Política      

México: sondeo Mitofsky, mejora el PRI, baja el PRD y el PAN se mantiene

 
El PAN no ha podido convertir el triunfo nacional que dio la presidencia a Calderón, en éxitos locales.

El PAN no ha podido convertir el triunfo nacional que dio la presidencia a Calderón, en éxitos locales.

Infolatam/Mitofsky
México, 7 de abril de 2008


Mitofsky retoma los estudios demoscópicos sobre las tendencias electorales en México. Según esta primera entrega que continuará hasta las elecciones generales de 2009, el "sentimiento de identidad panista ha caído de 28 por ciento a 22 por ciento, permitiendo la recuperación del priismo que ha incrementado su fuerza de 21 por ciento a 24 por ciento con lo que toma en estos momentos una ligera ventaja. Por su parte el perredismo, que inició 2007 con un ya bajo 16 por ciento, nunca pudo superar esa cifra e inicia 2008 con 14 por ciento en una clara tercera posición".

Informe Mitofsky

Después de la elección para gobernador de Michoacán efectuada en noviembre de 2007 el calendario electoral mexicano incluye solamente elecciones intermedias donde seis estados renuevan congresos locales y alcaldías, de esos seis en estos momentos sólo restan cuatro entidades (Nayarit, Coahuila, Guerrero e Hidalgo) antes de llegar al 5 de julio de 2009 donde se vivirá una intensa jornada.

Ese día se votará en todo el país para decidir la nueva conformación de la Cámara de Diputados y más de 1000 autoridades locales donde destacan seis gubernaturas, las 16 delegaciones del Distrito Federal, y capitales y municipios importantes de otras 10 entidades entre las que se encuentra por ejemplo el Estado de México, Jalisco y Nuevo León.

Los resultados electorales de 2007 y los que van de 2008 han mostrado que los comicios de 2006 no representan las fuerzas reales de los partidos o su cercanía con los ciudadanos en cada entidad y que la definición de la presidencia se basó más en las personalidades de algunos de los candidatos que en las simpatías partidistas. A partir de julio de 2006 el PRI ha visto crecer su fuerza en los estados donde gobierna e incluso ha ganado posiciones donde no gobernaba; el PAN no ha podido convertir su triunfo nacional en éxitos locales y el PRD se ha desplomado en casi todos los comicios (excepciones son Michoacán, Cancún, Baja California Sur, por mostrar algunos ejemplos).

Con la presente encuesta damos inicio a una serie que finalizará en julio de 2009, fecha en la que conoceremos cual será la composición y el equilibrio de las fuerzas políticas que transiten la segunda mitad del actual sexenio y cuyo resultado dependerá de muchos eventos que viviremos a partir de hoy, desde la actuación de los gobiernos federal y locales hasta el comportamiento de diputados, senadores y dirigentes partidistas ante los problemas y las reformas que se proponen para el país, por no hablar de las candidaturas, las campañas, la participación y muchos otros factores.

En las series que se presentan en este documento se podrán observar evoluciones trimestrales donde decidimos llevar la última medición hasta marzo para incluir los efectos combinados que tuvieron algunos eventos importantes:

a) El debate sobre la reforma energética (aunque no se conocía alguna propuesta).

b) Las acusaciones contra el secretario de gobernación que llevó a los legisladores a instalar una comisión que investiga.

c) La crisis que vivió el PRD a consecuencia de sus comicios para elegir a su dirigencia nacional (conflicto aún no resuelto al momento de la encuesta).

A.- IDENTIDAD PARTIDISTA

Desde mediados de 2006 y durante todo 2007, el panismo desplazó al PRI como primera opción política con la que los ciudadanos se sintieron identificados, sin embargo en un año, y seguramente por los pobres resultados electorales, ese sentimiento de identidad panista ha caído de 28 por ciento a 22 por ciento, permitiendo la recuperación del priismo que ha incrementado su fuerza de 21 por ciento a 24 por ciento con lo que toma en estos momentos una ligera ventaja. Por su parte el perredismo, que inició 2007 con un ya bajo 16 por ciento, nunca pudo superar esa cifra e inicia 2008 con 14 por ciento en una clara tercera posición.

Es interesante mostrar como hace más de ocho años, en noviembre de 1999 cuando aún la posibilidad de alternancia en la presidencia no crecía y el entonces candidato del PRI acababa de ser seleccionado por su militancia, la identidad partidista mostraba una clara ventaja priista con 39 por ciento de los mexicanos identificándose con ese partido, muy superior al 16 por ciento de panismo y ocho por ciento del perredismo, superando incluso a los independientes de esos años que hoy son la mayoría.

B.- RECHAZO

Tradicionalmente, de los tres principales partidos, el PRI siempre fue el partido más rechazado; sin embargo desde finales de 2006 esa posición la tomó el PRD. Por su parte el PAN se ha mantenido como un partido poco rechazado lo que le genera una expectativa de crecimiento que aún no consolida en procesos locales. En estos momentos, los cinco partidos con menor votación, mantienen rechazos entre 24 y 26 por ciento, dos puntos porcentuales menos del rango 26-28 por ciento de hace un año, es decir, la pasión electoral como la que acabó 2006 se ha enfriado un poco en lo que a ellos respecta, tal vez por estar menos expuesta su actividad.

No pasa lo mismo en el caso del PAN que se ha mantenido en 25 por ciento aún como el menos rechazado de los tres a pesar de que el PRI disminuyó de 30 por ciento a 27 por ciento y el PRD de 42 por ciento a 36 por ciento, manteniendo así la etiqueta de "más rechazado". Como ya mucho hemos advertido, el registrar el dato agregado no permite reconocer que existen grupos poblacionales con formas muy distintas de percibir la política. Vemos por ejemplo que los niveles socioeconómicos altos rechazan al PRI y al PRD mucho más de lo que lo hacen los otros niveles económicos, pero en los niveles bajos el PRI es menos rechazado que el PAN.

En el norte uno de cada dos ciudadanos rechaza al PRD pero menos de uno de cada cinco al PAN; en cambio en el centro del país el PRD es el menos rechazado de los tres partidos más votados.Tanto los Panistas como los Priistas rechazan al PRD con mayor intensidad, y correspondiendo a esto los perredistas rechazan casi de manera idéntica al PAN y al PRI.

C.- PREFERENCIA ELECTORAL

Aunque aún existen algunos comicios por desarrollar antes de julio de 2009, ya podemos iniciar a preguntarle a los mexicanos cuál es su preferencia electoral rumbo a la renovación de la Cámara de Diputados, cuya futura composición estará determinada tanto por el voto ciudadano como por las reglas que establezcan los legisladores a partir de la probable reforma política este año. Esta elección también pondrá a prueba a la reforma electoral aprobada el año pasado y al nuevo consejo general del IFE que terminará de conformarse en agosto próximo. Así como la evolución de la identidad partidista durante 2007 favoreció al PRI amparado en sus buenos resultados electorales, también la preferencia electoral tuvo una evolución a su favor y en contra del PAN. En cambio el PRD tiene una caída inicial y luego mantiene un casi permanente nivel bajo.

Como se puede observar al igual que pasó en 2001 el inicio de este sexenio se caracterizó por una ventaja en las preferencias del partido gobernante, el PAN, y a lo largo de ese primer año de sexenio las contiendas locales y el ejercicio de gobierno hicieron crecer la preferencia por el PRI a costa del PAN. Mientras en 2001 el PAN iniciaba el año con una ventaja de casi 20 puntos sobre el PRI, seis años después, en 2007, inició más modestamente con 13 puntos, los cuales a lo largo de 2007 fueron disminuyendo hasta que en el inicio de 2008 ya es el PRI el que tiene ligera ventaja de un punto (nada comparable a los ocho puntos que mostraba a la misma altura del sexenio anterior).

El PRD por su parte inicia 2007 aún peleando el segundo lugar con el PRI, sin embargo hoy aparece en 15 por ciento, muy lejos de los otros dos partidos que lo aventajan por más de 10 puntos porcentuales. Nuevamente mostramos como entre el nivel socioeconómico alto la ventaja que el PAN toma sobre el PRI es amplia, de 15 puntos, y el PRD apenas llega a 14 por ciento; en cambio en el nivel socioeconómico bajo es el PRI el que saca nueve puntos al PAN, dejando de nuevo al PRD en la tercera posición. Por regiones el norte da ventaja al PAN pero peleando fuertemente con el PRI y humillando al PRD con apenas cuatro por ciento; en el bajío la ventaja panista es clara; en el centro del país los tres partidos pelean en condiciones similares; y en el sureste el PRI aventaja

D.- EFECTOS DEL CONFLICTO EN EL PRD

Al momento de aplicación de la encuesta el PRD aún no terminaba de contar los votos y sumar las actas de la elección a sus dirigencia nacional y estatales (más otros puestos) realizada el 16 de marzo y que derivó en acusaciones, recriminaciones y conflictos entre los grupos de ese partido político. El primer saldo de este conflicto (mezclado seguramente con la discusión sobre la reforma energética) es la percepción de dos de cada tres mexicanos de que la situación política se ha deteriorado.

En octubre de 2006, antes de la toma de posesión de Felipe Calderón, 75 por ciento consideraba que la situación política había empeorado, hace un año, en marzo de 2007, las condiciones habían mejorado notablemente y sólo 59 por ciento así pensaba llegando este porcentaje a 51 por ciento en julio. Hoy, el inicio de 2008 vuelve a ser percibida la política en situación de deterioro. Por otro lado, los dos principales aspirantes a la presidencia nacional del PRD se han acusado mutuamente logrando un daño para ambos, ninguno de los dos ha ganado y por el contrario, han pasado de saldos de opinión positivos al espectro negativo.

  • El PRD, que inició 2007 con un ya bajo 16 por ciento, nunca pudo superar esa cifra e inicia 2008 con 14 por ciento en una clara tercera posición.

  • El norte da ventaja al PAN pero peleando fuertemente con el PRI y humillando al PRD con apenas cuatro por ciento.

  • El PAN que se ha mantenido en 25 por ciento aún como el menos rechazado de los tres a pesar de que el PRI disminuyó de 30 por ciento a 27 por ciento y el PRD de 42 por ciento a 36 por ciento.

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