ESPECIAL PARA INFOLATAM

Análisis realizado por Paul Isbell

Mejorando, lentamente, en América Latina

 
 

Infolatam
Madrid, 14 de septiembre 2006


"... El ambiente económico-financiero internacional será cada vez más difícil para la región: en el horizonte se divisan no solamente unos incrementos en los tipos de interés a escala mundial, sino también una creciente probabilidad de una caída en los precios de los commodities que no son hidrocarburos, ejerciendo incluso una presión mayor sobre el crecimiento latinoamericano."

El Fondo Monetario Internacional publicó ayer la versión bianual más reciente de sus Perspectivas para la Economía Mundial. Gracias a un significativo ajuste positivo para América Latina respecto a la última versión de abril, la zona sigue experimentando su crecimiento económico más intenso desde principios de los 70.

Tras unas tasas de crecimiento del 5,7% en 2004 y del 4,3% en 2005, el FMI estima que la región experimentará un crecimiento del 4,8% este año y proyecta un ritmo del 4,2% para el año 2007. Este último ajuste al alza (de septiembre de 2006) ha sido más fuerte para América Latina (+0,4 puntos porcentuales) respecto a 2006 que para cualquier otra zona ?salvo Asia emergente (+0,5pp) y la ex URSS (+0,8pp)? y también el más significativo para 2007 (+0,4pp), junto con África subsahariana.

El empuje que va recibiendo la zona desde fuera sigue siendo significativo. La cuenta corriente de la región sigue en superávit (1,2% del PIB regional en 2006 y 1,0% en 2007, tras el 0,9% de 2004 y el 1,4% de 2005), pero el Fondo ha verificado que por primera vez desde la recuperación, después de los años de crisis, la demanda interna ha vuelto a ser el motor más importante del crecimiento para la zona ?algo que posiblemente ayudará con un hipotético ajuste suave de los grandes desequilibrios macroeconómicos de la economía mundial?.

Por otro lado, la inflación se ha moderado, cayendo por primera vez en mucho tiempo por debajo del 6% (frente al 6,5% en 2004 y el 6,3% en 2005) para registrar, según el Fondo, una tasa del 5,6% este año y del 5,2% para el año próximo. Esta mejora ?que ha sido particularmente notable en Brasil y México? ha permitido una política monetaria menos restrictiva, estimulando el ritmo de crecimiento en estas dos economías gigantes de la zona. En Argentina, por el contrario, dado que su tasa de inflación ha entrado de nuevo en el terreno de los dobles dígitos, la política monetaria ha tenido que ser más restrictiva.

Se han producido también mejoras en las posiciones fiscales y en la deuda pública, mientras que la inversión privada ha aumentado (aunque sigue por debajo de los niveles de Asia) y la confianza económica ha mejorado. A pesar del susto financiero de mayo y junio, América Latina ha mantenido su senda de dinamismo y estabilidad debido a, más que nada, el fortalecimiento de las posiciones externas (es decir, el superávit en la cuenta corriente y las crecientes reservas de divisas) y fiscales (tanto los déficit fiscales como los niveles de la deuda pública).

Pero el ambiente económico-financiero internacional será cada vez más difícil para la región: en el horizonte se divisan no solamente unos incrementos en los tipos de interés a escala mundial, sino también una creciente probabilidad de una caída en los precios de los commodities que no son hidrocarburos, ejerciendo incluso una presión mayor sobre el crecimiento latinoamericano.

Frente a esta dura prueba que posiblemente se acerca, la disciplina fiscal será ?según el Fondo? la clave. Aunque Chile sigue siendo ejemplar en este sentido (el FMI proyecta un superávit fiscal del 6% del PIB para 2006), Brasil y Argentina han aumentado sus gastos primarios durante los últimos dos años. Es verdad que los niveles de deuda pública han bajado notablemente desde los tiempos de crisis, pero siguen relativamente altos en algunos países (como, por ejemplo, Argentina, Brasil, Bolivia y Uruguay). De todas formas, uno de los más vulnerables (Brasil) ha eliminado la vulnerabilidad hacia el dólar dentro de la estructura de su deuda pública.

El gran desafío en este contexto será el de mejorar el crecimiento ?tanto el potencial como el actual? en una región que sigue siendo ?la promesa del futuro?, con el crecimiento más débil de todo el mundo emergente ?particularmente en comparación con la pujante Asia?, con un nivel que está incluso por debajo de la tasa mundial (4,9% en 2005, 5,1% en 2006 y 4,9 en 2007).

Para hacer esto ?pero manteniendo la posibilidad de disminuir las enormes desigualdades de la zona? las tareas siguen siendo las que ya nos son familiares a todos: seguir con mejoras en la política macroeconómica, seguir reduciendo las vulnerabilidades fiscales y seguir progresando en las reformas fiscales (para canalizar más gasto hacia la infraestructura y los programas para los pobres), financieras (para profundizar en la intermediación financiera), comerciales (para conseguir una mayor apertura económica) y laborales (para aumentar la productividad y el empleo).

Es posible que estas reformas necesarias estén a punto de convertirse en realidad. Esperemos que sí. También es posible que un día en el futuro se recordará este cuatrienio (2004-2007) como una época dorada. Esperemos que no.

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