Dallara evitó especular sobre el riesgo de recesión e indicó que una gran parte de la actual crisis está vinculada a la psicología de los mercados y la confianza de los inversores
Infolatam
Washington, 27 de agosto 2007
Brasil, México, Turquía y otros países emergentes son menos vulnerables a la volatilidad externa y tienen más resistencia que hace diez años para lidiar con crisis de confianza en los mercados, aseguró ayer el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), con sede en Washington, la mayor asociación de banqueros del mundo.
Pinche aquí para ver el Informe del IIF
La actual crisis, que se desencadenó a raíz de los problemas en el sector de hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos y el consiguiente endurecimiento del acceso al crédito en ese país, encuentra a buena parte de los mercados emergentes en territorio seguro, según el Instituto de Finanzas Internacionales. "Es cada vez más evidente que los mercados emergentes hacen frente a esta prueba desde una posición mucho más sólida que en previas crisis (globales)", señaló hoy en rueda de prensa Charles Dallara, director gerente del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF).
"Las cifras cuentan la historia", destacó el ejecutivo, quien mencionó que hace diez años, en 1997, durante la última gran crisis financiera internacional, Brasil tenía más de 30.000 millones de dólares en déficit, frente a los alrededor de 11.000 millones de superávit de la actualidad. Una situación similar se observa en México, donde la inflación rondaba hace diez años el 15 por ciento y se encuentra ahora en torno al 3,5 por ciento. El país ha logrado incrementar también de forma significativa sus niveles de reservas, que han pasado desde los 28.000 millones de dólares de 1997 a alrededor de 77.000 millones de dólares de la actualidad.
El IIF destacó que a esa mejora de los fundamentos económicos se suman otros factores que han reforzado la reducción de la vulnerabilidad. Entre ellos se encuentran unos mercados de capitales más maduros y los mejores estándares de gobierno corporativo.
"México, Brasil y Corea son más líquidos, más transparentes y tienen una mayor gobernabilidad", destacó Dallara, quien precisó, de todos modos, que la capacidad de aguantar el golpe no tiene que confundirse con "inmunidad" a la actual volatilidad que se respira en los principales mercados globales de capitales.
Añadió, además, que si la actual crisis daña de forma significativa a la economía estadounidense, motor hasta ahora del crecimiento global, es imposible predecir las consecuencias en Latinoamérica y el resto del mundo. Lawrence Summers, ex secretario del Tesoro estadounidense, alertó el domingo de que el riesgo de recesión en Estados Unidos es mayor ahora que en ningún otro momento desde los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Washington y Nueva York.
Recordó que la economía de EE.UU. se ha visto impulsada en los últimos años por el gasto de los consumidores, gracias al fácil acceso al crédito, posible, a su vez, por el auge del sector inmobiliario. Pero con el sector inmobiliario de capa caída, el pilar de la expansión económica está en peligro, recordó Summers.
Dallara evitó especular sobre el riesgo de recesión e indicó que una gran parte de la actual crisis está vinculada a la psicología de los mercados y la confianza de los inversores, para añadir que los bancos centrales tienen un papel importante que jugar en ese sentido.
La Reserva Federal estadounidense rebajó recientemente en medio punto porcentual, hasta el 5,75 por ciento, la tasa de descuento que los bancos pagan por el dinero que toman prestado de la institución, en un intento por asegurar el acceso al crédito.
Se espera que el banco central estadounidense rebaje las tasas de interés de referencia ("federal funds") durante su reunión del próximo mes. Por lo demás, Philip Suttle, director de análisis macroeconómico global del IIF, destacó como significativa la ausencia de pánico en los mercados emergentes globales.
Hizo referencia, como dos de los interrogantes pendientes de una crisis que nadie da todavía por cerrada, su potencial impacto sobre el crecimiento global. Mencionó, como señal tranquilizadora, el que el crecimiento global depende ahora menos del consumo estadounidense que hace diez o quince años.
Otra de las incertidumbres tiene que ver con el posible impacto de las actuales turbulencias en el sector inmobiliario de los países emergentes, dada la importancia que las firmas globales juegan en ese proceso. Pese a esos interrogantes, el IIF enfatizó que el mundo emergente pisa terreno firme y culpó de la actual crisis a los bancos que se metieron donde no debían al conceder préstamos de alto riesgo.
Si la actual crisis daña de forma significativa a la economía estadounidense, motor hasta ahora del crecimiento global, es imposible predecir las consecuencias en Latinoamérica y el resto del mundo.
México, Brasil y Corea son más líquidos, más transparentes y tienen una mayor gobernabilidad", destacó Dallara.
INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal - Publicidad: Magnoliart SCom. - Programación: Taller Digital