
Infolatam
París, 9 septiembre 2009
(Especial para Infolatam).- ."... La crisis actual, que afecta con una virulencia inusual a los países desarrollados, no va a inhibir, bien al contrario, el tropismo de los fondos soberanos hacia los emergentes. A lo largo del 2008, las operaciones de inversiones hacia emergentes se incrementaron....
Estos fondos están ahora saliendo de sus zonas tradicionales de inversión, interesándose incluso por América latina. Así el fondo de Singapur Temasek, invertido a casi 80% en Asia emergente, abrió, también a finales del 2008, oficinas en México y Brasil para potenciar sus inversiones en esta región.."
Los fondos soberanos a lo largo de los últimos años se convirtieron en las estrellas emergentes del mundo financiero. Últimamente, el brillo de estos astros parece haberse reducido. La crisis financiera, y ahora real, que azota los países de la OCDE está afectando doblemente estas instituciones.
La mayoría de ellas, por haber invertido en los sectores financieros de la City y de Wall Street, a lo largo del 2007 y del 2008, están ahora enfrentando depreciaciones importantes en sus carteras de renta variable. No sólo sus activos se vieron afectados pero ahora también sus pasivos: a las pérdidas se suman ahora también menores ingresos, los precios del petróleo y de las materias primas que los irrigan de liquidez, se han desplomado desde los picos de mediados del 2008. Por si fuera poco, el comercio internacional y las exportaciones se están contrayendo, afectando también los fondos soberanos asiáticos.
¿Cuál serán en el futuro la dirección de sus inversiones? Como señalado en un estudio publicado a finales del 2008 (Javier Santiso, “Sovereign development funds: Key financial actors of the shifting wealth of nations”, OECD Development Centre Emerging Markets Network Working Paper, 2008) veremos combinarse dos movimientos importantes: más inversiones en sus bases nacionales y más inversiones hacia los emergentes. Aunque éstas se concentren sobre todo en Asia, con China e India liderando el interés, América latina también entró en el radar de estos fondos. Como veremos es en este sentido particularmente llamativo el caso del fondo soberano de Singapur, Temasek.
Por un lado, los fondos soberanos enfrentan presiones domésticas por repatriar liquidez hacia sus bases nacionales y regionales. Por otro lado, con la crisis actual han descubierto – como todos los inversores del mundo – que las ecuaciones y reglas de inversión más arraigadas se han tambaleado o quebrado con esta crisis.
En particular, la idea que invertir en Estados-Unidos o en Europa era sinónima de inversiones seguras, estables o rentables, ha quedado desmentida por la actual crisis. Kuwait Investment Authority (KIA), por ejemplo, ha reconocido pérdidas por más de 270 millones de dólares derivadas de sus 3 mil millones de dólares de inversiones en Citibank. Se estima que en total los fondos soberanos del Golfo podrían haber perdido 40% de sus activos, en línea con las depreciaciones de más de 30% sufridas por el fondo soberano noruego. Así, según el Council for Foreign Affairs, el mayor fondo soberano del mundo (ADIA) podría haber perdido más de 300 mil millones de dólares de un total de más de 800 mil millones a principios del 2008. La crisis no sólo tiene dimensiones financieras y económicas de gran calado, como lo estamos descubriendo día tras día, sino que presenta una dimensión cognitiva que abarca también los teoremas más sencillos sobe los cuales la gestión de activos se asentaba.
La consecuencia de todo ello es que, como hemos argumentado, los fondos soberanos están acelerando el rebalanceo de sus carteras hacia los emergentes. Tras las pérdidas acumuladas en las empresas occidentales, los fondos de Kuwait, Dubai, Qatar o Abu Dabi, están operando una repatriación importante de capitales hacia las bolsas domésticas. Kuwait Investment Authority (KIA), por ejemplo, reinvirtió, a lo largo del 2008, en la bolsa local más de 4 mil millones de dólares que tenía colocados en bolsas occidentales. Por su parte la Qatar Investment Authority (QIA) inició inyecciones de liquidez en los bancos domésticos por más de 5 mil millones de dólares a lo largo del último trimestre del 2008.
Los datos manejados por la consultora Monitor Group confirman esta tendencia. En el tercer trimestre 2008, últimos datos disponibles, un total de 46% de las transacciones operadas por estos fondos lo fueron en sus bolsas locales. A los largo del segundo y tercer trimestre del 2008, más de 56% de las transacciones fueron realizadas en los mercados emergentes (23 mil millones de dólares sobre un total de 42 mil millones de dólares). Las inversiones en los países OCDE se han reducido durante todo el 2008 pasando de 37 mil millones de dólares en el primer semestre amenos de 9 mil millones de dólares en el segundo y menos de 8 mil millones de dólares en el tercer trimestre. El derrumbe más notable se registró en Estados-Unidos dónde las inversiones pasaron de 23 mil millones a apenas 2,5 mil millones de dólares entre el primer y el tercer trimestre del 2008.
En realidad, y al contrario de lo habitualmente reportado por la prensa y los especialistas occidentales, las inversiones en los países OCDE no dominan la actividad inversora de estos fondos: sobe un total de más de 1 100 transacciones analizadas desde el año 2000, Monitor apunta que dos tercios de éstas, representando 40% del total invertido durante este período, lo fue en los mercados emergentes, sea en sus bases nacionales o regionales o en otras áreas emergentes. La crisis actual, que afecta con una virulencia inusual a los países desarrollados, no va a inhibir, bien al contrario, el tropismo de los fondos soberanos hacia los emergentes.
A lo largo del 2008, las operaciones de inversiones hacia emergentes se incrementaron. El fondo soberano de Qatar (QIA) creó fondos conjuntamente con Filipinas (mil millones de dólares), Indonesia (mi millones de dólares), Libia (dos mil millones de dólares), India (5 mil millones de dólares), Dubai (mil millones de dólares) y también Turquía y Vietnam. Estos tipos de acuerdos están proliferando como lo confirman el India Oman Special Investment Fund creado a finales del 2008. Por su parte Dubai International Capital (DIC) creó en 2008 un fondo de mil millones de dólares para invertir en China.
Estos fondos están ahora saliendo de sus zonas tradicionales de inversión, interesándose incluso por América latina. Así el fondo de Singapur Temasek, invertido a casi 80% en Asia emergente, abrió, también a finales del 2008, oficinas en México y Brasil para potenciar sus inversiones en esta región. Por si fuera poco, fondos soberanos como QIA, por ejemplo, que acaba de crear un fondo de 400 millones de dólares para potenciar las energías renovables, están buscando oportunidades en sectores como infraestructuras, energías limpias, y de manera general todo lo vinculado al agua, un recurso que América latina posee en abundancia, como lo testifica su abundante presencia en los sectores agro-industriales.
Este apetito podría favorecer inversiones en sectores dónde América latina posee fuertes complementariedades como los sectores agro-industriales: El Golfo pero también China, Corea, que poseen fondos soberanos pero carecen de agua, necesitan asegurarse abastecimiento en alimentos. Desde Perú hasta Chile pasando por Brasil, Colombia, o Argentina, toda la región posee notables ventajas en estos sectores. Algunas empresas agro-industriales como la brasileña Sadia son de hecho líderes reconocidos en el Golfo. Por si fuera poco la región posee también campeones como Odebrecht o Cemex en sectores de infraestructuras y servicios a la construcción, también otra gran necesidad en todos los países mencionados. Los campeones regionales de los sectores energéticos como Tenaris, Vale o Petrobras así como empresas punteras en aeronáutica como Embraer deberían también interesar a estos fondos como inversores en búsqueda de rendimientos futuros.
Las crisis indudablemente generan destrucción de riqueza. Pero también son momentos críticos de oportunidades. Es posible que lo que estamos viviendo acelere al final ese desplazamiento de los centros económicos hacia el sur. En todo caso nos tocará vivir en un mundo dónde las relaciones entre los países emergentes irán cobrando cada vez más relevancia.
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