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México D.F., 19 de abril de 2008
El presidente de México, Felipe Calderón ofreció a la canciller de Alemania, Ángela Merkel, una "relación privilegiada" entre los dos países, en el acto de bienvenida a la gobernante germana, celebrado en el Palacio Nacional de la capital mexicana. La canciller alemana, y el presidente de México acordaron impulsar el debate sobre la crisis alimentaria mundial entre los países más industrializados (G-8) y los emergentes (G-5) durante la próxima reunión entre ambos bloques, en julio próximo en Japón.
"Los mexicanos queremos más Alemania en México, más México en Alemania", sostuvo Calderón, quien espera que la visita de Merkel, que concluye esta tarde, abra una "nueva etapa" basada en una relación económica y política más amplia.
Según el mandatario, la relación comercial entre ambos países es "cada vez más sólida", con un intercambio de productos que pasó de 7.300 millones de dólares (4.700 de euros) en 2000 a casi 15.000 millones de dólares (9.600 de euros) en 2007.
Calderón, que se refirió a Merkel como "una gran líder del mundo y una gran amiga de México", sostuvo que los dos países "comparten ideales, valores y propósitos", así como un compromiso similar en asuntos como el cambio climático y la preservación del medio ambiente.
Por su parte, la canciller alemana destacó que México juega "un papel cada vez más importante" en foros internacionales como el G-5 o la Organización de las Naciones Unidas.
'Nos queremos ocupar de ese problema', sostuvo en una rueda de prensa conjunta Merkel, convencida de que es un asunto 'crucial' que está afectando sobre todo a la población más pobre del mundo.
Durante la visita oficial que hizo hoy a México, la canciller alemana señaló que 'es importante' que el asunto llegue a la mesa de estos países. Reconoció que en los últimos años se habían olvidado quizás en los foros multilaterales de 'prever escenarios' sobre cómo evolucionaría el consumo alimentario con una mayor demanda mundial.
El año pasado Alemania, bajo el liderazgo de Merkel, impulsó en la reunión del G-8 en Heiligendamm la idea de que en determinados asuntos globales relacionados con desarrollo existe una 'responsabilidad compartida' entre los más industrializados y las economías emergentes.
En este ámbito entran de lleno tanto el cambio climático, discutido también por Calderón y Merkel, como la crisis alimentaria mundial. México, que este año coordina los trabajos del G-5, formado además por India, China, Brasil y Sudáfrica, se comprometió hoy a fortalecer la cooperación en esta materia antes del encuentro que se celebrará en Hokkaido (Japón) del 7 al 9 de julio.
Para Calderón, la crisis alimentaria deriva de varias causas, entre ellas el elevado crecimiento económico de China e India, que con 2.000 millones de personas han experimentado un 'salto en la demanda mundial' de alimentos pero también de bienes de primera necesidad.
Otro problema, dijo, es el de los subsidios agrícolas en países desarrollados, que en las naciones subdesarrolladas ha arruinado el campo y forzado la emigración de miles de personas, algo que comenzó en México en los años ochenta.
Para contrarrestar eso, se mostró partidario de promover 'una política muy agresiva para aumentar la producción de alimentos' y recordó que este año el gobierno mexicano destina 20.000 millones de dólares en concepto de apoyo a los productores, tecnología, desarrollo hídrico y otras medidas sociales.
Un tercer detonante de esta grave crisis que probablemente traten en Japón el G-8 y el G-5 es el uso de alimentos para producir biocombustibles, especialmente en Estados Unidos, apuntó. Creo que tenemos que fomentar biocombustibles en el mundo pero evitar que se oriente la política a sustituir alimentos por biocombustibles', apuntó al respecto Calderón.
Además pidió alentar un desarrollo bioenergético de 'segunda o tercera generación' y no basado en productos elaborados a partir del maíz, un bien de primera necesidad para millones de personas de escasos recursos.
El mandatario mexicano opinó que ante la crisis alimentaria sobre todo hay que preocuparse de 'incrementar la producción, liberar el comercio de productos comestibles en el mundo, e igualar las condiciones de competencia y producción para que las señales de mercado que se están dando de precios altos repercutan a su vez en mayor producción'.
'Sí, necesitamos mecanismos que alivien las condiciones de pobreza en todo el mundo porque este incremento impacta en la gente más pobre, que es la que destina la mayor parte de su ingreso personal a la compra de alimentos', añadió.
Para Merkel, en todo el debate sobre biocombustibles también se debe aplicar la lógica de que lo esencial es 'ahorrar energía'. Con la visita a México, que concluye hoy, la canciller alemana termina su primera gira por América Latina, que la llevó antes a Brasil, Perú, donde además participó en una cumbre euro-latinoamericana, y Colombia.
El intercambio comercial pasó de 7.300 millones de dólares en 2000 a 15.000 millones de dólares en 2007.
Calderón se refirió a Merkel como "una gran líder del mundo y una gran amiga de México".
Se trata de la primera visita a México de un canciller alemán desde la de Gerard Schroeder en 2004.
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