
Reforma
México D.F.
"¿Existe una tercera vía?...Tiene que tener cuatro movimientos concomitantes y enlazados entre sí: a) las reformas económicas para mejorar el lamentable nivel de vida del pueblo cubano; b) la normalización con Estados Unidos (requisito indispensable para el anterior); c) la democratización al final del camino, pero de un camino pactado con un final acordado y bien definido; d) el reingreso al concierto latinoamericano...". (Reforma. México)
"... Se perfilan dos vías posibles para la transición, y una tercera, más improbable pero más deseable.
La primera, que evidentemente es la que prefiere el PCC junto con sus aliados regionales (Chávez, Morales, Ortega, Correa), con los antiintervencionistas latinoamericanos (Lula, Calderón, Kirchner) y con los pragmáticos norteamericanos y europeos, es la famosa salida china o vietnamita. Se trataría de una clara separación entre el ámbito económico y el político...que consiste básicamente en la realización de importantes reformas económicas orientadas al mercado, la propiedad privada, la inversión extranjera, la liberalización laboral, la circulación del dinero y el restablecimiento pleno de relaciones comerciales, financieras y diplomáticas con Estados Unidos.
La clave de esta vía reside en la permanencia de las estructuras políticas autoritarias, es decir, el imperio del PCC con ausencia de elecciones... Esta opción tendería a satisfacer a muchos: a los que en Washington temen un éxodo -en ambas direcciones- por los estrechos de la Florida, así como a los liderazgos latinoamericanos temerosos de las travesuras de sus respectivas quintas columnas.
La segunda opción es la de los duros de Miami, de los ideólogos de Washington, y de sectores más ideologizados en Europa y en América Latina. Su esencia yace en el carácter no negociable del advenimiento de esa democracia representativa, como condición sine qua non para el retorno de Cuba al concierto latinoamericano y a la normalización de relaciones con Estados Unidos, con independencia de la aplicación de reformas económicas...
Por muchas razones esta segunda opción es inviable sin violencia o un colapso del régimen postfidelista que, hoy, nada permite entrever.
... lo que suceda en Cuba en materia de democracia y de derechos humanos no es un asunto sólo de los cubanos, o en todo caso eso es lo que la comunidad latinoamericana ha ido pensando y diciendo a propósito de la región entera desde hace algunos años. Quizás el avance regional más preñado de potencialidades para el porvenir latinoamericano reside justamente en el régimen jurídico regional (y en menor medida internacional) que los países latinoamericanos han ido construyendo en estos últimos tiempos. El número creciente de naciones signatarias -y sujetas al carácter vinculante- de instrumentos regionales de respeto de derechos humanos, laborales, ambientales, de género, de derechos indígenas y de democracia representativa es impresionante.
El respeto o la violación a los derechos humanos, la vigencia de la democracia representativa, la protección de distintas minorías no son ya para muchos latinoamericanos asuntos internos. Sería una verdadera tragedia que en aras del pragmatismo, América Latina decidiera que lo que vale para México, para Chile, para Venezuela, para Brasil o Guatemala, no vale para Cuba porque habría demasiados balseros o porque los Castro se cuecen aparte.
¿Existe una tercera vía?...Tiene que tener cuatro movimientos concomitantes y enlazados entre sí: a) las reformas económicas para mejorar el lamentable nivel de vida del pueblo cubano; b) la normalización con Estados Unidos (requisito indispensable para el anterior); c) la democratización al final del camino, pero de un camino pactado con un final acordado y bien definido; d) el reingreso al concierto latinoamericano...".
Extracto del artículo publicado por el diario Reforma
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