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EL ANÁLISIS DE INFOLATAM

La reaparición de Carlos Reutemann

 

Infolatam
Buenos Aires, 8 de enero de 2009


(Especial para Infolatam).- "...Reutemann da mejor que muchos otros con el perfil del dirigente sereno y confiable que al ciclotímico argentino promedio suele gustarle después de un ciclo en el que se prefirió a un dirigente impetuoso y dominante.

Tal vez es el hombre para el 2011. Lleva al menos una ventaja ante eventuales competidores: su liderazgo político está sustentado en una organización partidaria y en una trayectoria de gestión, no es un mero producto de la televisión".

Carlos Reutemann conduce su Ferrari Formula Uno

 

 

Carlos Reutemann conduce su Ferrari Formula Uno en el XXI Toyota United States Grand Prix en Watkins Glen, New York, 1 de Octubre de 1978.

Carlos Reutemann, el político silencioso querido por la gente, ha vuelto a un primer plano al comunicar -de manera poco explícita, como es habitual en él- que podría ser un candidato presidencial en 2011. La relevancia del hecho se entiende mejor a la luz de los actuales espacios políticos disponibles hoy en la Argentina: un gobierno desgastado, múltiples fragmentos opositores separados y en general poco creíbles para la mayoría de los ciudadanos. El personaje que es Reutemann también contribuye a darle relieve a esta noticia.

Antes de entrar a la política, el ‘Lole' Reutemann -un hacendado de la provincia de Santa Fe- fue un conocido corredor de fórmula 1, un "famoso" que siempre se destacó por su línea de conducta intachable. En su carrera deportiva, alcanzó notoriedad para los argentinos porque era un compatriota que competía en los principales circuitos mundiales, pero también porque se decía que siempre salía segundo, a diferencia de otros ases del automovilismo que podían llegar terceros, cuartos o hasta últimos, pero a veces también primeros. Cuando entró a la política de la mano de Carlos Menem, llevaba consigo esa imagen de segundo; pero cuando ganó la gobernación de Santa Fe eso tendió a disiparse. Además, permitió al partido peronista retener una provincia que se daba por perdida después de los malos gobiernos anteriores.

Reutemann con Néstor Kirchner

Habla poco, casi no se le conocen discursos, pero la mezcla de su estilo personal, sus orientaciones políticas más bien conservadoras, el hecho de ser un hombre de campo, su extrema austeridad y su renuencia a mezclarse demasiado con todo lo que la gente rechaza de la politics as usual, hicieron del "Lole" Reutemann el dirigente político más popular de la Argentina durante una década entera. En 2002 Duhalde le ofreció la candidatura presidencial; Reutemann declinó el ofrecimiento, tal vez para no competir con su antiguo amigo Menem, tal vez porque, como él mismo dijo, "he visto cosas que no me gustan". Todos los análisis coinciden en que Reutemann hubiera ganado la elección presidencial de 2003 -y la historia argentina de estos años que corren habría sido otra-. Entonces se abrió el espacio para la emergencia de Kirchner, y la imagen de Reutemann en la opinión pública se diluyó; de algún modo, el "eterno segundo" reaparecía en la escena.

El presidente que no fue ocupó una banca en el Senado, donde mantuvo un perfil bajo. En 2005 revalidó su liderazgo político en el peronismo de Santa Fe. Y en julio de 2008, cuando el exacerbado conflicto entre el gobierno argentino y el sector agropecuario llegó al Congreso, Reutemann volvió a levantar su perfil votando contra la ley que proponía el gobierno -el mismo episodio que catapultó al estrellato al vicepresidente Julio Cobos-. Ahora reaparece dejando saber que eventualmente podría ser un candidato a la presidencia.

La noticia de la posible candidatura de Reutemann da lugar a análisis encontrados. Para algunos, es una maniobra de Kirchner para ocupar la escena con una candidatura que puede caer bien a buena parte de la población -ni la suya propia ni la de Cristina despiertan hoy entusiasmo alguno casi en ningún argentino-. Para otros, es un indicio de que Reutemann sigue corriendo en las pistas y no ha abandonado su aspiración a ser, finalmente, un ganador. Este segundo punto de vista parece el más coherente con la trayectoria de Carlos Reutemann. El primer punto de vista -el de una jugada de Kirchner- es avalado por el doble hecho de que Kirchner no ha dado señales de fastidiarse por esta aparente demostración de autonomía de Reutemann, y a la vez los dirigentes más conspicuamente opuestos a Kirchner han reaccionado negativamente.

Los dirigentes opositores le piden a Reutemann "que se defina: por o contra el gobierno". Duhalde le exige que aclare "en qué vereda está". Algunos de quienes piden esas definiciones hace pocos meses estaban "en la vereda del oficialismo", pero parecen haberlo olvidado. Lo cierto es que en la Argentina de hoy el gobierno está desgastado y ser oficialista reditúa muy poco políticamente hablando; pero ser opositor frontal al gobierno reditúa menos.

La mayoría de la población no está esperando que Cristina y Néstor Kirchner se vayan mañana mismo a su casa -o a la cárcel, como piden algunos opositores- sino que terminen su gestión lo mejor posible y que sean sucedidos por alguien más confiable y más amigable con el país y con el mundo. Los dirigentes que no están definidamente "en una vereda" tienen mejor imagen y despiertan más confianza en la sociedad que aquellos que están hiper definidos.

El vicepresidente Cobos, y la mayor parte de los dirigentes del partido radical que lo acompañaron cuando se aliaron al gobierno de Kirchner, tienen mucha mejor imagen que los dirigentes radicales que permanecieron en una oposición frontal. El actual gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner, que tan pronto concilia con el gobierno como se opone a él, tiene mejor imagen que la acérrima opositora Elisa Carrió. Cuando Cobos anunció en el Senado que su voto a aquella ley del agro sería "no positivo", la expresión cayó mal a buena parte de la dirigencia opositora, que la consideró ambigua; pero cayó bien en la opinión pública. De hecho, Cobos pasó a ser el político más popular desde aquel día y sigue siéndolo. Los Kirchner y Julio Cobos

Es posible que Reutemann haya tomado la decisión de hablar de su candidatura en la soledad de su campo, pensando en un escenario que puede interesarle: ser el presidente de la Argentina. Si así fuera, tendría con qué sustentar esa aspiración. También es posible que a Kirchner esa jugada le resulte conveniente. Pero en este último caso, nada aseguraría que un eventual Reutemann presidente representaría la continuidad del actual régimen -como nada aseguró que Kirchner fuese un continuador de quien lo ungió candidato, Eduardo Duhalde-.                                                                                                                                                                                                                    

Reutemann da mejor que muchos otros con el perfil del dirigente sereno y confiable que al ciclotímico argentino promedio suele gustarle después de un ciclo en el que se prefirió a un dirigente impetuoso y dominante. Tal vez es el hombre para el 2011. Lleva al menos una ventaja ante eventuales competidores: su liderazgo político está sustentado en una organización partidaria y en una trayectoria de gestión, no es un mero producto de la televisión.

 
 

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