Análisis realizado por Franklin Martins

Reforma ministerial: problemas más pequeños de lo que parecen

 
 

Franklin Martins/Infolatam
Sao Paulo, 22 de febrero 2007


"Como se ve, los problemas del presidente se resumen a un ajuste con el PMDB y a una conversación franca y difícil con Martha y Ciro ? a propósito, los dos nombres más hablados para el 2010. ¿Son problemas difíciles de resolver? Sin duda, pero no una serpiente de siete cabezas para un presidente que acaba de ser reelegido con una votación contundente y está en el máximo de popularidad".

Colaboradores directos de Lula creen que la reforma ministerial será anunciada en la semana que viene, el jueves o el viernes. El presidente ya tendría buena parte de los cambios resueltos y sería consciente de que los problemas pendientes son de aquellos que sólo tienden a agravarse si queden expuestos a la acción del tiempo. Tiene razón: reforma ministerial es como el pescado. Después de algunos días fuera de la nevera, el olor es insoportable.

Empecemos por los ministerios que ya están despejados. En los entresijos del Palacio de Planalto y en el núcleo del equipo económica permanecen los actuales titulares: Casa Civil (Dilma Roussef), Concejalía-General de la Presidencia (Luiz Dulci), Hacienda (Guido Mantega), Planificación (Paulo Bernardo) y Banco Central (Henrique Meirelles). También continúan los ministros de Relaciones Exteriores (Celso Amorim), Cultura (Gilberto Gil), Medio Ambiente (Marina Silva), Desarrollo Social (Patrus Ananias), Trabajo (Luiz Marinho), Turismo (Walfrido Mares Guia), de Comunicaciones (Hélio Costa), de Minas y Energía (Silas Rondeau), de Ciencia y Tecnología (Sérgio Resende) y Deporte (Orlando Silva)

Todo indica que Tarso Yerno será el próximo ministro de Justicia y que Alfredo Nascimento retornará Transportes. Al fin, por lo tanto, son diecisiete carpetas en que el problema está resuelto. Si dejemos de lado las secretaría especiales (Igualdad Racial, Derechos de la Mujer, Derechos Humanos y Pesca), que de ministerio sólo tienen el status, y algunas carteras internas, como Abogacía-General de la Unión, Corregimiento y Seguridad Institucional, restan en la práctica sólo diez áreas a descubierto: Articulación Institucional, Defensa, Agricultura, Desarrollo, Desarrollo Agrario, Educación, Integración Nacional, Ciudades, Prevención y Salud.

Cuatro de ellas pueden salir de la zona de la disputa sin mayores traumas. Si el ministro Luiz Fernando Furlan quisiere, seguirá comandando el Ministerio del Desarrollo. Furlan ha dado señales contradictorias sobre sus intenciones, pero mucha gente en el Palacio del Altiplano apuesta en su permanencia. Para Desarrollo Agrario, el nombre más fuerte es el de Walter Pinheiro, de Bahía, el diputado más votado nacionalmente del PT. Para Articulación Institucional se habla de la posibilidad de que el ministro del Turismo, Walfrido Mares Guia, venga a acumular la función, relativamente vaciada con la creación del Consejo Político de los presidentes de los partidos de la coalición gubernamental. En el caso de Defensa, que generalmente no despierta mayor interés de los partidos, Lula busca un nombre de perfil más institucional que político.

Los problemas, por lo tanto, tienden a concentrarse en seis carteras: Educación, Integración Nacional, Ciudades, Salud, Prevención y Agricultura. Y esos problemas existen en función del puzzles político. En resumen, que los intereses del PTB, del PR (exPL), del PV y del PCDOB ya están adecuadamente contemplados en las restantes carteras. Si el PDT queda con Prevención, como parece probable, también. Si el PP mantuviese Ciudades, como pretende, sería un problema menos.

La cuestión es que el PT insiste en poner Martha Suplicy en el ministerio. Inicialmente, contempló Educación, pero Lula dio señales de que no va a sacar de este cargo al también petista Fernando Haddad, con quien está muy satisfecho. La atención del PT entonces se dirigen hacia el Ministerio de las Ciudades. Pero si Lula hace caso a esta pretensión, provocaría un efecto-dominó en otras carteras. ¿Donde alojaría al PP? Se habla de Agricultura, pero mucha gente apuesta a que Lula prefiere convocar un nombre de peso del agro-negocio para dirigir la cartera, un Roberto Rodrigues II.

Además de ese contencioso con el PT, Lula tiene que resolver si da o no una segunda cartera al PSB, que, además de Ciencia y Tecnología, hoy dirige también la Integración Nacional. En el plan inicial de la reforma del gobierno, Lula pretendía dejar ese último ministerio para Geddel Vieira Lima, del PMDB de Bahía, pero los socialistas volvieron a la carga en los últimos días. Lo más probable es que reciban una compensación en otra área, a menos que Ciro Gomes resuelva volver a lo ministerio. Pero Ciro no quiere dejar la Cámara, donde dice que está feliz. El argumento de Lula es que en Integración Nacional estaba Ciro como persona, como excandidato la presidente, y no como partido. A ver si la historia cola.

En el PMDB, existe todavía la cuestión de la Salud. Lula quiere implicar al médico especialista en salud José Gomes Temporão, técnico respetado y afiliado al PMDB. Pero el partido admite, como mucho, que Temporão sea el secretario ejecutivo, el número uno del aparto, nunca ministro. Quieren el cargo para un médico-diputado.

Como se ve, los problemas del presidente se resumen a un ajuste con el PMDB y a una conversación franca y difícil con Martha y Ciro ? a propósito, los dos nombres más hablados para el 2010. ¿Son problemas difíciles de resolver? Sin duda, pero no una serpiente de siete cabezas para un presidente que acaba de ser reelegido con una votación contundente y está en el máximo de popularidad. Como dicen entre los políticos, para un presidente que está con bolígrafo lleno de tinta.

Artículo cedido por Franklin Martins a Infolatam

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