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Washington, 8 de diciembre de 2008
Cuba espera que cambien las relaciones con EE.UU. cuando Obama tome posesión, dijo ayer el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón. Otros gobiernos latinoamericanos consideran que con el relevo en la Casa Blanca se iniciará una etapa más fluida y distendida. Por su parte el secretario de Estado adjunto para Latinoamérica, Thomas Shannon, aseguró hoy que el Gobierno de George W. Bush ha profundizado el diálogo y ampliado las relaciones con la región durante los últimos ocho años.
Las expectativas de los países de la región ante el traspaso de poder en EEUU son grandes, pues consideran que bajo el mandato del nuevo presidente, Barack Obama, pueden, en principio, pasar con facilidad página y sentar las bases para restaurar las complejas relaciones.
En septiembre, tanto los Gobiernos de Bolivia como de Venezuela declararon "personas non grata" a los embajadores estadounidenses Philip Goldberg y Patrick Duddy, respectivamente, a lo que Washington respondió con la misma moneda al expulsar a los titulares diplomáticos de esos países, el boliviano Gustavo Guzmán y el venezolano Bernardo Álvarez.
Ese 'rifirrafe' fue el último episodio de una cadena de roces e incidentes diplomáticos que han caracterizado las relaciones de EEUU con Bolivia y Venezuela en los últimos años y especialmente en 2008.
El nuevo presidente no va a dar más peso a Latinoamérica que el Gobierno de Bush, en parte porque tiene dos guerras abiertas y una crisis financiera que resolver. El tono sí podría cambiar bajo el mandato de Obama, quien ha dicho que está dispuesto a dialogar con el presidente venezolano, Hugo Chávez, y el líder de Cuba, Raúl Castro.
Es posible que facilite los viajes de los cubano-americanos a la isla y suavice algunas restricciones en materia de comercio. Un asunto pendiente para Obama será qué hacer con el TLC firmado con Colombia, el principal aliado de EEUU en la región. Al pacto se oponen buena parte de los legisladores demócratas y los sindicatos.
La futura relación de EEUU con Latinoamérica dependerá también de lo que pase en Venezuela, donde la caída del precio del petróleo podría obligar a Chávez a reducir los subsidios a otros países, que, como consecuencia, podrían suavizar su actitud hacia Washington.
De momento, tanto Obama como los países latinoamericanos con los que EEUU ha tenido una relación difícil este año han tenido buenas palabras y una actitud positiva ante la nueva etapa que se iniciará a partir del 20 de enero.
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