Lula se queja de las limitaciones que conlleva el poder, como no poder salir a comer a un restaurante o ir a un cumpleaños.
Infolatam
Sao Paulo, 15 de octubre de 2007
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reiteró estar en contra de una hipotética reelección para un tercer mandato, pero no descartó la posibilidad de postularse en 2014, según una entrevista publicada el domingo por el diario Folha de Sao Paulo.
Lula mantiene una alta popularidad en su segundo mandato, que comenzó el 1 de enero de 2007, lo que ha llevado a mucha gente a pensar en la tesis de una nueva reelección, algo hoy no permitido por la Constitución de Brasil. "La alternatividad del poder es educadora para la construcción de la democracia. No hay nadie insustituible", dijo el presidente al afirmar que quienes piensan en un tercer mandato no quieren tomar la política en serio.
Lula, líder histórico del Partido de los Trabajadores (PT), da en la entrevista muestras de su pragmatismo: "Estoy satisfecho porque mi relación con el empresariado brasileño es buena. De mi parte no existen prejuicios, tengo conciencia de que están ganando dinero como nunca", señaló.
Al respecto recalcó que eso no le incomoda. "Con ellos ganando más dinero habrá más inversión, más empleo, más salario. Cuando están mal el resultado es más desempleo, más miseria", dijo.
Lula en la extensa entrevista, en la que habló de su gestión de casi cinco años en la presidencia, de la esencia del poder y de su perfil como ser humano.
El presidente recordó una vieja pelea con el diario The New York Times, cuyo corresponsal en Brasil afirmó que la debilidad del gobernante por la bebida era "una preocupación nacional". "Lo que incomoda es la mentira, la desfachatez. Dudo que exista un periodista en Brasil que me haya visto borracho", dijo, "Lo digo para que todo el mundo escuche. La última vez que bebí de verdad fue cuando Brasil perdió frente a Holanda por 2 a 0 en la Copa (mundial de fútbol) de 1974. Fue la primera vez que vi televisión a colores", dijo Lula recordando sus tiempos como dirigente sindical.
Sobre su día a día en la presidencia, Lula afirmó que no tiene tiempo libre, que pesa 84 kilos y está a dieta para bajar a 80, que camina en los jardines y pesca en el lago de la residencia presidencial de la Alborada. Señaló que los domingos suele ver televisión al lado de su esposa Marisa y se queja de las limitaciones que conlleva el poder, como no poder salir a comer a un restaurante o ir a un cumpleaños.
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