Infolatam
Buenos Aires, 26 de diciembre de 2007
La economía de América latina creció por quinto año consecutivo en 2007 y las perspectivas para 2008 es que de nuevo crecerá aunque a menor ritmo. Pese al enfriamiento económico en Estados Unidos, el tirón de China y la India permitirá que la región se expanda por sexto año. Latinoamérica está más fuerte frente a posibles shocks como la crisis hipotecaria de EE.UU., la bajada del dólar y la espiral inflacionista. La región sigue siendo sin embargo la más desigual del planeta pese a la reducción en los índices de pobreza y el aumento de las clases medias.
América Latina afrontará 2008, como el resto del mundo, a la expectativa de lo que ocurra en los mercados financieros. Si bien la crisis impactará en la región, los expertos creen que el efecto no será tan fuerte como en otras zonas pues será moderado gracias a la demanda de materias primas de China y del resto de países asiáticos.
La economía de América Latina y el Caribe creció un 5,6% en 2007, con lo que completó cinco años consecutivos de expansión, según la CEPAL. Panamá, con un 9,5%; Argentina, con un 8,6%, Venezuela, con un 8,5% y Perú, con un 8,2%, lideraron el crecimiento a nivel de países, mientras en el extremo inferior de la escala se situaron Nicaragua (3%), Ecuador (2,7%), Jamaica (1,5%) y Dominica (1,0%).
También con altos niveles de expansión figuraron República Dominicana (7,5%), Uruguay (7,5%), Colombia (7,0), Costa Rica (7,0) y Cuba (7,0%), mientras Honduras creció un 6% y Paraguay y Guatemala lo hicieron un 5,5%. Brasil, Chile y Surinam crecieron un 5,3%, en tanto que El Salvador lo hizo un 4,5%, lo mismo que Guayana, mientras Bolivia lo hizo un 3,8%. México, Haití y Bahamas expandieron su economía un 3,3%
El crecimiento se redujo en el segundo semestre por un empeoramiento del contexto financiero externo, originado en la crisis hipotecaria en EEUU, que elevó la incertidumbre en la economía internacional, destaca el documento. Para el próximo año, la CEPAL vaticina una moderación del crecimiento, que de todas maneras sería del 4,9%, completando así seis años consecutivos de cifras azules. Al final de ese sexenio, la región habrá acumulado una expansión del 24% del PIB por habitante.
En cifras, la cuenta corriente regional marcó un superávit del 0,7%, mientras los términos de intercambio mejoraron un 2,6 por ciento, aunque con diferencias muy marcadas entre los países. Asimismo, el ingreso nacional bruto disponible creció un 6,5%, por encima del incremento del PIB, mientras la demanda interna de los países creció un 7,7 por ciento.
La mayoría de los países, por otra parte, anotó una afluencia de inversión extranjera que alcanzó la cifra histórica de 95.000 millones de dólares, lo que aumentó la presión sobre el tipo de cambio y dio origen a una gran acumulación de reservas internacionales, cuyo aumento superará el 3,5 del PIB regional.
La inflación alcanzó este año una media del 6%, que se compara con el 5% del 2006. Sin embargo, algunos países estuvieron muy por encima de esa cifra como Venezuela (en torno al 20%), Argentina (9%) y Bolivia (11%). Otro hecho positivo fue la disminución del desempleo, a un 8%, un nivel similar al de comienzos de los años 90, descenso acompañado de una mejora relativa en la calidad del empleo, lo que unido al crecimiento del PIB, influye positivamente en los indicadores de pobreza, según el texto.
De todas formas, América latina crece más lentemente que el resto de los países emergentes (China, India, etcétera) que lo hacen al doble, al 10%, con lo que hace decaer el peso relativo de la región. Además, la economía informal sigue creciendo y ya asciende a un 29%. La presión fiscal real, incluidas cargas sociales, está en muchos casos por debajo del 15% del PIB (salvo en Brasil que llega al 36%, seguido de Argentina con el 26%).
La inversión extranjera directa en 2006 en la región alcanzó 72.440 millones de dólares, un modesto incremento del 1,5 por ciento en comparación con el año anterior. Según la CEPAL, la proporción de IED que capta la región disminuyó por segundo año consecutivo y representó sólo el 8% de la inversión extranjera mundial. Ello se debe, entre otros factores, a un menor interés de las grandes multinacionales por la región y a las dificultades de América Latina y el Caribe para competir por cierto tipo de inversiones, lo que supone un importante desafío para sus autoridades.
La región es ahora más fuerte y tiene menos vulnerabilidad frente a nuevos shocks externos. Los países tienen tipos de cambios flotantes, lo que facilita los ajustes, y han pagado deuda externa y elevado las reservas internacionales. El coeficiente de la deuda externa respecto de las exportaciones es la mitad que hace 10 años. También se ha reducido la percepción de riesgo que los mercados financieros internacionales tienen de la región. La situación fiscal de la mayoría de los países ha mejorado porque con más crecimiento y mejores términos de intercambio aumentaron los ingresos de las arcas públicas.
Los procesos de integración y de firma de tratados con actores extraregionales continuó en 2007. En abril los presidentes de América del Sur acordaron dar el nombre de Unasur al proceso de integración política de los doce países de la región. Unasur contiene fuertes tensiones entre Lula y el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Venezuela fundaron en diciembre en Buenos Aires el Banco del Sur , que estará operativo en 2008 con un capital inicial en torno a los 7.000 millones de dólares
Felipe Calderón dio un giró latinoamericanista a su política internacional. Los mandatarios y representantes de ocho naciones, entre ellas México, integrantes del Plan Puebla-Panamá acordaron fortalecer los mecanismos de trabajo y colaboración del plan a fin de renovarlo y modificar aquellos proyectos que puedan ser sustituibles, así como definir acciones prioritarias para el desarrollo de la región.
El diálogo político, la cooperación mutua y el intercambio comercial serán los tres pilares sobre los que se asentará la negociación de la Comunidad Andina de Naciones para un acuerdo de asociación con la Unión Europea. La UE también avanzó en su asociación con América Central. La integración de Centroamérica tuvo grandes avances y los presidentes del área firmaron el convenio marco para el establecimiento de la unión aduanera, a fin de crear, en el mediano plazo, una zona de libre comercio.
La pobreza y la desigualdad se redujeron en la región aunque en términos absolutos aumentó. El 36,5 por ciento de la población de la región estuvo en situación de pobreza, mientras la extrema pobreza o indigencia abarcó al 13,4 por ciento de la población. Estas cifras revelan que en el último año salieron de la pobreza 15 millones de personas y que 10 millones dejaron de ser indigentes. El número de pobres en Latinoamérica y el Caribe disminuyó en 2006 un 3,3 por ciento, a 194 millones de personas, de las que 71 millones son indigentes,
El PIB 'per cápita' de América Latina ha aumentado un 15% en cinco años.
Nació el Banco del Sur y Unasur.
El 36,5% de la población de la región es pobre, con un 13,4% está en la indigencia.
EE.UU. ratificó el TLC con Perú pero el de Colombia sigue atascado.
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