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Madrid, 20 de octubre de 2008
El impacto de la crisis financiera internacional causará en 2009 en América Latina una desaceleración del crecimiento, vaticinaron varios expertos internacionales convocados en Madrid por la Secretaría General Iberoamericana.
Días antes de que se celebre la cumbre que reunirá a los jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica en El Salvador, el secretario general iberoamericano, Enrique Iglesias, convocó una "Mesa de diálogo" para examinar los posibles efectos de la crisis financiera internacional en la región.
Un debate en el que intervinieron Carlos Solchaga, presidente de la Fundación EuroAmérica y ex ministro español de Economía, y Michel Candessus, ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI), entre otros observadores.
"El año que viene va a ser un año de desaceleración creciente, pero no necesariamente de riesgo crucial en los equilibrios fundamentales de la región", indicó Carlos Solchaga. Solchaga hizo esta consideración tras explicar que la llegada del otoño ha demostrado que "desenganchar" la economía de los países emergentes de la economía planetaria no es posible, sino más bien una "ensoñación".
Sin embargo, y al contrario que en el pasado, América Latina está mejor preparada para afrontar una situación desfavorable debido al éxito de su política monetaria y económica, indicaron los expertos. Esa "fortaleza", dijo Solchaga", apunta hacia una "alta probabilidad" de que América Latina "resista el contagio" de la crisis por vía financiera, a lo que contribuye la baja bancarización de la zona.
No obstante, el ex ministro citó un riesgo al que está sometido el continente y que "puede venir de la mano de empresas españolas y, particularmente, de constructoras", al verse en la obligación de tener que vender rápidamente activos para hacer frente al apalancamiento (endeudamiento)". Solchaga auguró también un "deterioro muy rápido" de las cuentas fiscales debido a la disminución de las exportaciones.
Ante esta coyuntura, el economista predijo que el crecimiento disminuirá "muy considerablemente", hasta el 4,5 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB), en 2008, con una caída de hasta el 2,8 por ciento para 2009.
Camdessus hizo, por su parte, una enumeración de las posibles causas que han llevado a la actual crisis financiera y entre ellas citó la falta de "control" de los mercados y de "disciplina multilateral".
Por ello, a la hora de barajar soluciones apostó por una institución "de observación, de alta competencia, capaz de identificar las tendencias de los mercados y de alertar y proponer regulaciones y estrategias, así como de vigilar su ejecución". Es decir, avanzar hacia una mayor regulación del sistema financiero internacional, con el reforzamiento de instituciones multilaterales.
En sus reflexiones, el ex titular del FMI consideró que es necesario conseguir "un centro" que "deba tener poder en materia de transacciones internacionales, con diálogo en todos los niveles y poder jurisdiccional". Por ello, sostuvo que debe ser "una reforma del FMI, que es el que podría asumir esas responsabilidades, la autoridad que se necesita en estos momentos".
Planteó algunas ideas para avanzar en ese objetivo: tener autoridad a nivel ministerial y que los ministros no sólo tengan un carácter consultivo, reflejar el multilateralismo y no reducir el tratamiento de los problemas a las potencias económicas. Asimismo, que los países en vías de desarrollo contribuyan a las reservas de esa institución central, que esa entidad se prepare con anticipación ante las crisis económicas, y reflexionar sobre los instrumentos que tiene manejar los recursos.
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