América Latina
  República de Argentina
  República de Bolivia
  República Federal de Brasil
  República de Chile
  República de Colombia
  República de Costa Rica
  República de Cuba
  Ecuador
  República de El Salvador
  Reino de España
  Estados Unidos de América
  República de Guatemala
  República de Honduras
  Estados Unidos Mexicanos
  República de Nicaragua
  República de Panamá
  República del Paraguay
  República de Perú
  República Dominicana
  República Oriental de Uruguay
  República Bolivariana de Venezuela
EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

Las clases medias vulnerables

 

Infolatam
Buenos Aires, 16 de octubre 2008


La crisis está poniendo al desnudo algunas vulnerabilidades de las clases medias en el mundo. Antes de esta crisis, normalmente se daba por entendido que los problemas sociales afectan sólo a los pobres, las minorías marginadas y los excluidos. Las carencias de vivienda de los pobres, por ejemplo, en todas partes calificaban como problemas sociales; los de la clase media hasta hoy mismo parece que califican más como problemas financieros que sociales. Y así en muchos otros campos. (sigue)

Lo cierto es que la situación de las clases medias, como quiera que sea, ya venía siendo un foco de atención aun antes de la culminación del crack en las últimas semanas. En Estados Unidos se difundió hace poco un análisis desarrollado por el Pew Research Centre (Richard Morin: "America's four middle classes", documento de trabajo difundido en internet, julio de 2008), en el cual la clase media es desagregada en cuatro principales segmentos, de acuerdo con las actitudes y los sentimientos de quienes los componen. Así son identificadas una clase media alta, una clase media ansiosa, una clase media satisfecha y una clase media luchadora. Las actitudes englobadas en cada denominación son el resultado de la situación económica y ocupacional efectiva de cada grupo y también de sus expectativas con respecto a su futuro: algunos se sienten seguros en una economía muy competitiva, otros se sienten inseguros o asustados, algunos aspiran a la movilidad social hacia arriba, otros están sufriendo o temen sufrir la movilidad descendente.

En la Argentina nuestros propios estudios nos han permitido identificas desde hace algunos años una división más gruesa en dos grandes grupos: la clase media competitiva y la clase media poco competitiva. Cada uno configura un universo de visiones del mundo y de expectativas muy distinto del otro: los primeros -al menos hasta este colapso financiero- confiados en un mundo abierto y en desarrollo; los segundos, temerosos de ese mundo y crecientemente dependientes de la protección del estado.

En todas partes, en distinto grado, se viene detectando que distintos grupos dentro de la clase media de cada nación padecen distintas vulnerabilidades. En un seminario dedicado precisamente a la situación de las clases medias en América Latina, que tuvo lugar en Barcelona días pasados organizado por la Fundación CIDOB y la Agenda de Desarrollo Iberoamericano, se escuchó una ponencia del investigador peruano Rolando Arellano que examina la situación y las expectativas de la nueva clase media del Perú en pleno ascenso social. Ese estudio desnuda es una realidad que, en mayor o menor medida, se observa en casi toda América Latina: una suerte de marginalidad del ascenso social, que se produce en el contexto de la informalidad económica y normativa (la misma informalidad que Hernando de Soto, hace ya varios años, analizó exhaustivamente para las clases bajas de su país).

El trabajo de Arellano es una verdadera historia de la salida de la pobreza en un entorno donde quienes experimentan la movilidad social y adquieren actitudes y hábitos de vida de clase media no guardan deuda alguna ni con el estado ni con las instituciones formales de la sociedad. Esas personas, que son muchísimas, nacieron, crecieron, se desarrollaron y consolidan su vida fuera de las normas vigentes. Desde sus viviendas construidas sobre terrenos alguna vez invadidos y sus ocupaciones -generalmente no formales- hasta sus medios de vida -a veces no legales-, sus costumbres, su cultura y su visión del mundo, todo está al margen. Obviamente, su compromiso con la vida institucional de su país es mínimo o nulo.

No es que el delito o el nuevo mundo del hampa ligado al narcotráfico sean connaturales a esta nueva clase media marginal. Pero si las circunstancias la ponen en contacto con él, esa gente se siente tan -o tan poco- cercana a esos fenómenos como a la legalidad oficial. Por esta vía empieza a tornarse más comprensible hechos difíciles de entender desde la perspectiva del sistema institucional vigente.

No era así cuando se formaron las clases medias en América Latina un siglo atrás, en buena medida a partir de la inmigración de España e Italia. Entonces, y hasta bien avanzado el siglo XX, muchas economías eran duales, porque había incluidos y excluidos; pero los excluidos engrosaban las filas de la pobreza -en algunos países proporcionalmente enormes, en otros menos, en algunos raros casos como el argentino aumentando en proporción con los años-. Ahora se empieza a registrar el fenómeno de una clase media que se desarrolló y plantea su vida en la informalidad.

El desafío de la integración social excede, cada vez más, al problema de la pobreza. Esto es notoriamente así en muchas sociedades latinoamericanas, pero no es completamente ajeno a las realidades del mundo más desarrollado. La crisis posiblemente pondrá al desnudo nuevos matices de la situación de las clases medias en el mundo actual, y seguramente agudizará muchas de las vulnerabilidades que están afectando actual o potencialmente a diversos sectores de ellas.

En la agenda de este mundo en crisis, salvar a los sistemas financieros, preservar las fuentes de empleo y los ingresos de los contribuyentes y reconstituir las cadenas productivas son prioridades absolutas. Pero otro desafío gigantesco, que preexistía a la crisis pero se agudiza con ella, es reconstituir un marco de instituciones sociales, legales y políticas cuya legitimidad se fue erosionando con los años y con los procesos de movilidad social ascendente y descendente, y que hoy son legítimas para algunos pero no para todos.

 
 

SINDICACIÓN RSS

INFOLATAM Todos los derechos reservados 2005 Advertencia legal  - Publicidad: Magnoliart SCom.  - Programación: Taller Digital