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Lima, 16 de junio de 2008
El fracaso de la reforma constitucional en Perú ha desembocado en una gran polémica política. Ollanta Humala propone un referendum para reinstaurar la Constitución del 79 y sectores apristas apoyan la disolución del Congreso para convocar uno nuevo que impulse las reformas. Alan García se opone a esta propuesta.
El proyecto de reforma constitucional fracasó la semana pasada en Perú por la falta de consenso. El Partido Nacionalista pretendía que también hubiera un debate sobre los cambios en los temas económicos de la Constitución de 1993. El partido gubernamental, el APRA, y grupos liberales se opusieron a esta pretensión y el debate acabó en trifulca.
El aprismo y sus aliados impulsaban una reforma constitucional que incluía la destitución de los parlamentarios por ausencias a las sesiones, la creación de un Senado y la reforma del poder judicial. El nacionalismo plantea modificar el capítulo económico de la Constitución, con medidas como el restablecimiento de la propiedad estatal de los recursos naturales, la posibilidad de revisar contratos con transnacionales y la prioridad de las inversiones nacionales.
El pimer ministro Jorge del Castillo criticó al Congreso por lo sucedido y acusó de "sabotaje" al PNP, mientras el parlamentario y secretario general del Partido Aprista, Mauricio Mulder, amenazó con sanciones a los legisladores nacionalistas, quienes negaron haber cometido faltas y subrayaron que su protesta fue pacífica.
El líder del Partido Nacionalista Peruano, Ollanta Humala, planteó la realización de un referéndum para consultar a la población, si desea retornar a la Constitución de 1979 o seguir con la vigente del 93, elaborada bajo la presidencia de Fujimori.
Ollanta planteó que "el debate le concierne al pueblo peruano. Y si no se puede, si los apristas mantienen su traición a sus propuestas de campaña, de ir a la constitución del 79, podría lanzarse un referéndum para resolver este tema, ya que al Apra le falta valor para abordar este asunto. La propuesta política es que se le consulte al pueblo si es que retomamos a la constitución de 1979 o probablemente si se hace algunas reformas constitucionales a la que tenemos actualmente".
Humala explicó que "el problema es que no es solamente un cambio constitucional, es el capítulo económico. Esto podría corregir el precio de los combustibles, porque con estos famosos contratos ley, las empresas transnacionales petroleras están extrayendo este recurso a un costo de 12 dólares el barril, y ese mismo petróleo lo están vendiendo al precio internacional de 130 dólares a las refinerías de Petroperú, y por tanto los taxistas paga una gasolina cara, siendo (el Perú) productor de petróleo".
La líder de la derecha Lourdes Flores Nano le criticó al considerar que "el señor Humala se convierte en un autista al centrar su debate en una discusión de carácter constitucional, se engolosina en un debate jurídico cuando lo que el país necesita es que sus políticos y autoridades miremos la realidad concreta del Perú que no necesita paralizarse".
Mientras en el aprismo causó fisuras la propuesta de Aurelio Pastor de que se disuelva el Congreso a través del mecanismo establecido en el artículo 134° de la Constitución, es decir, la censura de dos gabinetes consecutivos. Tanto Alan García como el partido rechazan la propuesta por considerarla inadecuada para impulsar la reforma constitucional.
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