ESPECIAL PARA INFOLATAM

Análisis realizado por Santiago Lacase

Tiempo de descuento para el conflicto entre el gobierno argentino y el sector agropecuario

 
 

Infolatam
Buenos Aires, 30 de abril 2008


(Especial para Infolatam).-

"...El escenario más probable es que la tregua se prolongue por unos días más para darle más aire a la negociación en curso. Pero las partes en pugna tienen acotados sus márgenes de negociación. En el sector agropecuario los representantes gremiales del sector deben calmar las expectativas de las bases y en el gobierno se confrontan las posiciones de los dialoguistas con los menos dialoguistas"

El viernes 2 de mayo se vence el periodo de tregua de 30 días que el sector agropecuario fijó como límite para llegar a un acuerdo con el gobierno nacional luego de más de 20 días de paro. Entre ambas partes se negocia contra reloj ya que ninguno de los jugadores en pugna quiere que se reanude el paro; el problema es que las posiciones siguen muy firmes y nadie quiere ceder espacios.

El mayor paro de la historia del sector agropecuario ha sobrepasado los límites inherentes al sector y ha generado repercusiones políticas, sociales y económicas.

En el terreno de lo político, el conflicto ha disparado la renuncia del ministro de economía Martín Losteau - propulsor de las retenciones móviles a la soja- , generando asimismo continuos rumores de otros cambios en el gabinete; además ha producido un realineamiento interno en el gobierno. Por un lado está el grupo más dialoguista, integrado por el jefe de gabinete de ministros Alberto Fernandez y en cierta medida por la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner; de hecho Losteau integraba este espacio. Y el segundo grupo, al que podríamos denominar más duro o menos dialoguista, está compuesto por Nestor Kirchner, el ministro de infraestructura Julio de Vido y el secretario de comercio Guillermo Moreno. El conflicto con el campo fue la piedra de toque para que entre ambos grupos se generen todo tipo de discusiones, que van desde cómo tratar al campo, hasta un debate sobre el modelo económico - enfriar la economía o no- y la inflación.

En el campo económico las consecuencias son más evidentes. El sector agropecuario agrupa a diferentes sectores de la economía que comienzan a sentir el impacto del conflicto. Las compañías de insumos, proveedores de agroquímicos y fertlizantes están registrando una menor demanda y lo mismo sucede con el sector de camiones, tractores y cosechadoras. En el mercado de granos de Rosario, provincia de Santa Fe, se advierte una merma en el volumen negociado. Según especialistas en la materia, a esta altura del año se vendían unas 200.000 toneladas diarias de soja y actualmente el volumen oscila entre las 20.000 y 30.000 toneladas. En tanto que para la campaña de trigo que está por comenzar el área sembrada podría caer entre un 5 y un 10% con respecto a la campaña pasada. El otro sector crítico es de la carne, ya que sus exportaciones se encuentran cerradas por orden de Guillermo Moreno.

El economista Orlando Ferreres ha resumido la situación al manifestar que el paro del campo generó una situación de mayor escasez relativa, porque los precios subieron durante el conflicto que paralizó la comercialización de derivados del campo. Pero además, ante la expectativa de que el paro vuelva a producirse, nunca se retrotrajeron a los niveles previos, de los primeros días de marzo y quedaron altos.

La salida de Losteau podría ser vista como una oportunidad para destrabar el conflicto y desde el gobierno se analiza la posibilidad de hacer pequeños cambios al sistema de retenciones móviles a la soja y liberar las exportaciones de carne y trigo.

El escenario más probable es que la tregua se prolongue por unos días más para darle más aire a la negociación en curso. Pero las partes en pugna tienen acotados sus márgenes de negociación. En el sector agropecuario los representantes gremiales del sector deben calmar las expectativas de las bases y en el gobierno se confrontan las posiciones de los dialoguistas con los menos dialoguistas. Este último grupo entiende al actual conflicto con el campo como un desafío al poder instituido y que ceder ante las demandas planteadas significaría un importante desgaste para Cristina Fernandez de Kirchner.

Luego de más de 45 días entre paro y tregua, tanto el gobierno nacional como el sector agropecuario han sufrido desgastes. La lógica de negociación de Néstor Kirchner siempre ha sido la de no conceder ante la presión. ¿Será esta la lógica de Cristina Fernandez? La sociedad está reclamando dialogo y consensos y en 48 horas más sabremos si se llega a un acuerdo o el conflicto continua.

 

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