Infolatam
Buenos Aires, 29 de junio de 2009
(Especial para Infolatam).- "...La era del kirchnerismo parece haber llegado a su fin. Y como enseña la experiencia, una vez que el líder peronista pierde una elección, rápidamente el peronismo busca a su sucesor. El peronismo tiene la capacidad camaleónica de mutar y reinventarse. Y esta oportunidad no será desaprovechada. Los resultados ajustados de la provincia de Buenos Aires y la derrota del ex Presidente Kirchner hacen que el partido comience a reubicarse, piense en un recambio de liderazgos y presione en unirse nuevamente detrás de un único candidato".
Las elecciones legislativas patearon el tablero político argentino. Un nuevo Congreso emerge de un proceso electoral caracterizado por las candidaturas testimoniales, la ausencia mediática de la Presidenta, la campaña negativa y el intento frustrado de la judicialización de la campaña y la múltiple fragmentación de las agrupaciones que convirtieron a estos comicios en una gran primaria de candidatos que, además de aspirar a una banca en el Congreso o en el Senado, midieron fuerzas desde sus distritos para las presidenciales de 2011.
Cuatro cuestiones son las que habría que tener en cuenta tras este proceso. Primero, los datos expresan el cambio que estos exigen, traducido en la pérdida de la mayoría en el Congreso y en el Senado por parte del gobierno; en el apoyo hacia algunas figuras provinciales que quedan mejor posicionadas de cara al futuro escenario electoral (como Reutemann por el peronismo o Cobos por la UCR, tras la derrota de Binner y Carrió) y cierto renacer de fuerzas tradicionales como el radicalismo que emerge de sus propias cenizas de la mano de nuevos (y viejos) dirigentes.
Segundo, el cambio afecta directamente al liderazgo y la futura estructuración del peronismo. La era del kirchnerismo parece haber llegado a su fin. Y, como enseña la experiencia, una vez que el líder peronista pierde una elección, rápidamente el movimiento busca a su sucesor. El peronismo tiene la capacidad camaleónica de mutar y reinventarse. Y esta oportunidad no será desaprovechada. Los resultados ajustados de la provincia de Buenos Aires y la derrota del ex Presidente Kirchner hacen que el partido comience a reubicarse, piense en un recambio de liderazgos y presione en unirse nuevamente detrás de un único candidato. En este sentido, la derrota del Frente de la Victoria en su distrito feudo, Santa Cruz, es una muestra clara –sobre todo en términos simbólicos- del cambio de ciclo en la política argentina.
Tercero, el partido del actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, Unión Pro, renueva su triunfo en la Capital y, además, consigue fortalecerse en otros distritos, lo cual lo posiciona mejor para una futura candidatura presidencial y en una renovación de sus liderazgos. Finalmente, la nueva composición de las Cámaras -que asumirá recién dentro de seis meses- presiona al gobierno a tener que negociar para garantizar cierta gobernabilidad, en un contexto de creciente crisis económica y sanitaria. El gobierno se encargó de sembrar la incertidumbre en estas semanas, haciendo creer que si no conseguían un triunfo holgado, venía el caos. Los resultados obligan a todos a centrarse en que ésta era simplemente una elección legislativa y que cuando no hay mayorías, lo que queda es concertar y negociar. Habrá que ver entonces cuál es la próxima reinvención peronista y cómo se manejan estos datos en los próximos días, sobre todo cuando hay candidatos a quienes les cuesta reconocer su derrota.
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