ESPECIAL PARA INFOLATAM

Análisis realizado por Santiago Lacase

Los gremios y la negociación por la distribución del ingreso, principales desafíos para el 2008

 
 

Infolatam
Buenos Aires, 9 de enero 2008


(Especial para Infolatam)

"... Cabe esperar que la resolución de los conflictos entre los sindicatos y con el gobierno, traiga aparejada una mayor conflictividad social, la que podría hacerse efectiva a través de crecientes paros de actividad de los trabajadores y en una mayor ocupación del espacio público por parte de los gremios".

Cristina Fernandez de Kirchner está por cumplir su primer mes de gobierno y ya debe enfrentar su principal desafío para el 2008: la inflación y la negociación en la distribución del ingreso entre los diferentes sectores de la sociedad argentina.

Para el gobierno nacional, la inflación del 2007 fue del 8,5% - más baja que la del 2006-, en tanto que para los analistas privados, la inflación del 2007 estaría cercana al 20% y todavía no existen pronósticos privados ajustados para lo que pueda pasar en el 2008, en tanto que el gobierno ha planteado en el presupuesto para el presente año una tasa de inflación del 7,7% y un crecimiento de la economía del 4%.

El gobierno ya ha dado señales claras que su política para combatir la inflación se basará en un acuerdo social entre diferentes sectores de la economía, pero a diferencia de lo que se pensaba originalmente, no está previsto el lanzamiento de un Pacto Social que incluya una discusión global de precios y salarios. A diferencia de éste esquema, que ya ha demostrado su fracaso en los gobiernos de Perón y de Alfonsín, la nueva Presidenta ha optado por la continuidad del modelo de su esposo: se discutirán metas individuales con los diferentes sectores productivos de la economía.

En éste proceso no tendrían cabida las organizaciones empresariales ni los sindicatos. En términos generales, el gobierno ha optado por el gradualismo en su lucha contra la inflación, en desmedro de una política de shock.

Pero ya comienzan a sentirse las consecuencias de esta política, ya que los gremios hacen sentir su presión para participar activamente en la distribución del ingreso. En algunos casos la demanda de aumento salarial para el 2008 se encuentra cercana al 30%, en tanto que otros gremios reclaman- y en algunos casos ya han logrado la concesión- un adicional de aumento para el 2007; y el sector empresario y el gobierno proponen un techo de aumento salarial del 18% para el año en curso. Con una economía en expansión y creciente inflación, los gremios demandan mayores ingresos, y herramientas para manifestarse no les falta. En los últimos 30 días se han producido una serie importante de manifestaciones gremiales con alto impacto en la vida diaria de los ciudadanos.

El gobierno nacional no tiene un sólo interlocutor en el sector gremial y esto se convierte en un problema complejo a la hora de negociar pautas salariales para el 2008. El gremialismo se encuentra fragmentado y en muchos casos, están enemistados entre sí. La principal confederación gremial (CGT) está comandada por Hugo Moyano, quien a su vez es el líder del gremio de los camioneros, gremio que puede paralizar la actividad económica de un país. Moyano fue el interlocutor privilegiado del gobierno de Nestor Kirchner, pero en la última etapa se fue resquebrajando la relación, a tal punto que Cristina Fernandez de Kirchner estaría negociando para lograr su reemplazo al frente de la CGT. El elegido es Gerardo Martínez, líder del gremio de la construcción, sector que ha tenido un crecimiento vertiginoso en los últimos años. Martínez y Moyano están enfrentados, con lo cual el deseo de cambio promete rispideces. De hecho, Moyano ya manifestó públicamente que de no escucharse sus reclamos, pasará a ejercer un rol de opositor al gobierno.

Cabe esperar que la resolución de los conflictos entre los sindicatos y con el gobierno, traiga aparejada una mayor conflictividad social, la que podría hacerse efectiva a través de crecientes paros de actividad de los trabajadores y en una mayor ocupación del espacio público por parte de los gremios.

El sector gremial ha logrado un considerable poder durante el gobierno de Kirchner, donde ha sido funcional en el reemplazo del sector piquetero y en la negociación con el sector empresario. Pero ese poder es inversamente proporcional a la mala imagen que los gremialistas tienen en la opinión pública: más del 70% de la población nacional tiene una imagen negativa de este grupo social.

La inflación y la negociación por la distribución del ingreso, con su consiguiente conflictividad social, se presentan como los principales desafíos para la administración de Cristina Fernandez de Kirchner.

 

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