
Reforma
México, 17 de marzo 2008
".... Acusar de corrupción a los rivales no es un simple incidente sino parte fundamental de la estrategia política de López Obrador. El ex candidato presidencial no está inventando el hilo negro. La táctica del muckraking, de "levantar estiércol" ... ha sido muy común en los procesos políticos del mundo desde que tenemos memoria." (Reforma. México)
"... López Obrador ha recurrido con enorme frecuencia a la estrategia de cuestionar la honestidad de sus rivales políticos presentando documentos que supuestamente comprueban actos ilegales. Algunos, quizá, han resultado ciertos; otros más, falsos. Pero eso poco importa. Lo que realmente ha buscado Andrés Manuel es el impacto mediático y político, y éste siempre lo ha obtenido.
Durante las movilizaciones que llevó a cabo en 1995 en protesta por el presunto fraude electoral de Tabasco de 1994, López Obrador dijo que una persona no identificada le proporcionó cajas con copias de facturas que demostrarían que Roberto Madrazo, el candidato del PRI, habría gastado mucho más del límite establecido para la elección. La PGR examinó los documentos y los mandó a la Procuraduría de Tabasco para presentar cargos. Pero esta última determinó que las copias no comprobaban el ilícito.
.... Acusar de corrupción a los rivales no es un simple incidente sino parte fundamental de la estrategia política de López Obrador. El ex candidato presidencial no está inventando el hilo negro. La táctica del muckraking, de "levantar estiércol" -el término lo inventa Theodore Roosevelt en referencia a un pasaje de la novela Pilgrim's Progress de John Bunyan-, ha sido muy común en los procesos políticos del mundo desde que tenemos memoria. Ya Pericles y sus más cercanos colaboradores, Fidias y Aspasia, fueron acusados de corrupción en la Atenas clásica. Las acusaciones de impiedad, corrupción e inmoralidad eran el pan de cada día en el viejo senado romano.
Lo lógico, por lo tanto, es que las predicciones de Monreal y López Obrador se cumplan. Claro que habrá nuevos documentos y nuevas acusaciones contra Mouriño, quien es un blanco fácil para este tipo de campaña política. Mouriño no sólo es el secretario de Gobernación sino amigo cercano del Presidente -por lo que cada golpe a él le duele a Calderón-, además es un posible candidato a la Presidencia de la República en el 2012. Lo realmente sorprendente sería no ver ataques en su contra programados para irrumpir en los medios cada determinado tiempo.
Quizá algunas acusaciones tengan sustento, pero eso no importa demasiado. La experiencia demuestra que, para propósitos políticos, es más importante lanzar la piedra que comprobar acusaciones que en algunos casos pueden ser complejas desde el punto de vista legal.
Hasta ahora Mouriño se ha mantenido en el puesto con el claro respaldo del Presidente. Si Calderón acepta la renuncia de su actual secretario, apenas unas semanas después de haberlo traído al gabinete, estaría reconociendo su debilidad política.
Pero quizá el propio López Obrador no quiera eliminar de inmediato a Mouriño. Le conviene tenerlo ahí presente, vivo políticamente, como respuesta fácil cada vez que alguien trae a colación las imágenes de René Bejarano recibiendo dinero de Carlos Ahumada o las asignaciones directas de contratos para el Segundo Piso del Periférico.
Levantar estiércol, después de todo, no es algo que sólo hagan los perredistas."
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