
Infolatam
Madrid, 17 de septiembre 2007
(Especial para Infolatam) .- Lula puede darse, de verdad, por satisfecho. Madrid se ha volcado con Lula. Las alabanzas de los empresarios – no faltó ni uno de los grandes a la cita del Palace – podían incluso resultar en algunos momentos hasta empalagosas. Las loas a la PAC y a la estabilidad económica de Brasil fueron cantadas al unísono por los presidentes de Telefónica, Repsol, Iberdrola, Santander… y un largo etcétera.
Este era el objetivo: afianzar las inversiones extranjeras, y España además especialmente. A mayores, había también cuestiones políticas, algunas relacionadas con el liderazgo regional. Ahí hubo quizás menos sintonía, aunque para qué negarlo, la estancia en la casa de campo de Toledo, fue como un bálsamo en el sentir agotado del sindicalista convertido en presidente de un país inmenso.
Lo comentaba alguien de su séquito: “el protocolo de estos países del norte de Europa es muy cansado.. muchas reinas, muchas marquesas, muchas recepciones oficiales… y claro, Lula, esto no es lo suyo precisamente”. Pero como los negocios son los negocios, Lula se tragó con harta paciencia todos los besamanos con tal de conquistar inversiones. Brasil es un gran mercado abierto. Y además seguro, según proclamaban ayer en Madrid muchos expertos.
A Lula da Silva le ha venido bien el contrapunto de los Chávez, Kirchner y compañía. “El socialismo del Siglo XXI”, proclamado en Venezuela, Bolivia y Ecuador, por contraste, convierte a Lula da Silva en un “ejemplar estadista de izquierdas”. El arbitrismo y la falta de seriedad de Néstor Kirchner resalta, en contrapunto, el pragmatismo y la firmeza del Presidente de Brasil.
Y de los aspectos negativos de Brasil, que los hay y bien importantes, ayer nadie hablaba. Nada por supuesto se dijo de la corrupción, ni de la violencia, ni de las desigualdades sociales todavía bien terribles. ¿Qué Brasil tiene una fiscalidad más alta que el resto de los países en similares condiciones económicas? A los empresarios les debe dar igual, si a pesar de todo la cuenta de resultados les resulta satisfactoria. Consciente o inconscientemente en las reuniones de Madrid había unas evidentes ganas de agradar a este político que, proveniente de la izquierda, mantiene tranquilos a los inversores.
“Brasil el país del etanol”, según rezaba ayer la propaganda repartida por el séquito de Lula da Silva, se ha convertido en el punto de referencia para entender lo que va a pasar en América Latina. Todo esto le da un morbo pero que muy especial al encuentro previsto para el jueves en Manaos: mano a mano, Lula y Chávez. El “pais del etanol” frente al “pais del petróleo”. Se admiten apuestas.
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