Infolatam
Buenos Aires, 14 de julio de 2008
(Especial para Infolatam, por Rogelio Núñez).-
Argentina ya no se gobierna exclusivamente desde la Casa Rosada. Cristina Kirchner escucha los consejos y sigue las indicaciones que proceden de Puerto Madero, donde tiene sus oficinas Néstor Kirchner, su esposo y ex presidente.
Cristina Kirchner, asesora y mano derecha de Néstor durante su gobierno (2003-2007), ha fracasado a la hora de demostrar que podía gobernar sin ataduras ni intromisiones de su esposo. Néstor fue ayer el principal orador en un acto en defensa del gobierno de su esposa y nuevamente arrebatará a Cristina el lógico protagonismo que ejerce un presidente. La lógica indicaba que Néstor Kirchner debería haber pasado a un segundo plano al dejar la Casa Rosada pero lejos de ser así el ex presidente ha acaparado el centro de la atención más de lo que sería deseable para un gobierno como el de su esposa, que aspiraba a demostrar que era autónomo.
Kirchner, al dejar la presidencia, se trasladó a un moderno local en Puerto Madero, una zona exclusiva de la capital muy cerca de la Casa Rosada. 48 horas después de asumir, Cristina Kirchner recibió una seria advertencia del líder sindical, Hugo Moyano: "si no defiende los derechos de los trabajadores, estaremos en la vereda de enfrente". Néstor Kirchner tuvo que salir a mediar en el conflicto para reducir las tensiones y reiterar el apoyo del kirchnerismo a la conducción de Moyano en la CGT, poniendo fin así a las veleidades de la pareja presidencial que había coqueteado con Gerardo Martínez para liderar la CGT.
A finales del mes de diciembre de 2007, Kirchner volvió a las portadas. Viajó a la selva de Colombia como garante para la entrega por parte de las FARC de tres rehenes que permanecían en cautiverio desde hace más de cuatro años. La misión argentina sólo la integraban el propio Néstor Kirchner y el canciller Jorge Taiana. La gestión no dio buenos resultados y las criticas llovieron sobre el expresidente y su seguidismo de las iniciativas de Hugo Chávez.
A partir de febrero, la agenda política la acaparó Néstor Kirchner y su proyecto de desembarcar en el Partido Justicialista. Logró cooptar a Roberto Lavagna (rival de Cristina en las elecciones de 2007 y tercer candidato más votado) y en marzo confirmó su liderazgo indiscutido dentro del peronismo. Además, colocó a su lado al líder de la CGT, Hugo Moyano, como una forma de evitar nuevos desafíos sindicales al gobierno de su esposa.
Pronto esa exposición e intervención pública llevó a que se produjeran comentarios como el de Elisa Carrió quien dijo que "quien manda en la Argentina lo hace desde Puerto Madero", o el de Eduardo Duhalde quien deslizó que el gobierno nacional "tiene doble comando", en alusión al liderazgo que ejercen Cristina y Néstor Kirchner. Incluso los lineamientos económicos parecían responder más a Puerto Madero y sus tentáculos en el gobierno (el ministro Julio de Vido y el secretario de Comercio Guillermo Moreno) que a las iniciativas del ministro de Economía, Martín Lousteau.
Néstor Kirchner y el conflicto agrario
Pero fue con el estallido del conflicto con el campo donde Néstor Kirchner pasó a un primer plano. Kirchner, que nunca había convocado una rueda de prensa en 4 años de gobierno, acumula dos en un mes, ha liderado los ataques verbales más fuertes contra la patronal agraria, con frases como "quieren que en la mesa los argentinos no tengamos las cuestiones mínimas. Quieren exportar todo. No les importa el estómago y el bolsillo de los argentinos, les importa el de ellos".
Kirchner ha sido también el responsable de la estrategia del gobierno: convocar grandes concentraciones para mostrar que la opinión pública está con el gobierno y no con los ruralistas. El 17 de junio convocó "a todos los argentinos" a un acto que "no es contra nadie, sino en defensa de la democracia". Y afirmó, entre risas, "a nosotros nos gusta ir a Plaza de Mayo y vamos. A ellos (la oposición, los ruralistas), les gustará andar con cacerolas".
Repetidamente ha acusado de los dirigentes agrarios de golpistas, la última vez en 11 de julio cuando aseguró que "el 16 de junio el Gobierno tenía información de que estaba en marcha un intento serio de destituir a la presidenta Cristina Fernández". Y lo atribuyó al campo, a grupos de derecha y algunos de los sectores que lideraban el peronismo en los 90. Ese lunes, hubo cacerolazos de protesta en varias ciudades fue dos días después de que el entrerriano Alfredo De Angeli fuera preso por unas horas y de que el propio Kirchner se paseara de noche por la Plaza de Mayo en una manifestación oficialista.
El 10 de julio, Néstor Kirchner convocó de nuevo "a todos los argentinos a que nos ayuden a parar este esquema de desestabilización". "¡Señores¡ tienen que terminan con la extorsión y con las actitudes patoteriles! Se creen los dueños de la Argentina!".
En medio de esta pelea, Kirchner provocó la caída de Martín Lousteau cuando atacó a los que como el ministro se planteaban enfriar la economía para controlar la inflación: "Los que fundieron el país quieren ahora enfriar la economía. ¡Terminemos la hipocresía! No hablemos más de enfriar la economía". Dos horas más tarde el ministro de Economía, Martín Lousteau, renunció al Gabinete. En su lugar llegó Carlos Fernández un hombre estrechamente vinculado al expresidente.
Cuando la batalla se ha trasladado al Congreso y Senado de nuevo Néstor Kirchner ha asumido el liderazgo para mantener la filas peronistas unidas, con relativo éxito: ha logrado que el Congreso apruebe las retenciones pero no ha evitado una importante fuga de diputados.
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