Infolatam/Efe
Washington, 9 de noviembre de 2006
El presidente electo de México, Felipe Calderón se entrevistó ayer con el presidente George W. Bush quien reiteró su compromiso por continuar trabajando por una reforma migratoria integral. En tanto Vicente Fox enfrenta las últimas críticas por la difusión de la cadena Telemundo de sus dichos tras bambalinas, antes de iniciar la entrevista sobre la violencia que se desató en Oaxaca. Fox manifestó a sus entrevistadores: "...ando libre... ya digo cualquier tontería... ya no importa... total, ya me voy".
Felipe Calderón, aseguró en Washington que su Gobierno continuará abogando por una reforma migratoria integral, sin convertirla "en el único asunto de la relación bilateral". Al concluir su primera visita de dos días a Washington, "Le aseguré al presidente electo que las palabras que dije en este mismo Despacho Oval en que estamos -sobre una visión para una (reforma de) inmigración- son palabras en las que creo firmemente", dijo Georges Bush, después de un encuentro de casi una hora con Calderón.
Asimismo, le reiteró su malestar por la construcción de un doble muro de más de 1.126 kilómetros en varios tramos de la frontera con México.Según Calderón, Bush le explicó que esa ley -pensada para fortalecer la seguridad fronteriza- es un paso necesario para avanzar hacia una reforma migratoria. "Yo le expresé nuestra opinión de que (el muro) era una medida equivocada porque no resolvía el problema", dijo Calderón. "Pero él explicó que se trataba de una medida que respondía a la preocupación de los estadounidenses por tener una frontera segura", agregó.
Calderón, quien asumirá la presidencia el próximo 1 de diciembre, abogó por la inversión como arma para combatir la pobreza, crear empleos y reducir la emigración ilegal hacia el Norte. "Queremos fomentar nuestra relación comercial y nuestra relación económica aún más. Entendemos que la única solución a muchos de los problemas que tenemos es la creación de trabajos bien pagados en México y, para eso, necesitamos aún más inversiones", resumió. Más adelante, en un encuentro con los periodistas, Calderón explicó que la seguridad pública, el combate a la pobreza y la creación de empleos serán prioridades de su Gobierno.
También reconoció que el combate al narcotráfico y el crimen organizado será el reto más importante, pero que será "una batalla que tenemos que librar y que vamos a ganar".
Agregó que continuará luchando por una reforma que permita una migración "legal, segura y ordenada" -tema que quedó atrapado en pugna electoral en EEUU- pero sin convertirla "en el único asunto de la relación bilateral".
Calderón evadió juzgar si el actual Gobierno del presidente Vicente Fox se equivocó al enfatizar el tema migratorio en la agenda bilateral. Aseguró que su gobierno no "quitará el dedo" del renglón migratorio, aunque enfatizó en que tampoco es adepto a crear expectativas. La idea de Calderón, según explicó, es ampliar el análisis pero evitar que el tema migratorio bloquee la agenda bilateral, que también incluye asuntos comerciales.
Por otra parte, reiteró su esperanza de que la nueva correlación de fuerzas en el Congreso de EEUU -donde los demócratas recuperaron el control después de 12 años- permita destrabar las negociaciones migratorias.
En una visita que describió como "breve pero satisfactoria", Calderón repitió que no vino a EEUU a pedir que Washington solucione los problemas de México pero "sí busco una visión común", de "corresponsabilidad", para hacer frente a los retos que afrontan ambos países.
Durante su visita de dos días, Calderón también sostuvo reuniones con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, con líderes del Congreso y los responsables de organizaciones multilaterales, así como con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza.
"Difícilmente se hubiera podido escoger una fecha peor para una visita a Bush", dijo un periodista mexicano que acompañaba a Calderón en el viaje de dos días. "Vino dos días después de una elección que desde hace tiempo se dijo que iba a ser un referéndum sobre Bush".
Pero aparentemente Calderón quiso jugar con analogías. Recordó en una rueda de prensa que se entrevistó con Bush el 9 de noviembre, fecha en que "el mundo recuerda" la caída del Muro de Berlín, símbolo de división entre la libertad y la opresión durante la era soviética.
Calderón le habló a Bush de su preocupación por la construcción de un muro en un tercio de la frontera común, una iniciativa que Bush bien pudo haber vetado, pero no lo hizo y firmó la ley dos semanas antes de la entrevista y con un aparente ánimo de mostrar a los electores que estaba trabajando contra la inmigración ilegal.
Pese a sus problemas, Bush tuvo una respuesta que pareció firme y que el propio Calderón se encargó de comunicar a los reporteros: Estados Unidos seguirá adelante en la ejecución del muro porque es parte de su interés nacional.
Calderón arribó a dos de sus actividades más importantes en Washington en medio de un bullicio armado apenas por unos 10 manifestantes que pedían a través de un altavoz más libertades en México, menos represión y que no asuma la presidencia porque, según le gritaban, "has ganado con engaño".
Calderón llegó a la Casa Blanca cinco minutos antes de que salieran legisladores demócratas que controlarán Congreso y Senado.
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