ESPECIAL PARA INFOLATAM

Análisis realizado por Luis Enrique Mercado

México insiste en ver hacia atrás

 
 

Infolatam
México, 18 de marzo 2008


(Especial para Infolatam)

Una de las muchas explicaciones a esa ya larga cuasi parálisis mexicana que siempre tiene a todos en su mismo lugar es ese afán nacional de decidir el futuro mirando hacia atrás; o, lo que es lo mismo, manejar siguiendo la señales del espejo retrovisor. Porque aunque nadie puede negar que en México algunas cosas si cambian, los fundamentos de lo que es el país no revelan ninguna transformación espectacular. (sigue)

La economía mexicana sigue creciendo a una tasa promedio anual de poco más de 2%, como en los últimos 25 años; los pobres siguen siendo la mitad de la población; la educación continúa siendo un fracaso; las empresas gubernamentales continúan con sus ineficacias, sus excesos de personal y sus raterías; cientos de miles de mexicanos siguen encontrando las mejores oportunidades en Estados Unidos y los que no se van se refugian en la economía informal y hasta los partidos políticos siguen siendo los mismos.

Oportunidades de cambiar las cosas se presentan todos los días y todos los días se confirma esa tendencia de decidir el futuro viendo hasta atrás. Apenas este fin de semana, la segunda empresa eléctrica del país, la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, que surte de electricidad al Distrito Federal, al Estado de México, a Morelos, Hidalgo y parte de Puebla, estaba en la encrucijada: renovar el contrato colectivo de los trabajadores o, hablando de reformas energéticas, de una vez por todas dar el paso hacia adelante. Habrá adivinado: hubo arreglo y todos tan contentos.

La trascendencia del asunto estriba en el hecho de que el contrato colectivo de la paraestatal es más fantástico que la más fantástica de las novelas de Gabriel García Márquez: jubilaciones a los 20 años de trabajo, prestaciones infinitas, tantas que en esta revisión, sólo para tener algo más que pedir, solicitaron delfinoterapia y equinoterapia para los hijos de los trabajadores; plazas que se heredan, ascensos por escalafón ciego, etc. etc.

Por si no fuera poco, la CLyFC, como se le identifican por sus siglas, aunque provee alrededor del 30% de la energía eléctrica total del país, sólo produce poco más del 2%; el resto se la compra a la otra paraestatal, la Comisión Federal de Electricidad. Y es un intermediario caro. El año pasado se le inyectaron a la empresa el equivalente en pesos a 4,000 millones de dólares. No para subsidiar tarifas, sino para completar sueldos, salarios, prestaciones y pensiones del sindicato.

Aún así, en momentos en que se discute en México la conveniencia de hacer una reforma en materia de hidrocarburos para evitar que en una década el país importe petróleo, la CLyFC salvó el pellejo. Hubo acuerdo y se decidió el futuro viendo que la empresa tiene una larga tradición, que el sindicato es muy poderoso y que si para cambiar se tienen que agitar las aguas, pues mejor no se cambia.

lumer@gmail.com

NEWSLETTER
 
Últimas noticias de América Latina
REVISTA DE PRENSA
PAÍSES
 
 

SINDICACIÓN RSS

INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal  - Publicidad: Magnoliart SCom.  - Programación: Taller Digital