Infolatam
Santiago, 5 de febrero 2008
(Especial para Infolatam)
"... ¿Cuánto pesa el poder hispano en Estados Unidos? Su apoyo ha sido mayoritario hacia los demócratas. Sin embargo en la elección del 2004 Bush obtuvo un 44% aumentando en 9 puntos respecto de las elecciones del 2000. ¿Podrán los republicanos mantener o aumentar este porcentaje? Difícil... porque su partido... se ha mostrado contrario a una reforma inmigratoria".
El "poder hispano" será determinante este "súper martes" en las aspiraciones de los candidatos a ocupar la Casa Blanca en las próximas elecciones presidenciales estadounidenses. Efectivamente, en la elección del "hombre más poderoso del mundo" y el destino de millones de norteamericanos, incide de manera relevante las "minorías" de inmigrantes hispanos que intentan cumplir el "sueño americano".
Históricamente, su presencia ha venido en aumento. Si en la década de los 60, de entre los cinco países principales de población norteamericana nacida en el extranjero ninguno era latino y cuatro eran europeos, el otro era Canadá; para el año 2000 México encabezaba el listado seguido por China, Filipinas, India y Cuba. Es decir, se produjo el desplazamiento de Europa por Asia y América Latina. Al comparar los censos de 1990 y el 2000 la población hispana creció considerablemente de 22 a 35,3 millones. En tanto que actualmente ya son más de 40 millones proyectándose que para el 2050 llegaran a 100 millones las personas de origen hispano que vivan en dicho país.
Algunos autores, como Samuel Huntington, de manera exagerada pero no sin algo de razón, ven en este fenómeno como una amenaza al predominio de la cultura angloprotestante y blanca. Incluso dan un paso más allá, pues en alusión a la presencia mexicana, hablan de una "reconquista" demográfica de zonas que le fueron arrebatadas en la década del 1830-1840.
En su último discurso anual sobre el estado de la Unión, la semana pasada el presidente George Bush hizo especial mención a Latinoamérica. Es sabido que su llegada al poder se inició con la promesa que el siglo XXI sería el "siglo de las Américas", pero los sucesos del 11 de septiembre del 2001 sacaron a la región de su agenda. Al menos en teoría, porque no es menos cierto que durante estos años se avanzó en materias como los acuerdos de libre comercio, en tanto que las relaciones se multiplicaron debido a las inversiones norteamericanas y sobre todo a la ayuda proveniente de millones de latinos que envían remesas a sus familias en los países de origen.
¿Cuánto pesa el poder hispano en Estados Unidos? Su apoyo ha sido mayoritario hacia los demócratas. Sin embargo en la elección del 2004 Bush obtuvo un 44% aumentando en 9 puntos respecto de las elecciones del 2000. ¿Podrán los republicanos mantener o aumentar este porcentaje? Difícil, no sólo por el incumplimiento y olvido de la promesa inicial de Bush, sino porque su partido -en oposición al propio presidente- se ha mostrado contrario a una reforma inmigratoria. Es más, se ha caracterizado por un endurecimiento de las medidas y el "muro" en la frontera con México significa algo más que una mera división geográfica: es una separación cultural.
Mientras tanto, los demócratas se disputan el voto latino con una Hillary Clinton que lucha por mantenerlo frente a un Barack Obama que desea conquistarlo, pero que aun se le identifica como el candidato de la minoría "afroamericana". No obstante, ninguno de los dos ha dado señales concretas sobre cuál será su política hacia los hispanos residentes en EEUU y mucho menos cuál será el papel de la región en una eventual administración demócrata.
Estados Unidos necesita una reforma inmigratoria con urgencia, y quien tome esta bandera dará el paso para acercarse a la Casa Blanca. El analista Eneas Biglione, del Hispanic American Center for Economic Research con sede en Washington, ha hecho varias propuestas en ese sentido. Junto a la combinación de tecnología de vigilancia fronteriza, se debieran desarrollar programas de trabajadores temporales a los cuales podrían postular candidatos que a través de agencias privadas de empleo establecidas en el extranjero simplificarían el proceso de selección. Los actuales indocumentados deberían poder salir del país para regularizar su situación y regresar a sus trabajos, abandonando de paso el anonimato y desamparo en que se encuentran.
El desafío es grande. No sólo se debe respetar la ley, proteger la seguridad interior, sino que también es necesario satisfacer las demandas de una economía que requiere su mano de obra. El equilibrio, tiene que venir en cómo conciliar esto con la asimilación individual a la cultura norteamericana que ha sido la base del cumplimiento del "sueño americano". No es menor este aspecto. ¿Qué primará: la identidad anglo o hispana? ¿El spanglish o el inglés?.
Huntington, de una manera polémica, afirmó que sólo hay un único "American dream", y que este fue creado por una sociedad angloprotestante y que sólo se puede compartir si los inmigrantes lo "sueñan" en inglés. Mientras esto se resuelve, el "poder latino" se impone en Estados Unidos, y tal como afirmó Carlos Alberto Montaner, el español ha dejado de ser un idioma para cantar en la ducha (o bailar en la salsoteca) sino que hoy, más que nunca, también sirve para ganar elecciones.
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