La visita del Papa a Brasil se realizará bajo fuertes medidas de seguridad.
Infolatam
Sao Paulo, 10 de mayo de 2007
Lula da Silva afirmó que la visita de Benedicto XVI "es una bendición para todos" sus compatriotas y confió en que sirva para afinar estrategias comunes en favor de la juventud, y contra el hambre y la pobreza. Lula resaltó la importancia del "apoyo firme y entusiasmado del Vaticano a la acción global" contra el hambre y la pobreza.
"Tengo certeza de que prioridades como éstas nos unen y haremos todo lo posible para trabajar, para atenderlas", dijo Lula da Silva en un breve discurso de bienvenida al pontífice en el aeropuerto de Guarulhos, en Sao Paulo. "Santidad, estoy seguro de que represento los más puros y sinceros deseos del pueblo brasileño para decirle que su visita a Brasil es para todos nosotros una bendición", manifestó Lula a Benedicto XVI.
El gobernante brasileño hizo elogios a la Iglesia Católica que, a su juicio, ha tenido influencia "fundamental en la vida brasileña, especialmente en el rescate y fortalecimiento del núcleo familiar. Destacó la importancia de no olvidar a los "desheredados del mundo", a quienes llamó "nuestros hermanos más frágiles". El Papa Benedicto XVI llegó hoy Sao Paulo, para la primera visita que hace a un país de América Latina desde que comenzó su pontificado, hace dos años.
El objetivo principal de la visita de cinco días a Brasil de Benedicto XVI es la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe (Celam) e inaugurar, el próximo domingo en el santuario mariano de Aparecida, a 169 kilómetros de Sao Paulo. Uno de los principales objetivos del viaje del Papa es contener el incremento de los seguidores de las sectas pentecostales. En diez años el número de católicos en Brasil ha caído del 74% al 64% mientras que el de seguidores de las distintas religiones evangélicas ha subido hasta el 17% cuando hace una década no pasaban del 12%.
Benedicto XVI se mostró contento por visitar Latinoamérica, una región que acoge casi la mitad de los católicos del mundo, y expresó su deseo de que se convierta "en un continente ejemplar donde se resuelvan los grandes problemas de la humanidad". Se mostró muy preocupado por el avance de "las sectas" en América Latina, ya que "significa que existe una sed de Dios" y explicó que la Iglesia tiene que ofrecer un camino a estas personas. Benedicto XVI afirmó a los periodistas que viajan con él que la misión de la Iglesia y de los católicos es "ofrecer su testimonio para todos juntos encontrar el camino que ofrezca unas condiciones de vida más justas a estas personas"
Respecto a la Teología de la Liberación, una corriente surgida en Latinoamérica y que todavía tiene fuerza en Brasil, pero a la que se opuso firmemente cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dijo que "el cambio de la situación política en América Latina ha propiciado también el cambio sustancial de la doctrina que predica...El magisterio de la Iglesia no ha pretendido destruir el sentido de justicia social, sino reconducirlo por el camino justo".
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