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Política      
EL INFORME

Primer año de Cristina, el más amargo para los Kirchner

Néstor Kirchner y Cristina Kirchner el día del traspaso presidencial en 2007

Néstor Kirchner y Cristina Kirchner el día del traspaso presidencial en 2007


Las Claves:
  • Cristina Kirchner ha impulsado nacionalizaciones como la de las pensiones y Aerolíneas.
  • La popularidad de Cristina cayó en un año del 60% al 29% actual. El papel de su marido eclipsa a la presidenta.

Infolatam
Buenos Aires, 10 de diciembre de 2008


(Especial para Infolatam, por Rogelio Núñez).- Cristina Kirchner cumple hoy en Moscú su primer año de gobierno. Un año caracterizado  por fuertes tensiones político-sociales y por el inicio de la ralentización causada por la crisis mundial. El conflicto con el campo entre marzo y julio dejó herido al gobierno y marcó un antes y un después en la era kirchnerista iniciada por el anterior presidente, Néstor Kirchner, en 2003.

Cristina Kirchner llegó a la Casa Rosada respalda por más del 45% de votos; su esposo, Néstor Kirchner lo hizo en 2003 con poco más del 20%. Sin embargo, mientras que su marido fue acumulando poder y reforzando la posición presidencial, Cristina ha ido entablando batalla tras batalla y perdiendo la mayoría de ellas.

Lo cierto es que le ha tocado un contexto diferente derivado del desgaste del kirchnerismo tras cuatro años de gobierno y una crisis internacional que finalmente está afectando a toda la región y a Argentina en particular. Pero al mismo tiempo, Cristina Kirchner no ha sido capaz de cumplir sus promesas de cambiar el estilo autoritario y soberbio, según los no kirchneristas que caracterizó la gestión de Néstor Kirchner.

Hasta marzo el gobierno tuvo un difícil comienzo. Cristina Fernández de Kirchner debió hacer frente al escándalo del maletín con US$ 800 mil de Antonini Wilson, así como a las presiones de la CGT de Hugo Moyano. Su propuesta de gran acuerdo nacional finalmente quedó en la nada cuando se produjo el verdadero parteaguas de la época kirchnerista. 

El conflicto con el campo

La decisión que marcó este primer año de gestión fue la de subir las retenciones a las exportaciones agrícolas que degeneró en una pugna con las organizaciones patronales durante casi 3 meses. En ese periodo, Cristina Kirchner vio desplomarse sus índices de popularidad del 60% a poco más del 20%. 

La pelea con las organizaciones agrarias consumió muchas energías entre marzo y junio. Los agricultores contaron con el apoyo de la opinión pública y el ejecutivo fue subiendo la tensión y perdiendo apoyos. Primero vio como salía del gobierno el ministro de Economía Martín Lousteau y luego se enfrentó a la sublevación en sus propias filas. Diputados, senadores y gobernadores peronistas mostraron públicamente su apoyo a los campesinos.

En el Senado algunos legisladores votaron en contra del proyecto del gobierno de subir las retenciones y el voto decisivo del vicepresidente Julio Cobos provocó la primera derrota del kirchnerismo en 4 años. Cobos se convirtió en un referente opositor y el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, partidario del diálogo, abandonó el gobierno.

Esa derrota ha permitido que empiecen a surgir voces contrarias al kirchnerismo dentro del peronismo: Eduardo Duhalde actúa entre bambalinas y Felipe Solá lidera un pequeño grupo de disidentes. La oposición ha comenzado a unirse para ganar las legislativas de 2009 y radicales, socialistas y los partidarios de Elisa Carrió están construyendo un frente unido.

La difícil ubicación de Néstor Kirchner

Néstor Kirchner prometió pasar a un segundo plano durante la gestión de su esposa, pero en estos 365 días este deseo ha estado muy lejos de concretarse. El expresidente se ha convertido en 2008 en el líder del Partido Justicialista, y principal sostén del gobierno de su mujer, así como en ministro de economía en la sombra, según muchos analistas.

Logró la caída de Martín Lousteau, puso a un hombre suyo en el gobierno, el actual ministro Carlos Fernández, y mantuvo al polémico Guillermo Moreno en el ejecutivo. Al final, la opinión pública ha llegado a la conclusión, verdadera o falsa, de que quien manda realmente es el ex Presidente lo que socava la legitimidad y el prestigio de Cristina Kirchner.

La crisis económica aterriza en Buenos Aires

Hasta la economía ha dado la espalda a los Kirchner en este 2008. Néstor Kirchner dejó el país creciendo al 8% y su esposa ve ahora como se ralentiza el crecimiento a niveles del 1,5% previsto para 2009, en el supuesto más optimista.

Antes de que el huracán de la crisis empezara a tocar a la región, la presidenta anunció el pago de la deuda al Club de París y un plan para reabrir el canje de deuda con acreedores privados pendiente desde 2005. Cristina Kirchner buscaba así recuperar la iniciativa política perdida. Pero el enfriamiento de la economía han pasado a mejor vida estos planes y en la actualidad el gobierno ha lanzado ya tres planes para impulsar la reactivación.

El regreso de la nacionalizaciones

Paralelamente, Cristina Kirchner se embarcó en la expropiación de Aerolíneas Argentinas al grupo español Marsans, lo que derivó en un conflicto que ha aumentado la confianza de los inversores extranjeros en el mercado argentino. La última medida ha sido la de  nacionalizar los fondos privados de pensiones. 

Cristina Kirchner no ha logrardo reactivar la política exterior de su país, que ha estado muy vinculada a Hugo Chávez. Las nacionalizaciones han enfrentado al gobierno con países como la España de José Luis Rodríguez Zapatero, el escándalo de los maletines agrió las relaciones con los Estados Unidos de George Bush, y las diferencias con Brasil provocaron tensiones con el Brasil de Lula.

Las visitas de Cristina no han incluido a los grandes países del mundo, salvo la que hizo a Francia y la actual a Rusia. Por contra, los mandatarios europeos como Angela Merkel en sus giras por la región no pasaron por Argentina, país que sí estuvo, junto a Brasil y México, en la reciente reunión del G-20 en Washington.

 
 

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