EL ANÁLISIS

Los problemas políticos que causa al Gobierno el conflicto indefinido

 

Clarín
Buenos Aires, 30 de abril de 2008


"...¿Por qué razón ese acuerdo no llega? Porque el Gobierno sigue priorizando la pulseada política. Porque Cristina y Néstor Kirchner entienden que, en ese terreno, hicieron máximas concesiones a los dirigentes del agro. La máxima concesión fue la renuncia de Martín Lousteau. Al ex ministro de Economía se le cargó el sayo del plan de retenciones móviles a la soja y el girasol que fue apenas el detonador de un pleito con raíces más profundas..." (Clarín. Argentina)

"...Se puede reparar en uno de los relevamientos de opinión pública. Pertenece a la consultora Management & Fit. No es diferente a otras. ¿Qué dice ese trabajo de dimensión nacional? Que el 62% de los argentinos opina que el Gobierno está manejando de mala manera el conflicto con el campo. El 27% lo aprueba y el 11% no tiene juicio formado. De ese total, el 79% opina que el Gobierno debe llegar a un acuerdo con el campo.

El Gobierno está aguardando que los dirigentes del campo anuncien que no hay más plazos para la negociación. El matrimonio presidencial no desea avanzar en el diálogo bajo condiciones políticas que considera extorsivas. Pero la tregua vence el viernes. Sucede que los jefes de la Sociedad Rural, CRA, Coninagro y Federación Agraria carecen de autoridad para prolongar sin límite aquella tregua. Difícilmente sus afiliados puedan volver a sostener huelgas con piquetes y bloqueos. Pero hay grupos, como el que lidera el entrerriano Alfredo De Angeli, que conservan esa voluntad.

Sin quererlo, el Gobierno parece ir allanando algunos caminos a la oposición. El mismo sondeo de Management & Fit desnuda que el largo conflicto con el campo aún no ha sido capitalizado por esa oposición. Sólo un 27% cree que algún beneficio podría sacar. El gobernador socialista de Santa Fe ha quedado en un lugar incómodo.

Desde que asumió mantuvo una buena sintonía con el Gobierno. Pero su partido integra la Coalición Cívica de Carrió. El conflicto con el campo lo distanció del Gobierno, pero no está en su intención política ni en la del intendente de Rosario, Miguel Lifschitz, formar parte en el futuro del espacio bocetado por Carrió. No están ni en un lado ni en el otro, aunque ayer se mostraron en la Casa Rosada junto a Cristina por un nuevo acto de lanzamiento del tren de alta velocidad.

El Gobierno tiene sentimientos encontrados frente a esa conducta de los dirigentes socialistas. No alcanza a comprender el daño político y económico que el conflicto con el campo provoca en Santa Fe, como lo provoca en el resto de la Nación. Binner recién empieza su gestión y ve afectado el principal motor productivo de la provincia. Ve afectada también su consolidación política frente a un peronismo que lo empieza a acechar.

El matrimonio Kirchner no repara, debidamente, en ese detalle. Como no repara en la molestia cada vez más ostensible de los gobernadores radicales ligados al oficialismo. Esa molestia apenas fue atenuada por la reunión con Alberto Fernández y por la audiencia que Kirchner concedió la semana pasada al vicepresidente Julio Cobos..."

 Extracto del artículo publicado por Clarín

 
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