EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

Los fracasos del Che

 

Infolatam
Madrid, 8 de octubre 2007


(Especial para Infolatam) .- "... El Che era un soldado al servicio de la megalomanía del Líder Máximo y éste lo usó, y lo sigue usando cuarenta años después de muerto. Otros lo están haciendo también. El boliviano Evo Morales tiene un retrato del Che en su despacho...El venezolano Hugo Chávez, el ecuatoriano Rafael Correa y el nicaragüense Daniel Ortega se han apuntado también. Ninguno parece haber reparado en el hecho de que el Che es el símbolo más nítido del fracaso".

Gracias a la eficacia habitual de los Comités de Defensa de la Revolución, los CDR, decenas de miles de cubanos dejarán su lugar de trabajo en estos días para asistir a las celebraciones programadas por el 40º aniversario de la muerte de Ernesto ‘Che' Guevara a manos del Ejército boliviano. La más destacada tendrá lugar en Santa Clara, la ciudad que la columna guerrillera dirigida por el Che liberó a finales de 1958 y donde reposan ahora sus supuestos restos.

La conmemoración de la caída del llamado "Guerrillero Heroico", el 8 de octubre de 1967, se ha convertido en una feria de mentiras sobre el papel histórico del rebelde cubano de origen argentino. Héroe para los que lo siguen viendo como el máximo símbolo de la "lucha antiimperialista" y de la dignidad de los pueblos oprimidos, el Che es percibido como un criminal por las familias de los cubanos que sufrieron en carne propia su gusto inmoderado por los juicios expeditivos y los pelotones de fusilamiento antes y después de la victoria de la revolución, en 1959.

La grave enfermedad que ha apartado a Fidel Castro del ejercicio directo del poder desde el año pasado ha contribuido a dar un gran relieve a la conmemoración de la desaparición del Che. En lugar de los cambios que anhela la inmensa mayoría de los cubanos, la propaganda oficial organiza concentraciones populares y manifestaciones "culturales" para honrar la memoria de un hombre que empieza a ser denostado por algunos de sus biógrafos fuera de la isla. Algo idéntico ocurrió hace diez años, cuando La Habana decretó que 1997 sería el "Año del Che" y decidió buscar sus restos mortales en Bolivia. Con el apoyo del Gobierno de La Paz, un equipo forense cubano encontró los esqueletos de varios guerrilleros y, sin realizar las pruebas genéticas, decidió que uno de ellos correspondía al Che.

Las autoridades cubanas querían entonces distraer al pueblo de sus penurias y apuntalar el espíritu revolucionario cuando la isla pasaba por uno de sus peores momentos tras el hundimiento de la URSS, su principal aliado. La potente máquina propagandística revivió la imagen del Che, que había casi desaparecido durante treinta años para que no hiciera sombra al Líder Máximo. Fidel Castro no había intentado rescatar a su compañero cuando las Fuerzas Armadas bolivianas estaban a punto de aniquilar lo que quedaba de la columna guerrillera.

Al fracasar en su proyecto de crear "uno, dos, varios Vietnam" en América Latina desde el foco boliviano, el Che había perdido toda relevancia política y su regreso a Cuba hubiera sido un estorbo. En cambio, su muerte en esas condiciones trágicas le daría el estatus de héroe, sin que nadie tuviera que asumir la responsabilidad de la derrota. Así quedaron las cosas, hasta que Fidel Castro decidió echar mano del fantasma de su antiguo compañero de armas. De repente, aparecieron a lo largo y ancho del país cientos de carteles con el retrato del Che y una infinidad de consignas políticas. Su austeridad proverbial y su capacidad de sacrificio debían servir de ejemplo a la población. Diez años después, las cosas no han cambiado. Los cubanos siguen pasando hambre e intentan salir clandestinamente de la isla, mientras el régimen pretende salvar la revolución a golpe de arengas.

En vida, el Che fue un pésimo administrador cuando Fidel Castro le confió el Ministerio de Industria y, luego, la presidencia del Banco Central. Quiso, primero, aplicar el modelo soviético, antes de decantarse por el pensamiento de Mao. Estaba convencido de que su destino era, en realidad, contribuir a la revolución mundial, pero fracasó estrepitosamente en el Congo y en Bolivia. ¿Estaba enfrentado con Fidel Castro, como se ha dicho? Es poco probable.

El Che era un soldado al servicio de la megalomanía del Líder Máximo y éste lo usó, y lo sigue usando cuarenta años después de muerto.
Otros lo están haciendo también. El boliviano Evo Morales tiene un retrato del Che en su despacho de la casa presidencial y ha asistido a varios actos oficiales en memoria del guerrillero que fue ejecutado por otro Gobierno boliviano. El venezolano Hugo Chávez, el ecuatoriano Rafael Correa y el nicaragüense Daniel Ortega se han apuntado también. Ninguno parece haber reparado en el hecho de que el Che es el símbolo más nítido del fracaso.

 
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