
Infolatam
Madrid, 24 de abril 2006
"El posible descubrimiento de nuevas reservas de petróleo y gas va a quedar completamente paralizado con las nuevas políticas populistas que están dominando la región. Un tema completamente aparte pero que puede beneficiar enormemente a Latinoamérica en el medio plazo es el hecho de que la industria petrolera a nivel mundial cada vez es una industria menos de exploración y más de manufactura".
La actual tensión de los precios del petróleo en los mercados internacionales, tiene como componente estructural la práctica desaparición del margen tradicionalmente existente entre la oferta y la demanda, por la fortaleza del consumo mundial y la falta no de reservas sino de capacidad de producción. Coyunturalmente, la cada vez mas tensa situación con Irán, la guerra civil en Nigeria, y la creciente falta de destilados en EE.UU. particularmente de gasolinas al ser sustituido el MTBE por etanol, dibujan un panorama particularmente preocupante a corto plazo.
Dentro del mismo, la situación política en algunos países latinoamericanos, sin ser un factor relevante en la situación actual, tampoco está ayudando. No obstante la importancia de Latinoamérica en el mercado petrolero es más bien de carácter estructural. Empezando por México, las reservas probadas han descendido continuamente en los últimos 22 años debido a la falta de inversiones en exploración, de forma que la producción mexicana de crudo es probable que alcance un máximo alrededor de 4,6 millones de barriles día hacia el año 2010, a no ser que se cambien las tendencias de inversión, pero sobre todo el monopolio casi total de PEMEX en éste campo.
Continuando con Venezuela, éste es el país de la OPEP fuera de Oriente Medio, con mayores reservas y con mayor potencial para incrementar la producción, pero la elevación de la misma por encima de los niveles actuales requiere de un volumen de inversiones y una seguridad jurídica que de momento no existe. De hecho una parte importante de la inversión es imprescindible sólo para poder mantener el actual nivel de producción que se ha deteriorado fuertemente, y la actual situación política con el acoso continuo a las compañías petroleras extranjeras hace imposible a medio plazo una mejora de la situación.
El potencial de Venezuela continúa siendo, sin embargo, muy elevado, y si a ello unimos las reservas de petróleo no convencional, las pizarras bituminosas del Orinoco y de la costa del Caribe, las reservas son mucho mayores. De hecho existen planes para producir 500.000 barriles día de ésta fuente para el año 2010, aunque todo dependerá una vez más de la situación política y de la seguridad jurídica a la inversión exterior. En conjunto para todo Latinoamérica, las exportaciones netas apenas se modificarán hasta el año 2010, pasando como mucho de 3 a 4 millones de barriles/día, para estabilizarse después.
Por lo que se refiere al gas natural, las perspectivas son mejores. La demanda interna de gas se estima que crecerá a un ritmo cercano al 5% anual, hasta superar los 300 millones de bcm en los próximos 20 años, de los cuales los mayores crecimientos serán en Brasil, seguido de Argentina y Venezuela. Pero la buena noticia es que la producción crecerá mas rápidamente que la demanda, existiendo varios nuevos proyectos de exportación de GNL en varios países, incluyendo Trinidad y Tobago que son hasta ahora el único país con éste tipo de instalaciones de exportación. En conjunto las exportaciones de Latinoamérica vía GNL podrían alcanzar los 20 bcm al final de la década y los 100 bcm en veinte años. Venezuela tiene suficientes reservas de gas para realizar varios grandes proyectos de exportación pero de nuevo las incertidumbres políticas están retrasando todo el proceso.
En definitiva el papel exportador de petróleo de Latinoamérica será poco relevante en un futuro previsible, aunque puede serlo mayor en materia de gas. Sin embargo todo ello estará fuertemente condicionado por la situación política y la inseguridad jurídica que hoy afecta a los inversores extranjeros. Lo mas grave en este punto, es que el posible descubrimiento de nuevas reservas de petróleo y gas va a quedar completamente paralizado con las nuevas políticas populistas que están dominando la región.
Un tema completamente aparte pero que puede beneficiar enormemente a Latinoamérica en el medio plazo es el hecho de que la industria petrolera a nivel mundial cada vez es una industria menos de exploración y más de manufactura. En concreto los combustibles actuales, y particularmente las gasolinas cada vez se obtienen menos de la destilación del petróleo y mas de la mezcla o "blending" de diversos componentes, entre los que se encuentran numerosos productos de origen agrícola como por ejemplo el etanol, ahora obligatorio en todas las gasolinas de los Estados Unidos. Y en éste punto, el enorme potencial agrícola de Latinoamérica podría resultar crucial, no solo en los suministros sino en el incremento de renta de una enorme población de agricultores.
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