
Infolatam
Paris, 29 dea bril 2008
(Artículo exclusivo para Infolatam) .-
"... El proceso de auge económico de China es único por su dimensión (jamás hemos presenciado la globalización de una economía de 1,3 mil millones de personas), por su velocidad (en apenas una década China duplicó su PIB), y por sus reverberaciones mundiales (cuando dominaba el PIB mundial en los siglos pasados la economía china era todavía ampliamente cerrada).
Conforme irá aumentado el PIB per cápita, también los chinos irán demandando bienes más sofisticados y no solo restringidos a la esfera económica. Habrá una transición. Es probable que esta sea lenta. Algo así como el proceso de la transición mexicana, que hoy en día sigue dejando jaque y mate a todos los expertos de transitología, dejándose difícilmente clasificar y atrapar en taxonomías siempre reduccionistas.".
Se celebra en Madrid la reunión anual del Banco Asiático de Desarrollo. Por primera vez, España hospeda este evento. Como nunca se hablará de Asia y, invariablemente, del dragón chino. Será de nuevo una ocasión de pasmarse delante el deslumbrante ritmo de crecimiento de esta economía.
Desde Beijing hasta Shanghai, la morfología de las ciudades está cambiando a velocidad solar. En todos los rincones del mundo, se puede percibir el soplo de este dragón. Desde América latina, los minerales chilenos o brasileños fluyen a través de sus venas. Empresas como Minmetals se han hecho huecos en Perú y Brasil, de la mano a veces de los propios gigantes empresariales locales. Un país como Chile exporta hoy en día 15% del total de sus productos hacia China y Asia se ha convertido la primera región del mundo para sus exportaciones (36% del total). En África igualmente, las empresas chinas toman posesiones.
China está recobrando en realidad una posición predominante que, cómo lo señala el libro apenas publicado por el Centro de Desarrollo de la OCDE sobre los últimos 1000 años de historia económica del país - continente, conviene poner en perspectiva: lo que estamos presenciando no es más en realidad que la re-emergencia (espectacular) de un gigante que hasta principios del siglo XIX acaparó un tercio del PIB mundial. Como lo apunta Angus Maddison, el historiador y economista autor del libro, es una cuestión de apenas una década (2015) para que China arrebate la primera posición económica a Estados-Unidos.
Sin embargo esta celebración del milagro del auge chino conlleva pormenores. Las burbujas del champán están estallando. La financiera se fue desinflando a lo largo de los últimos meses, mientras la burbuja política - esa amnesia colectiva que vislumbra a China como un paraíso terrenal de estabilidad - también se tambalea. Los disturbios en el Tibet, a escasas semanas de los Juegos, lo están recordando.
Los Juegos Olímpicos se suponían iban a ser el punto culminante del apoteosis mundial de China. Como los Juegos Olímpicos serían la ocasión de celebrar la (espectacular) entrada en la modernidad económica del país, como lo fueron en su día los Juegos Olímpicos de Tokio para Japón, en 1964, o los de Seúl para Corea, en 1988. Y así lo será, muy probablemente, el empuje chino siendo decisivo y por celebrar. Sin embargo, los eventos tibetanos también recuerda la otra cara de esa modernidad, compleja y con claros oscuros.
Es posible que otros Juegos Olímpicos sean más apropiados a la hora de comparar los de Beijing con anteriores celebraciones. Los de México en 1968 también fueron salpicados por disturbios y matanzas. Estos Juegos, como lo señaló en su día el Premio Nobel Octavio Paz, fueron el punto de arranque de un movimiento de fondo que arrasó el país a lo largo de las siguientes décadas, iniciando el proceso de transición política que culminaría en el año 2000, tres décadas después, con la victoria, por primera vez en la historia política contemporánea de México, de la oposición en nombre y persona de Vicente Fox.
Como todas las transiciones ésta sigue inacabada, siendo al final la democratización un proceso perpetuo. Siguen en pie grandes herencias de los monopolios estatales del pasado. El mejor ejemplo de ello es Pemex, el operador del sector petrolero, nacionalizado en 1939 por el general Lázaro Cárdenas. Esta joya sigue intocable. México, al igual que Corea del Norte, sigue siendo uno de los pocos países del mundo cuya Constitución impide la inversión privada en exploración, producción y refino de hidrocarburos.
La historia sin embargo nunca se repite. Tampoco balbucea. El proceso de auge económico de China es único por su dimensión (jamás hemos presenciado la globalización de una economía de 1,3 mil millones de personas), por su velocidad (en apenas una década China duplicó su PIB), y por sus reverberaciones mundiales (cuando dominaba el PIB mundial en los siglos pasados la economía china era todavía ampliamente cerrada).
Conforme irá aumentado el PIB per cápita, también los chinos irán demandando bienes más sofisticados y no solo restringidos a la esfera económica. Habrá una transición. Es probable que esta sea lenta. Algo así como el proceso de la transición mexicana, que hoy en día sigue dejando jaque y mate a todos los expertos de transitología, dejándose difícilmente clasificar y atrapar en taxonomías siempre reduccionistas. Aquí también, China, sin duda, no dejará de sorprender. Para bien o para mal.
INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal - Publicidad: Magnoliart SCom. - Programación: Taller Digital