
ESPECIAL PARA INFOLATAM
Análisis realizado por Boris Gómez Úzqueda
Infolatam
Santa Cruz, 24 de febrero 2008
(Especial para Infolatam)
"... Los compradores saben perfectamente que en Bolivia no habrá megainversiones para desarrollar reservorios y menos para buscar nuevos que podrían cubrir tres objetivos que los bolivianos a la fecha no cubrimos: satisfacer demanda interna, cumplir contratos internacionales y buscar nuevos negocios de valor agregado".
De "película" fue la reunión presidencial entre Argentina, Brasil -y de paso- Bolivia, por abastecimiento de gas boliviano. Un fracaso como dicen los que saben. Pero lo más grave: tuvieron que meter su mano en Bolivia en tratar de arreglar los números -que no cierran - de los pésimos cálculos de suministro de gas que hace la dirigencia estatal boliviana con su "nacionalización" que al no funcionar nos metió en éste tipo de callejón sin salida.
Tal es la desesperación brasilera y argentina con economías creciendo a paso firme que están viendo la forma de fijar "cuotas de reparto" sobre los ya mermados volúmenes de gas boliviano que nos compran, aunque aquí ni siquiera están pudiendo cubrir la demanda interna, algo que saldrá de control cuando empiecen a correr un par de proyectos que requerirán electricidad en el occidente (proyecto minero San Cristóbal) y Mutún (proyecto siderúrgico en el oriente).
Como el invierno viene y el "centro gasífero más importante del Cono Sur" (o sea nosotros) estamos convulsionados con una dirigencia gubernamental que tiene en su contra a siete de nueve regiones, y con una "constitución" que tira a Bolivia al medievo, argentinos y brasileros, ya sin disimulo, han llamado al tendero del barrio para pedirle garantías de suministro de producto y ante la incapacidad del tendero en ofrecer más producto, por líos internos de su familia, lo que han tenido que hacer éstos pobres compradores cariocas y gauchos es una fórmula de "reparto" del poco producto del tendero bolita.
Los compradores saben perfectamente que en Bolivia no habrá megainversiones para desarrollar reservorios y menos para buscar nuevos que podrían cubrir tres objetivos que los bolivianos a la fecha no cubrimos: satisfacer demanda interna, cumplir contratos internacionales y buscar nuevos negocios de valor agregado.
Los brasileros están confiados en las lluvias y su "potencial" hidroeléctrico, los argentinos en hacer drásticos cambios de hábitos y bajar sus cotas de consumo mientras ejercitan raras fórmulas de swap (intercambio) de gas por diesel con los chilenos que apuran inversiones y proyectos de importación de gas del Asia y en Bolivia estamos paralizados porque el régimen absolutista quiere partirnos en 36 subestados indígenas, atomizados, convulsos y cada uno bajo mando de un war lord (jefe tribal) a cargo del control de los recursos naturales: ante ese panorama los compradores han decidido intervenir y que no nos sorprenda que pronto los chilenos y hasta la OEA pondrá su mano en éste plato preocupados por la incertidumbre e inseguridad energética que la dirigencia boliviana está irradiando en el Continente. Amén de la inseguridad e inestabilidad política...
En todo caso ante nuestra crisis económica por inflación, nuestra crisis política por el resquebrajamiento del Estado y su institucionalidad y nuestra crisis energética interna, es poner buena cara a mal tiempo: que la dirigencia estatal reconozca que su "nacionalización" es un rotundo fracaso que no inversión para exploración, menos para desarrollo de campos, peor aún para industrialización en valor agregado y que abra urgentemente puertas a inversión multinacional con el fin de evitar ser "intervenidos" por nuestra mala gestión energética.
Resulta, pues, inconcebible que seamos el único hogar con gas en el barrio ante un vecindario sediento y no podamos vender ni para beneficio nuestro y peor: incumpliendo cuotas de envío a vecinos que se han cansado de esperar y ya se han metido directamente a diseñarle un bosquejo de política energética a éstos administradores del Estado boliviano.
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