El EPR llamó a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que lideró las protestas en demanda de la salida del gobernador de ese estado, Ulises Ruiz
Infolatam
México, 12 de septiembre 2007
El guerrillero Ejército Popular Revolucionario (EPR), que reivindicó los últimos atentados con explosivos contra infraestructuras de Petróleos Mexicanos (Pemex), ha aumentado su capacidad de acción contra el Estado pero tiene escaso apoyo popular, coincidieron hoy varios expertos.
Considerada una guerrilla tradicional por unos y un grupo armado que ha pasado de las meras declaraciones a la acción por otros, todos los especialistas creen en que van a seguir las acciones contra objetivos estratégicos en México, las cuales no han dejado daños personales pero sí millonarias pérdidas económicas.
Medios de comunicación, instalaciones eléctricas y la red energética de Pemex son los posibles objetivos futuros, según el analista Jorge Chabat, del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE). El analista dijo a Efe que los atentados de esta semana en Veracruz y Tlaxcala, así como los de Querétaro y Guanajuato en julio pasado, pretendieron "causar un daño económico" y "demostrar que el EPR tiene una capacidad operativa de la que carecía antes".
"Más allá de eso hay una búsqueda a largo plazo para tratar de debilitar al Gobierno", agregó Chabat. El especialista cree que será difícil garantizar continuamente la seguridad de una red de gasoductos de más de 12.000 kilómetros de largo que se extiende por una amplia zona del país. Consideró también que los actos de sabotaje, que afectaron al suministro de gas a miles de empresas, son además "una llamada de atención para los servicios de inteligencia", que "no están funcionando de la manera más eficiente". Chabat calificó al EPR de "guerrilla tradicional" debido a que no pretende matar pero busca "un cambio social".
Para el responsable de México en el Centro de Documentación de Movimientos Armados (Cedema), Jorge Lofredo, los atentados de esta semana demuestran que el EPR "tiene una dispersión geográfica importante". "Esto vuelve a romper con la idea de un movimiento armado, de una célula guerrillera, de un grupo, acotado únicamente a los estados del sur-sureste mexicano, específicamente a Oaxaca, Chiapas y Guerrero", donde apareció por primera vez en 1996, añadió en declaraciones a la emisora W Radio. El modo en que se realizaron los ataques demuestra que el EPR quiere "que no se sepa dónde va a dar su próximo paso", un efecto sorpresa que el grupo "está destacando con muchísima importancia", según Lofredo.
El experto llamó la atención sobre el hecho de que el grupo armado insista en que reivindica las acciones contra Pemex por la desaparición en mayo pasado, en el sur del país, de dos miembros del EPR, lo que la organización considera obra de las fuerzas de seguridad del Estado. Asimismo, Lofredo dijo creer que ambos militantes del grupo "tenían por lo menos cierta relevancia dentro de las estructuras de la organización debido a la edad y a la importancia que el EPR les está dando para su presentación con vida".
Sobre esta cuestión, el especialista del Instituto de Investigaciones en Sociología de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) Víctor Raúl Martínez explicó a Efe que lo lamentable del caso es la "pasividad pasmosa" del Estado mexicano para dar con los "desaparecidos". La Fiscalía federal sostuvo en julio que ninguno de ellos estaba detenido ni sujeto a proceso penal alguno y el gobierno de Oaxaca señaló a su vez que tampoco los tenía, recordó. Según Martínez, las autoridades "pueden decir misa pero es su responsabilidad indagar conforme a los tratados de derechos humanos" y dar con ambos. "Lo que estamos viendo es terrible en México, no hay responsables de desapariciones", opinó este sociólogo que siguió el pasado año de cerca la crisis político-social desatada en Oaxaca.
El conflicto dejó al menos veinte muertos y en la que hubo denuncias de torturas y "desapariciones" por parte de los sectores alzados contra las autoridades. Para Martínez, la espectacularidad de las últimas acciones del EPR indica "que han crecido aunque no tienen mucha simpatía popular" todavía. En noviembre pasado el EPR llamó a la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), que lideró las protestas en demanda de la salida del gobernador de ese estado, Ulises Ruiz, a no negociar con las autoridades y seguir "la lucha legal, semiclandestina y clandestina".
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