EL ANÁLISIS

¿Qué hacer frente a la turbulencia?

 

El Semanario
México, 30 de enero 2008


"... Las puertas están abiertas pero es necesaria una política interna de fomento para las cadenas productivas. Una vez más, son necesarias reglas claras para la competencia y sobre todo políticas fiscales que alienten la inversión en innovación y tecnología". (El Semanario. México)

"... En doce meses de gobierno ha logrado revertir el estigma de escasa legitimidad con el que llegó al Poder Ejecutivo; reajustó su equipo de gobierno perfilando a sus hombres de confianza en las trincheras de mayor riesgo, logró negociar con el Congreso la aprobación de importantes reformas. No es poca cosa.

El segundo año de su gobierno, sin embargo, es el reto mayúsculo. En teoría es el año en el que el presidente en turno despliega con toda su fuerza los grandes objetivos que se ha propuesto. Pero en esta ocasión las crecientes turbulencias financieras y económicas venidas desde el vecino del norte amenazan con complicar todos los planes de crecimiento económico, de generación de empleos y cambios estructurales inmediatos.

Esa posibilidad latente ha hecho que el presidente Calderón salga al terreno de los discursos políticos para asegurar, una y otra vez, que México está preparado para enfrentar las tempestades y "navegar a contracorriente". El mandatario habla de lo que es una política contracíclica a partir de millonarias inversiones en infraestructura, vivienda, apoyo al campo y desarrollo turístico; pero también con la diversificación de exportaciones a mercados como Europa y Asia. Como buen político, Calderón asegura en público que los motores internos de la economía ya están en marcha. Mientras en EU se debaten entre una recesión y la temida estanflación, en México se construye una de las presas más grandes del mundo.

El mensaje, desde su posición como Jefe del Ejecutivo, no podría ser diferente. El Presidente, sin embargo, no ha matizado sus aseveraciones como lo hizo hace apenas unos días el titular de la Secretaría de Hacienda, Agustín Carstens. En el futuro tendrá que hacerlo. El responsable de las finanzas públicas del país consideró que si bien la economía tiene, por primera vez, la capacidad de soportar un periodo recesivo en EU, gracias al alto precio del petróleo, de confirmarse a este fenómeno se impactaría definitivamente el crecimiento. En Davos, el gobernador del Banco de México reconoció que la recesión estadounidense dañaría a México y recordó que el 40% del PIB depende de esa economía.

Hace bien el Presidente en mostrarse confiado y enviar señales de que está dispuesto a enfrentar el reto, tal y como ocurrió con el tema de la seguridad pública al inicio de su gobierno. Pero este mensaje discursivo y mediático corre el riesgo de diluirse y de jugar en su contra si no se traduce en una serie de acciones concretas.

Primero, es importante que su propia burocracia reciba la indicación de que se requiere ejercer el gasto aprobado por el Congreso sin dilaciones y de forma eficaz. De nada sirven presupuestos millonarios ejercidos a destiempo por retrasos de la burocracia. Segundo, cada peso surgido de los excedentes petroleros, incluso los destinados a los estados, tendrían que ser vigilados para su inversión en actividades productivas que multipliquen su impacto.

Tercero, se deberá reforzar la vigilancia sobre el gasto corriente, una ruta que no debe abandonarse. Cuarto, la vivienda es uno de los sectores que debe apuntalarse. Si bien se han anunciado otra vez metas históricas en la edificación de vivienda, no debe apartarse la lupa de las políticas para el control de riesgo sobre carteras vencidas. Quinto, cuando el Presidente habla también de diversificar los mercados debe recordar que ese objetivo no se logra de la noche a la mañana. Los países tardan décadas en consolidar su presencia en nuevos mercados. Los tratados de libre comercio están firmados.

Las puertas están abiertas pero es necesaria una política interna de fomento para las cadenas productivas. Una vez más, son necesarias reglas claras para la competencia y sobre todo políticas fiscales que alienten la inversión en innovación y tecnología. Finalmente, no se debe soslayar que, paradójicamente, no son las políticas de apoyo sectorial las que permiten llevar a puerto seguro a una economía en época de turbulencia. Son los incentivos fiscales y las políticas monetarias las que apuntalan la recuperación y las vías más eficaces con las que cuenta un gobierno para influir en el crecimiento económico de manera duradera y eficiente."

(Editorial publicado por El Semanario. México)

 

 

 
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