Extracto del artículo publicado por el diario La Nación
INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal - Publicidad: Magnoliart SCom. - Programación: Taller Digital